Imaginémonos en una época oscura, en un pueblo olvidado en medio de la triste nada, apartada de toda civilización más avanzada, hasta quizás, por lo anteriormente mencionado, en otra dimensión, un pueblo de terror. Un lugar donde constantemente se está en una época como de luto, un asentamiento perdido en el oscurantismo, un pueblo pagano, dando origen hacia grandes mitos urbanos que en la actualidad aún son desconcertantes. Este pueblo era de la muerte.
No tenía ni la más recóndita idea de cómo es que había llegado ahí, en un pueblo muerto, rodeado de horror, extrañamente lleno de calabazas talladas y aprendí algo, dentro la tradición creada por los antiguos europeos del norte de tallar vegetales; ellos dentro de su tradición tallaban rábanos o nabos con una cara grotesca, se supone para protegerse y alejar espíritus malignos, posteriormente se llevó al occidente con el mismo propósito, utilizando calabazas que abundaban, pero yo tenía una interrogante ¿Su propósito sería utilizado para otro motivo el cuál desconocía?
En este raro pueblo, siempre era de noche, pero no como una negra y oscura, no era normal, sino como un macabro anochecer cuyos tonos rondaban entre morados y azules. Hasta en este pueblo la luna que se observaba era diferente, seguramente era una luna que siempre se encontraba en dicho lugar y era esa únicamente su compañía en la noche, esta era tan extraña que siempre estaba en la posición de cuarto menguante, pero estaba exageradamente grande y circular, y poseía un perfil dormido, era como una luna que dormía de una manera tan perturbadora que intrigaba ¿Estaría la luna viva y vigilaría a la tierra donde se encontraba en el espacio de su noche?
Este sitio no vivía tampoco normalmente, sino de una manera más intrincada y compleja, no se regían por los nombres normales de los días, ni de las horas, era como en otro sistema que, cuyas palabras no podía relacionar ni ligar con lo normal.
En este poblado se puso en práctica la cacería de brujas (excepto de una), de ahí ha salido la leyenda de que los gatos negros son de mala suerte, la leyenda dice que la brujas, al ser perseguidas debían adoptar otro cuerpo para poder sobrevivir, se supone que adoptaron el cuerpo de los gatos negros, ya que así, en una noche en donde se practicaran las persecuciones, se trasformarían y si fueran vistas, serían observadas como un ser relativamente inofensivo, además, pongámonos a pensar, un gato negro no puede ser fácilmente distinguido entre las tinieblas de la noche.
Todo esto en este pueblo era la muerte, era como estar en un sueño surrealista, cada noche pasaba algo relacionado con ella. Una estrafalaria de las permanentes noches, fue donde todos los extraños acontecimientos del sitio ocurrieron con tanta exactitud que da algo en que pensar.
Aproximadamente, a la 1:48 madrugada se oía una campanada que producía un sonido tan grave y retumbante que daba escalofríos pensar de qué se trataría... Después como a las 2:00, a media plenitud de la calle se oyó un grito tan fuerte que estremecía tu interior. La pregunta es ¿Aquello era realmente un alarido o era algo como, cómo un grito fantasmal que se repetiría cada noche a dicha hora tras el macabro sonido de la campana? A cada momento podías oír los chillidos agudos de los murciélagos sobrevolando los techados.
Eran aproximadamente las 3:24 cuando una diligencia, tirada por caballos ejercía un temible ruido contra los pisos de piedra, de repente, dicha carroza al llegar al centro del pueblo paraba repentinamente, y algo o alguien, una extraña silueta de tintes fantasmales se bajaba del carruaje nocturno, observaba el reloj por unos segundos así como su entorno y se subía nuevamente a la fúnebre diligencia nocturna, esta vez a paso muy lento, de una manera en la que después de varios minutos podías dejarla de observar cuando entraba en las demás calles del pueblo, si esta paraba frente a una casa, alguien en su interior, instantáneamente fallecía, después de unos segundos se esfumaba al llegar a las tierras de los habitantes y se desaparecía tan rápidamente como había aparecido, pero eso no era todo, al día siguiente se sabría en el pueblo sobre el fallecido de la penumbra. Al mismo tiempo oías en todo el pueblo, el sonido de un cuervo resonando por todas las calles, lo cual era un adelanto para lo que se acercaba...
Este pueblo estaba grandemente poblado por lechuzas y búhos, aves paradigmáticas. En este lugar, después de oír el resonador sonido del cuervo zumbar por las calles del poblado, dichas aves salían en conjunto desde la torre de vigía del centro hacia el resto del sitio y una se posaban en el punto más alto del techo de una casa y se quedaba ahí hasta horas, las otras se esparcían aleteando fuertemente por la noche. Al día siguiente se oían historias y rumores de que alguien había muerto en dicha casa, lo cual era grandemente intrigante. En esta población, después de la época de la cacería de brujas, había quedado solo una, cuya casa era nada más y nada menos que la cabeza de una bruja que yacía en un monte como si estuviera vigilando a su pueblo.
Tras sortear una serie de sinuosas curvas, quedé frente a la entrada que en este caso era la boca en la cara de una bruja. Cuando de repente oí una gran risa maléfica típica de una de ellas, su agudo sonido era muy característico. Cada, calculo yo, viernes, en las cercanías de las 5:30 de la madrugada se oía el típico sonido de un afilador de cuchillos con una piedra tallada de manera circular, ese agudo sonido que te hacía estremecer, se oía avanzar recorriendo por todas las calles, ¿Era acaso un misterioso afilador de cuchillos?, ¿Se preparaba para cometer algo? No sabía si existía realmente, nunca lo llegué a ver...
Me había dado cuenta de que en todo el tiempo en que me encontré ahí, no había visto ningún habitante digamos, normal, era como si, salvo las cosas extrañas que veía, oía y sentía, no estuvieran o no existieran, prácticamente estaba completamente solo, atrapado sin saber ni como llegué ni como saldría. Después de eso comencé a recapacitar, y a pensar: Todo lo que veía, oía y sentía, ¿Era real? Ya que cada vez que pasaba algo raro como lo ya mencionado, ocurrían diferentes circunstancias para que, tal vez no pudiera observarlas, quizás porque no eran reales, sino ¿Cómo sonidos o espectros fantasmales de un siniestro pasado que aun acompañaban a ese pueblo en esos días? Un ejemplo claro: ¿Esa diligencia acaso no tendría conductor? Ahí me di cuenta de otra cosa, el pueblo estaba lleno de faroles, si no había ningún habitante; ¿Cómo se lograba conseguir que esas luces brillaran eternamente todas las noches...? El pensar en tratar de responderme estas preguntas que constantemente me hacía no hizo ninguna diferencia; No tuve más que pasar las noches ahí hasta el final de mis días, una perdición horrible que no sabes cómo te atrapó...
