Maratón 4/?
Estaba nerviosa, ¿y si me decía que ya no quería ser mi amigo, que quería dejar de hablar e ignorarme como la habia hecho anteriormente?
Me sente en la banca que siempre compartíamos y espere a que acabara de hablar con sus papás y me dispuse a dejar de pensar eso. Cerre los ojos y me puse a tararear Love Yourself y cuando escuche pasos que venían hacia mi deje de tararear instantáneamente y me sente como persona civilizada.
-Lo siento, no dejaban de decirme lo de siempre, ya sabes, "cuidate" "que no te roben" bla bla bla.
Sonrio y yo solo asentí.
- Eu, ¿quién eres? ¿por qué no hablas?
-No seas idiota, solo dime de que querias hablar.
Me miro y empezo a reir, ¿y a este que le pasa? Frunci el ceño y aun muy confundida me pare de ahí y le dí una patada para nada fuerte en la rodilla.
Su grito de niña pequeña hizo que me sintiera feliz y mas relajada y por fin pude dejar de tener esos pensamientos.
Hizo un puchero de niño pequeño y no me resistí, la apachurre sus lindos cachetitos inflados y los dos nos reímos.
-Ignorando que acabas de matar a mis rodillas hay algo muy importante que debo decirte, algo que ojala no cambie nada entre nosotros, pero si lo hace quiero tener un momento de amigos final, ¿quieres un helado?
-Claro que si, tonto, pero tu pagas.
Caminamos hacia la heladería y el tomo mi mano, no hice nada para impedirlo.
Pedí uno de galleta y el uno de chocolate.
Nos sentamos en una pequeña mesa fuera del local y comenzamos a platicar de cosas estúpidas.
-Si, pero Barney debería dejar de hacer eso.
-No lo se, así es el, no creo que cambie. Asi como es lo amo y siempre deseare que hubiera quedado con ella, eran perfectos juntos.
-Por favor, ellos no eran perfectos juntos. Nosotros somos perfectos juntos.
Levante mi vista de mi helado y me encontre con el mirandome. Ninguno dejaba de verse, y mi corazón no hacía mas que latir mas fuerte cada vez, nos íbamos acercando cada vez mas y cuando nuestras frentes toparon cerré los ojos y le di un beso en la mejilla, no era estúpida, no lo iba a arruinar de nuevo.
Le dije que me tenía que ir, el insistió en acompañarme pero yo necesitaba tiempo sola, me dio un abrazo y antes de soltarme me ofreció una carta.
-Para cuando llegues a tu casa.
Dio media vuelta y se fue.
