–Mira, Jonnah, quizás podríamos hacer un trato tu y yo. Ya sabes, para resolver esta situación.
Observo al tipo –quien minutos antes me ha dicho que, según eso, es un mago– mostrar la brillante dentadura. Esta sonriendo, aunque no puedo decir si es buena o mala señal. Sospecho que le importa un bledo hacer alguna clase de trato conmigo.
–Lo siento, querida, esa no es una opción que este en mis planes.
Gruño de frustración, fijo mi vista al frente del camino, llevamos casi media hora en el auto y lo único que he visto es carretera, caminos rocosos, y más carretera. Estoy comenzando a creer que el divertido viaje en auto nunca va a terminar. Como siempre, no entiendo nada de esto, o como estoy involucrada yo, y Jonnah no se ha dignado a contarme cual es mi destino.
Probablemente soy un corderito en camino al matadero y no tengo ni la más remota idea.
–¿Esto tiene algo que ver con Harry, acaso? –pregunto, mi vista se encuentra fija en el vidrio delantero del auto, específicamente en donde el vidrio tiene pegada una clase de estampilla.
Por un segundo, la mirada de Jonnah se desvía en mi dirección, pero luego la devuelve a su lugar. –Ya lo veras cuando lleguemos.
–¿Por qué tanto misterio? En serio, si vas a matarme o algo así, mejor dímelo ahora para estar lista, porque de lo contrario no me voy a callar nunca. ¿Piensas hacer alguna clase de hechizo conmigo? Porqu..
Giro mi cara con sorpresa en dirección a Jonnah, quien ahora tiene una especie de sonrisa. No puedo hablar, por más que intento decir algo, es como si mis labios fuesen pegados con colaloca o alguna clase de súper pegamento. Llevo mis manos a ellos, en un intento por separarlos directamente, pero una fuerza coloca mis brazos a mis costados, y soy incapaz de moverlos. Probablemente parezco una momia tiesa, cortesía del ser aquí a mi lado.
–Llegamos, linda –avisa Jonnah, el auto da vuelta en un camino polvoriento, en frente hay un granero que me recuerda al de la película de Los mensajeros.
Mi corazón late demasiado rápido, eso o estoy teniendo una taquicardia.
–Tranquila niña, pareces un conejillo asustado, hasta acá siento las palpitaciones de tu pecho.
Frunzo el ceño en su dirección, poco a poco siento un peso menos, puedo mover mis extremidades y mis labios son liberados.
–¿Q-que hacemos aquí? –mi voz suena dudosa y con un ligero temblor, efecto colateral de no querer saber la respuesta.
–Ve y averígualo tú misma, que acá yo solo soy el chofer. –y al decir aquello, la puerta de mi lado es abierta, sacándome un ligero susto. Oh no, no no. Jonnah alza la ceja incitándome a salir, pero mi cuerpo se ha vuelvo piedra, no puedo mover un musculo y esta vez no es por alguna especie de magia por parte de el–. Sal ahora o saldrás por cuenta mía, no será bonito, hare que caigas sobre tu trasero en la tierra.
Trago saliva y pongo un pie tembloroso afuera, no muy segura de que hacer. Soy consciente de que Jonnah se largara en cuanto yo me baje, y me quedare aquí, en este granero, sin saber que me espera dentro. Porque asumo que tendré que entrar, si no quiero que me coma un coyote o muerda una culebra aquí en medio de la nada. ¿O será que es peor lo que me espera en el granero?
Termino de bajar del auto, no me sorprende que al instante lo único que quede sea una nube de polvo. Veo el auto perderse, y con pasos lentos, sigo mi camino. Un paso tras otro, me llevan hasta la puerta de madera color café, coloco mi mano sobre ella y aguanto la respiración. Cuando la presiono, cede al instante, mi corazón se achica al notar que está abierta. Quizá una parte de mi esperaba que no.
Dentro no parece haber ni un alma, y apenas puedo ver algo, el olor a paja, tierra mojada y otra cosa que no logro distinguir inunda mis fosas nasales. Mi garganta raspa, en un intento fallido de pasar los nervios que se me acumulan.
–¿H-hay alquie..? –mi pregunta se ve interrumpida por un montón de velas que se encienden a la vez, iluminando el lugar. Cierro los ojos al instante, negándome a ver quién se ira a aparecer frente a mí.
–¿Por qué tardaste tanto? –una voz conocida suena a mis espaldas, la piel se me pone de gallina. La figura se posa a mi lado, sus ojos verdes hacen contacto con los míos.
–¿Qué demon- que rayos está pasando? –mi voz sale en una especie de grito entrecortado, por una parte, siento que el ritmo de mi corazón vuelve a ser normal porque es Harry el que está aquí, ¿pero por qué diantres Harry está aquí, y por qué me trajo Jonnah aquí? Mi cabeza está al borde del colapso nervioso.
Me cuesta respirar con dificultad, me inclino hasta colocar mis manos sobre mis rodillas. Inhalo y exhalo con lentitud, para poder calmarme un poco.
–¿Qué pasa, Lenna? –un preocupado Harry se inclina hacia mí y yo me alejo, extendiendo la mano para que no se acerque. –Le pedí a Jonnah que te trajera para mostrarte algo, no quería que las cosas quedaran como hace rato, no estoy aquí para lastimarte. Por favor, créeme. –su voz va bajando de tono, cuando volteo en su dirección, puedo ver su rostro serio y preocupado.
–Pues Jonnah es un completo idiota –musito, mis ojos pican, siento que Harry se acerca, aunque intento retroceder una vez más, me toma de los antebrazos para acercarme a él. Rechazo su toque, y forcejeo por soltarme, pero solo me atrae más contra él.
–Jonnah es un viejo amigo al que le gusta hacerse el enigmático, lamento mucho si te hizo creer que algo te iba a pasar.
Niego con la cabeza cuando Harry intenta abrazarme o algo parecido, comienzo a golpear su pecho con mis puños, pero ni siquiera parece inmutarse. Al final, termino dejando caer ambos brazos a mis costados, siento una lagrima correr por mi mejilla, ni siquiera sé por qué. Quizá simplemente... me siento un poco tranquila.
Los brazos de Harry se pierden en mi espalda baja, su cabello toca un lado de mi cara y su aliento da justo en mi cuello. Tengo los ojos cerrados, y los siento mojados por las lágrimas. Mis brazos siguen abajo, pero no deja de envolverme en el abrazo. Después de unos minutos, lo siento retirarse. Toma ambos lados de mi cara y masajea mis mejillas, parpadeo un par de veces hasta que veo su rostro con claridad. Sus ojos verdes me hipnotizan cual encantador de serpiente haría a una cobra.
¿Por qué un demonio tenía que ser tan atractivo? La pregunta se cuela en mi cabeza sin querer. Harry medio sonríe, mas no dice nada.
–Lena, déjame demostrarte que ser un demonio no significa ser la peor criatura de la tierra.
Eso me toma desprevenida, la mano de Harry busca la mía, y no vuelve a mirarme hasta que sus dedos entrelazan los míos. Su presencia tan cercana altera mis sentidos, lo cual no es una exageración por mi parte, en serio al tenerlo cerca se me corta el aire de a poco.
–¿Podrías dejarme enseñarte algo? –habla una vez más, ya que al parecer el ratón decidió comerme la lengua.
Asiento ligeramente, y al instante una pequeña sonrisa aparece en su rostro.
**
Hey, ya se que me van a matar por dejar mucho sin actualizar la novela ): Me lo merezco.
(Disculpen las faltas de ortografia, les prometo las corrijo mañana, es que quería dejarles el capitulo ya de ya)
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Dark Soul »h.s
Fanfiction''―Te atraigo ―dijo el chico detrás de mí. Podía sentir su aliento rozando mi cuello―: de hecho, te parezco irresistible. Suelto una risa. ―Te encuentro completamente repulsivo ―respondí con voz dura. ―Repitelo, cariño, pero ahora como si lo...
