Sentí que una mano tocaba mi mejilla y desperté de golpe. Parpadee un par de veces hasta que mis ojos se acostumbraron a la luz. La sensación de agitación en mi pecho duro un par de minutos en volver a ser normal.
Tuve una pesadilla, lo sabía, pero no lograba recordar sobre qué había tratado. Esto me pasaba cada vez más seguido, despertaba asustada pero no era capaz de recordar algo acerca de lo que me había causado tanto miedo. A veces, cuando me concentraba demasiado, venían a mi cabeza imágenes de todo tipo, todas escalofriantes. Trataba de no pensar en ello con frecuencia.
Al principio, cuando me pareció ver algo por el rabillo del ojo, pensé que solo lo había imaginado y que seguía todavía medio dormida. Pero no, ahí estaba, tan claro como el agua. Gire la cabeza hacia la puerta y la figura que se encontraba recargada en ella me quito la respiración.
―¡Jodida mierda! ―grité.
―Quién diría que tienes un vocabulario tan amplio... Lena. ―hablo el chico, su voz era demasiado calmada―. Es relajante verte dormir, creo que lo hare más seguido.
Tenía una sonrisa grabada en su cara mientras decía aquello. Fruncí el ceño cuando remarco mi nombre al final de la oración, quería dejarme claro que sabía quién era yo.
Me encontraba como en un estado de trance, tratando de comprender lo que estaba ocurriendo. Mi mirada se debatía entre la puerta que él estaba bloqueando y la ventana cerrada al otro lado de la habitación.
―No se te ocurra hacer lo que estás pensando. Es muy temprano para salir correr. ―dijo Harry, leyendo mis pensamientos.
Dio unos pasos en dirección a donde me encontraba y salté para atrás, recargándome en la pared. Harry se detuvo a mitad del camino, parecía divertido con mi reacción. La única seguridad que sentía ahora era gracias a la distancia que nos separaba, mientras más alejado se encontrara de mí mejor.
―¿Qué mierda haces aquí? ¿Cómo es posible siquiera que lograras entrar si la puerta tenía seguro? ―pregunté estupefacta. Aferré la cobija y tiré de ella para tratar de cubrir mis piernas―. ¡Esto es completamente inapropiado!
―Oh, por favor, no hablemos de cosas inapropiadas. ―respondió con sarcasmo. Sus ojos estaban fijos en mí, desde este lugar se veían mas verdes de lo que realmente eran. Una sensación desagradable me pincho el estómago, ¿acaso me había visto la otra noche? No podía ser, no tenía sentido.
―Largo de mi casa. ―dije, luego corregí―: Largo de esta casa.
―Y me iré felizmente, créeme. Pero vine aquí por una razón. ―su tono de voz sonaba ahora diferente. La sonrisa divertida de hace unos minutos se había borrado completamente de su rostro. Giró por un lado de la cama y se acercó peligrosamente. Esta vez permanecí inmóvil en mi lugar, seguí con la mirada cada uno de sus movimientos hasta que quedamos a apenas unos centímetros de distancia. Mis nervios se volvían cada vez más grandes al tenerlo tan cerca.
―Necesito que vayas conmigo a un lugar. Mañana. ―dijo sin rodeos.
―¿Quieres que vaya a un ''lugar'' contigo? ―pregunté incrédula―. Ni aunque me pagaras con oro.
Soltó una carcajada ante mi respuesta.
―Veras, Lena, en realidad no te lo estaba preguntando. Míralo como... un hecho inevitable.
―¿Pero quién rayos te has creído? ―dije exaltada. ―Te he dicho que no. No iré a ningún lugar contigo porque no sé quién eres. No, en realidad sí lo sé: eres un completo extraño. Un extraño con el que trate de ser amable cuando llegue aquí, por educación, pero con el que he decidido no quiero tener absolutamente nada que ver.
Sentí mi boca seca cuando termine de hablar. El ambiente se había vuelto tenso, se sentía en el aire. Algo había cambiado también en la mirada de Harry. Fui incapaz de moverme, aun cuando sabía que el gas pimienta se encontraba en el cajón de al lado; fácilmente podía estirar mi mano y alcanzarlo. Al final me limite a esperar su respuesta, la cual no tardo demasiado.
Su semblante se volvió relajado y se inclinó hacia mí. ―Hay muchas formas en que puedo hacerte cambiar de opinión. Pero no será necesario, porque sé que al final vas a acceder. Eres una chica lista Lena, lo sé. ―Me guiño el ojo y se levantó de la cama―. Es una fiesta en barco, a las afueras de aquí. ―dijo―. No te pongas mucha ropa.
Hice una mueca de desagrado. «Tiene que estar bromeando. ―me dije―. No creerá que voy a aceptar algo así». Sacudí la cabeza impaciente, no podía creer que este chico no aceptara un no como respuesta.
―¿Puedes irte ya? ―masculle.
Sonrió ampliamente mientras sacaba algo del bolsillo y me lo entregaba. Dudé, pero terminé tomándolo. Era una esclava de oro. Mi esclava de oro. Mis ojos volaron a mi muñeca, donde obviamente no estaba. Ni siquiera había notado su ausencia.
Trague pesadamente al comprender por qué Harry la tenía. Quería decir algo, intentar mentir, pero un nudo se instaló en mi garganta y bloqueaba todas las palabras que intentaban salir.
―Procura no ser tan descuidada cuando vuelvas a entrar a otras casas sin permiso. ―dijo, luego añadió―: Si te atrapo en mi casa otra vez, no va a ser una experiencia agradable para ti.
Su voz ronca había retumbado en toda la habitación como si de un eco se tratara. No respondí nada, mis mejillas estaban ardiendo de vergüenza. Sus ojos se fijaron en mí por un largo rato, como si quisiera atravesarme con ellos o algo parecido. Cuando vio que no iba a decir nada, dio media vuelta y salió de la habitación.
Me llevo un minuto comprender que me había metido en un gran lío. Harry llevaba la palabra problema tatuada por todo el cuerpo. No literalmente, pero casi.
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Dark Soul »h.s
Fanfiction''―Te atraigo ―dijo el chico detrás de mí. Podía sentir su aliento rozando mi cuello―: de hecho, te parezco irresistible. Suelto una risa. ―Te encuentro completamente repulsivo ―respondí con voz dura. ―Repitelo, cariño, pero ahora como si lo...
