Han pasado tres días desde aquel encuentro con Harry. Después de aquello todo se había vuelto extrañamente calmado, tan calmado y silencioso que hasta cierto punto me inquietaba. Sentía que toda esta calma no traería nada bueno, como el mar que se retira tranquilamente antes de que suba la marea y algo catastrófico suceda. Mi piel se erizaba cada que sus palabras se repetían en mi cabeza, una y otra vez, como un constante eco.
Fuera de eso, mis pensamientos iban y venían en lo irónica que era mi situación actual: Mis padres me habían obligado a venir a este lugar porque se supone que les preocupaba dejarme sola, y resulta que al llegar aquí me encontraba sola también. Sola y además incomunicada. ¿Así que cual era el punto? Y ahora, el estúpido gato seguía sin aparecer y no sabía si eso era normal o si debía preocuparme. Lo único que me habían dejado a cargo y no lo podía hacer bien.
Decidí limpiar un poco la casa para calmar mis pensamientos; frente a mí se encontraban apilados un montón de álbumes viejos y deteriorados, algunas de las fotos eran tan antiguas que habían comenzado a borrarse o mancharse por el paso del tiempo y seguramente la humedad del lugar. Mi tía era una mujer demasiado solitaria, nunca se casó y mucho menos tuvo hijos, así que en la mayoría de las fotos no se le ve acompañada. En realidad, en su mayoría eran retratos de paisajes o animales. Casi todos tenían fecha y una pequeña inscripción detrás, recordando qué estaba pasando en el exacto momento que había sido tomada la foto, me pareció un detalle bonito.
El último álbum era el más delgado de todos, el material que lo envolvía parecía una especie de cuero, aunque no pude detectar cuál exactamente. Sin duda era diferente a los demás, ni siquiera tenía fotos como tal. Hojee las primeras páginas, la mayoría se encontraban en blanco, excepto por aquellas que tenían dibujos. Los contemple un par de veces, eran muy asombrosos. Más que dibujos, parecían runas, o alguna especie de símbolos que jamás había visto; cada uno tenía un pequeño texto debajo con anotaciones que sobresalían en los bordes. Me sorprendí al notar que todos ellos estaban en latín.
Bien, esto definitivamente no es un álbum, pensé.
Paré de limpiar y deje todo exactamente en el mismo lugar donde lo había encontrado, no quería husmear más en cosas que no me pertenecían. Aunque la curiosidad era demasiada. ¿De dónde provenía el libro? ¿Qué significaban esos símbolos? Y lo más raro de todo, ¿Por qué Maggie tendría algo así? Era verdad que no la conocía mucho, pero jamás me cruzo por la cabeza que supiera latín o algún otro idioma. Quiero decir, son pocas las personas que lo comprenden del todo. Sacudí la cabeza espantando aquellos pensamientos y me dirigí al baño. Deshice la coleta alta que llevaba, abrí el grifo y me lave la cara.
Volví al cuarto y cambie las sandalias que tenía puestas por unas botas. Recogí mi cabello en dos trenzas y las sujete con pasadores a ambos lados de mi cabeza, intentando no dejar ningún cabello fuera. El sol de la tarde estaba apenas cayendo, era el momento perfecto para salir y limpiar el jardín. O para hacer cualquier otra cosa que mantuviese mi cabeza ocupada.
*
En el jardín se encontraban diferentes tipos de plantas y flores, no llegaba a conocer los nombres de todas ellas. Girasoles, rosas, ortigas, magdalenas, magnolias. Los olores impregnaban mis fosas nasales y me envolvían como si se tratara de una fragancia. Era relajante estar aquí, al aire libre. Se me ocurrió que sería perfecto si hubiese un botón que permitiera dejar mi mente en blanco por un rato. Me senté en el pasto con las piernas juntas en el pecho, mi vista estaba fija en el jardín de al lado. Aunque la palabra jardín era una exageración para describirlo. La hierba mala lo cubría todo, incluso los primeros escalones de la casa. Lo más seguro es que si alguien intentaba plantar algo, moriría al instante, pues hacia mucho que aquella tierra no tenía vida.
El sonido de un cascabel capturo mi atención al momento en que vi a Harry salir de su casa. Gire la cabeza con rapidez y vi claramente como la cola gris de un gato se perdía de mi vista al cerrar la puerta. No lo puedo creer... Es el gato. El muy idiota lo tenía todo este tiempo.
Mordí con fuerza el interior de mi mejilla para calmar mis ganas de golpearle. Harry se hizo camino hasta llegar a su auto y en todo momento mantuve mis ojos en él, instándolo a que volteara. Pero no lo hizo, aunque estaba segura de que me había visto.
Minutos después de subir, arrancó a toda velocidad, levantando polvo por todos lados. Tosí fuertemente para intentar no ahogarme y me aparte del lugar. Había hecho aquello a propósito. Imbécil.
Al ver el auto perderse por la calle una idea repentina broto de mi cabeza y una sonrisa apareció en mi cara. Mire alrededor esperando que no hubiese ningún mirón y me dirigí sigilosamente a la casa de Harry. Recorrí el pequeño camino entre ambas casas hasta llegar a la ventana lateral. Revise ambos lados una vez más, temiendo que alguien pudiese llegar a verme. Luego, comprobé la ventana. Un sonoro click al quitar el pestillo me indico que no tenía ninguna clase de seguro.
Empuje dos bloques de cemento que se encontraban recargados en la pared y los use a modo de plataforma. Abrí la ventana y con ayuda de mis brazos me trepe en el alfeizar. Incline todo el peso de mi cuerpo, balanceando ambas piernas adelante y atrás, hasta quedar sentada. Mis brazos temblaban por el esfuerzo y me sentía sofocada, pero ya estaba arriba, así que no tenía otra opción.
Trague saliva. Podía sentir mi pulso acelerado.
―Esto fue una estúpida, estúpida idea. ―dije, observando la altura a la que me encontraba.
------------------------------------
Comenten y voten si les gustó, en la tarde subire otro capítulo. :)
ESTÁS LEYENDO
Dark Soul »h.s
Hayran Kurgu''―Te atraigo ―dijo el chico detrás de mí. Podía sentir su aliento rozando mi cuello―: de hecho, te parezco irresistible. Suelto una risa. ―Te encuentro completamente repulsivo ―respondí con voz dura. ―Repitelo, cariño, pero ahora como si lo...
