Saque el celular de mi bolsillo, oprimí una de las teclas y la pantalla se iluminó automáticamente. El reloj marcaba las 6:35 pm. Lo bloquee y lo devolví a su lugar. Coloqué las bolsas que venía cargando sobre el suelo y limpie el sudor que se había generado en las palmas de mis manos sobre la parte trasera de mis pantalones, luego seguí andando por la calle angosta hasta que llegué a una esquina. Me detuve un momento, tratando de recordar cuál era el camino que tenía que tomar para llegar a casa de mi tía.
Había ido a un pequeño mercado a comprar algunos comestibles, y aunque no quedaba demasiado lejos, di tantas vueltas en diferentes calles que ahora me encontraba hecha un embrollo con la dirección de regreso. Alce la vista observando todo a mi alrededor, pero nada me resultaba familiar. Resople con cansancio para quitarme el cabello que me había caído en la cara ya que llevaba las manos ocupadas. Decidí seguir caminando derecho, por la única calle iluminada frente a mí.
Un par de calles más abajo, vislumbre un parque lleno de arboles y juegos para niños pequeños. Aunque ahora estaba oscureciendo y eran pocas las personas que se encontraban en el, era el mismo parque atestado de gente por el que había cruzado hacia rato. Al final de todo no me encontraba tan perdida, pensé.
La luna ya estaba comenzando a aparecer, y por la poca luz de día que quedaba deduje que no faltaría mucho para que oscureciera del todo. Acelere el paso y me adentre por uno de los caminos que unían el parque con la calle principal. El camino parecía uno de esos interminables, a los que durabas horas para encontrarles el final. Mientras lo cruzaba, noté como poco a poco la noche se fundía a mi alrededor, dejando todo bajo un manto negro.
Comencé a ponerme de nervios y con el menor ruido giraba la cabeza temiendo encontrar a alguien detrás mío; en determinado momento incluso pude jurar que alguien venía siguiéndome desde lejos. Tragué saliva para calmar el ardor en mi garganta y el nudo en el estomago que me había invadido. El suelo estaba repleto de hojas secas y al caminar sobre ellas aquel sonido resonaba con fuerza en la silenciosa noche.
Cuando por fin llegue a la casa, sentí como mi corazón volvía a latir con normalidad y mis músculos se relajaban. Limpie con el brazo una gota de sudor que resbalaba por mi frente y comencé a buscar la llave dentro de mi bolsa. Cuanto más rápido entrara mejor.
Por el rabillo del ojo capte el movimiento de una sombra negra y distorsionada justo frente a la casa de al lado, pero cuando voltee a mirar lo único fuera de lugar era la puerta, que se encontraba entre abierta. Busque por todos lados, pero no había ninguna señal de aquella sombra. Seguro solo había sido producto de mi imaginación.
Mi mano temblaba cuando comencé a girar la llave. Quizá porque la tenía cansada al haber cargado las bolsas todo el camino.
―¡Joder! ―solté un grito, espantada. Al abrir la puerta el gato había salido corriendo como loco por entre mis pies.―¿Qué mierda..?
Jamás lo había visto actuar de ese modo, pareciera que algo lo había asustado o estaba tratando de huir. ¿Pero de qué? Lo seguí con la mirada y vi como corría en zig zag hasta adentrarse por la puerta entre abierta de la casa del vecino. ―Lo que faltaba. ―dije entre mí.
~*~
Solté un bostezo. Sentía los párpados cada vez más pesados mientras me balanceaba en la mecedora. En ratos me quedaba dormida, pero luego despertaba de golpe al escuchar el mas mínimo ruido.
A mis pies había un plato intacto con atún, pero ninguna señal del gato. A estas alturas ya me hubiese ido a dormir, pero las instrucciones de mi tía sobre "No dejarlo fuera de la casa" habían sido muy claras.
Ya que no viene a mí, supongo que tendré que ir yo por él, pienso decidida. Me encamino hacia la casa de al lado y una vez ahí, tocó la puerta con firmeza. Espero un rato, pero no hay señal de que me hayan escuchado. Toco nuevamente pero ahora un poco más fuerte, mis nudillos duelen contra el material de madera. Estoy por asomarme un poco entre la puerta cuando una figura alta aparece frente a mí cortándome el paso.
―¿Se te perdió algo? ―pregunta el chico. No parece de humor.
Mi mirada se pierde un momento en la camisa de cuadros que lleva desabotonada, los tatuajes en su dorso quedan expuestos y me toma unos segundos recordar el motivo por el que estoy parada frente a su puerta.
―Mi gato. ―respondí. ―Lo vi entrar aquí hace una media hora.
―Aquí no hay ningún gato. ―dice, tajante.
―¿Cómo puedes saberlo con certeza? ―dije―. Podría estar dentro y no te darías cuenta. ¿Puedes al menos intentar buscarlo? Por favor.
Sus ojos verdes se mantienen fijos en mí. Pareciera que mi sola presencia lo molestara, pero en sus ojos también hay algo más: un brillo que parece de diversión.
Nos batimos en lo que parece un duelo de miradas: la suya burlona y la mía exasperada. Ninguno de los dos dice nada por lo que parecen minutos, así que decido ser yo la que rompa el silencio:―¿Vas a dejarme buscar al gato o no?
Suelta una risa.
―Créeme, cariño, si hubiese aquí algún gato ya lo hubiese echado a patadas yo mismo.―se inclina sobre mí y por instinto doy un paso atrás. ―Si lo que querías era un pretexto para hablarme, hubieses buscado algo menos estúpido.
Estira una de sus manos en mi dirección y antes de que pueda quitarme, uno de sus largos dedos se enrosca en un mechón que cae sobre mi cara. Me quedo petrificada en mi lugar, sin saber cómo reaccionar. Comienzo a balbucear algo acerca de que quite sus sucias manos, pero él parece más divertido que otra cosa. Deshace su agarre de mi cabello y deja caer despacio la ondulación que se ha formado por un lado de mi mejilla.
―Soy Harry, por cierto. ―dice, una sonrisa desdeñosa tira de las comisuras de sus labios.―Y cariño, estoy seguro de que vas desear jamás haber tocado a mi puerta.
Sé que lo dice para intentar asustarme, pero por el tono que usa me ha parecido más bien una amenaza. Siento mi mano arder y el mismo temblor de hace un rato me invade, esta vez tengo que cerrar el puño con todas mis fuerzas para poder calmarlo.
Cuando mi mirada vuelve a toparse con la de Harry, puedo jurar que sus ojos se han vuelto completamente negros, aunque fuese solo por una fracción de segundo.
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Dark Soul »h.s
Fanfikce''―Te atraigo ―dijo el chico detrás de mí. Podía sentir su aliento rozando mi cuello―: de hecho, te parezco irresistible. Suelto una risa. ―Te encuentro completamente repulsivo ―respondí con voz dura. ―Repitelo, cariño, pero ahora como si lo...
