Alissa tiene un mejor amigo, lo conoce desde que tiene razón.
Alissa es bastante rebelde y siempre te va a dar su opinión.
Ella solo tiene 16, pero por eso no te creas mejor.
Su orgullo te va a partir al medio, si te metes en su dirección.
Ella tien...
Eran las diez de la noche pero no podía parar de pensar. Recordé que Aby necesitaba un paseo así que baje despacio las blancas escaleras para no hacer ruido, y agarre la correa de mi perra.
Mi labradora al escuchar él ruidito de la cadena enseguida vino corriendo hacia mi y empezó a dar vueltas de la felicidad.
Le coloque su collar rosa y abrí la puerta. Al principio salimos caminando pacíficamente, pero al segundo algo le llamo la atención y comenzó a correr desaforadamente, arrastrándome con ella hasta que choque con Liam y caí de cola al duro piso.
Liam «susurraba mi mente» después de casi 20 días nos mirábamos fijamente.
Sus ojos verde agua me embobaron por un segundo, pero recordé a Aby, ¡oh no! ¡Si la perdía a ella no lo soportaría! Sin pensarlo ordené a Liam que la vaya a a buscar. En esos momentos yo no podía, si corriera con esta panza mi perra ya estaría a 10 cuadras de distancia, así que ¿que mejor que mi atlético amigo?
Luego de unos minutos Liam regresaba con la hermosa y juguetona Aby. Por un momento me dedique a mirarlo y debo admitir que estaba muy sexy, parecía como si se hubiera ejercitado como loco estos últimos meses, y su musculatura empezaba a crecer.
Note que me veía, así que decidí agradecerle, pero no contesto, le vuelvo a hablar pero tampoco me contesta ¿pero que le pasaba? Estar enojado no es motivo para no hablarme, mi rabia estaba creciendo y comienzó a quejarme y excusarme. Pero de repente me veo sumida en un beso, un beso que me tomo por sorpresa y me dejo sorprendida.
No se cuando, pero empecé a seguirle él beso, primero lentamente y luego fogosamente como si me deseara eternamente. ¿Acaso el sabia a chocolate?
«Mmmmisaborfavorito» pensé, y seguí saboreandolo delicadamente, nuestras lenguas se rosaban mientras mi mente se iba al cielo.
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El delicioso beso se prolongo hasta que nos quedamos sin aire y nos separamos dulcemente. No pude hacer otra cosa mas que mirar hacia abajo tímidamente, pero el ya estaba agrrandome la barbilla y subiéndome la cabeza lentamente para que mire hacia arriba. Sus ojos verdes están clavados en mi, demostrando deseo y pasión de una manera poco inocente.
-No voy a decirte que ese beso fue para callarte, aunque en parte lo fue -admitió con una sonrisa- Me gustas Ali, desde hace tiempo y ya no puedo ocultarlo mas.
Yo me que helada, veía verdad en sus ojos, pero no sabia que responder. Sentía terror, pánico, miedo, pero también amor.
-Yo..yo..eh... -no podía hablar.
- shhhh -susurro- no tenes porque responder ahora- me miraba tiernamente.