-...Después de unas horas no he hecho más que escribir con una tenue luz en mi llavero, en esta pequeña libreta que tenía en mi bolsillo...-
-Yo descendí a gran velocidad por un hoyo, donde repentinamente había caído. La tierra se abrió, y termine cayendo por una gran gruta, hacia los internos confines de la tierra, cayendo, y gritando, mis alaridos resonaban fuertemente en las paredes del agujero de, cálculo, 14 metros de radio por el que descendía, y no podía esperar el momento en el que, inevitablemente, caería hacia el fondo, donde no habría luz, sino nada más que una completa oscuridad, mientras descendía, mi cuerpo oscilaba sobre su propio eje, y cuando caí, logré hacerlo de pie sobre una fosa de agua, a tal velocidad, se sintió el impacto realmente horrible, pero seguía con vida. No podía ver más nada, nadé sin rumbo fijo, hasta que logré encontrar una pequeña orilla y ahí me detuve. Ahí estaba yo, con la adrenalina al máximo, si saber qué hacer, obviamente no podré escalar, ya que desde aquí abajo, aquel agujero tan grande por el que caí, no se ve más grande que la yema de mi dedo índice. En este momento solo pienso en mi familia y pensaba en el miedo, la preocupación que sentirían al yo estar desaparecido, y ellos sin tener idea de donde me encontraba, y en mí, en mi preocupación de si volvería a verlos, me asusta mucho el que ellos se consternaran así de mí. Nunca pude pensar que después de días, tal vez semanas podría morir de sed, ya que donde caí, era agua salada y que no tendría nada que comer e inevitablemente moriré de sed y hambre...
Quien encuentre este apunte, seguro lo habrá hecho después de mucho tiempo, mucho, mucho tiempo...-
