Mis pies descalzos tocaron las baldosas frías del piso al salir de la regadera y un temblor me recorrió de arriba a abajo, aferraba una toalla alrededor de mi cuerpo con una mano, mientras con la otra colocaba el cabello húmedo a un lado de mi hombro.
Escuché que alguien tocaba la puerta y fruncí el ceño. El reloj marcaba las 6:00 pm en punto. No esperaba a Harry tan pronto, después de todo lo que me había dicho y como me había dejado sola; aunque si lo fuera, dejó muy claro que no necesita permiso para entrar.
—¿Quién es? —grité, con media cabeza fuera del cuarto.
—Yo —respondió otra voz varonil, no me parecía para nada familiar.
Ruedo los ojos.
—¿Y quién es yo? —dije de vuelta, me sentía estúpida por haber hecho esa pregunta, pero es que ''Yo" también es una respuesta un poco tonta.
Busqué algo para cubrirme y abrir, rápidamente me coloque la bata blanca con la que suelo dormir, amarre el frente con un cordón y revisé que nada quedara al aire. Abrí la puerta y el chico frente a mi me tomó por sorpresa, me tomó unos minutos recordar quién era, y aún así, su nombre no venía a mi cabeza.
Una sonrisa apareció en su cara y se iluminó como un sol, era lindo. —Hola, Emma.
¿Emma? Oh, claro, le había dado un nombre falso.
—Hola... tú —¿Cómo diablos se llamaba?
Rió y sacudió la cabeza, recargándose en el marco de la puerta.
—¿Ni siquiera me recuerdas, cierto? Soy Eric.
Sentí cómo me ponía roja, baje la vista para luego voltear a mirarlo y que nuestros ojos chocaran. Asentí apenas notablemente, jugaba con nerviosismo con mis dedos.
—Entonces, ¿tampoco recuerdas que quedamos para tomar un café? —pregunta divertido.
Que se abra la tierra y me tragué ahora mismo, rogué. —Lo siento, en serio, es que parece que tengo mi cabeza en la luna. Pero pasa, por favor, creo que tengo algunos sobres de frappe, ¿te parece bien si lo tomamos aquí?
—Claro, ¿te parece bien a ti? —dice amablemente, unos hoyuelos aparecen en su cara cuando sonríe.
—Por supuesto.
Hago un gesto con la mano e inmediatamente entra, me excuso para ir a cambiarme y él se queda en uno de los bancos junto al comedor. Me pongo un short y una camisa de manda larga, para cubrir las marcas. Salgo al comedor y Eric se gira a mirarme, sonríe de nuevo y yo sonrió de vuelta, todavía apenada por la bochornosa situación.
Preparo los dos cafés en menos de diez minutos y los empezamos a tomar. Todo a estado muy silencioso, tan silencioso que roza lo extraño.
¿De qué se supone que haga platica? ¿Por qué no ha intentado él hacerme platica? Tomo un sorbo al café, con la vista recorriendo el lugar, mis pies se balancean desde el banco y comienzo a tararear por lo bajo.
—Emma
Mmmhh
—¿Emma?
Frunzo el ceño y me giró hacía Eric, notando apenas que me hablaba a mí.
—Oh Eric, perdón por haberte mentido, pero mi nombre verdadero es Lena.
Suelto una risa nerviosa y él ríe también, escupiendo un poco su café.
—¿Por qué me diste otro nombre?
—Bueno, eras un completo extraño en medio de la noche, me pareció lo más sensato en ese momento.
—De verdad que eres una chica extraña —comenta divertido— ¿No tienes calor con esa camisa? Porque yo me siento como en un sauna.
—No, qué va, ya estoy acostumbrada.
Entrecierra los ojos, dudando lo que he dicho, pero no comenta nada al respecto.
—¿Te han tratado bien los vecinos? —coloca sus brazos al frente, recargado en la encimera de la cocina, sus ojos se mantienen fijos en mí.
Pues.... —La verdad es que casi no he hablado con nadie, no salgo mucho de aquí por si regresa mi tía de su viaje y así poder recibirla —mi voz carraspea—. Pero sí, me han tratado bien.
—¿Qué me dices del chico de al lado?¿Has tenido algún problema con él?
Harry.
El ambiente se tensa por un momento, no entiendo por qué tanta insistencia en saber si tengo contacto con Harry.
—¿Lo conoces bien? —pregunto tratando de no sonar demasiado curiosa, y evitando responder a su pregunta.
—Lo suficiente para saber que sólo es bueno para causar problemas, te aconsejo que por las noches le pongas doble seguro a las puertas.
Como si eso pudiera detenerlo, pienso. Me pregunto a qué problemas se refiere, sin duda hay algo que no me está contando.
Casi una hora después, acompaño a Eric a la puerta. Baja las escaleras, se voltea hacía mí. —Dime Lenna, ¿cuando regresa tu tía de vacaciones?
—Realmente no lo sé, sólo me ha dejado una nota. —me encojo en hombros, restandole importancia.
—Qué conveniente.
—¿Disculpa?
—Digo, que se supone que vienes a pasar los días con ella y repentinamente se marcha. ¿No lo encuentras raro? Ni siquiera puedes asegurar que ella dejo la nota ¿o si?
—Bueno, supongo qu- —no logro terminar la frase, pues Eric me interrumpe.
—Cuídate Lena, espero volvernos a ver pronto.
Y lo veo andar por el camino antes de desaparecer al doblar la esquina. Regreso a la casa, sólo para encontrarme a Harry parado en medio de la sala, su entrecejo fruncido me resulta demasiado intimidante y por supuesto que luce molesto. Presiona los labios en una línea y mete las manos en los bolsillos del jean.
—Hazme el favor, cierra la puerta. —me manda, con voz profunda.
—¿Qué? ¿Por qué? —pregunto confundida.
—Sólo hazlo, Lena, no seas terca.
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Dark Soul »h.s
Fanfiction''―Te atraigo ―dijo el chico detrás de mí. Podía sentir su aliento rozando mi cuello―: de hecho, te parezco irresistible. Suelto una risa. ―Te encuentro completamente repulsivo ―respondí con voz dura. ―Repitelo, cariño, pero ahora como si lo...
