16. ¡Eres un imbécil!

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Al llegar a mi departamento no había rastro de Ximena por ningún solo lado, me límite a hablarle, tantas emociones en un solo día acabaron conmigo, me doy un baño y salgo a prepararme unos sándwich para cenar en eso se escuchan unos toques en la puerta.

-¿Quien es? -Preguntó pero no responde nadie -Bien, no abriré, quedate afuera sea quien seas -Voy por mi sándwich a la mesa para seguir cenando y vuelven a tocar - Con un demonio dime quien eres, si no es que quieres quedarte toda la puta noche fuera.

-¿Segura que abrirás? - echo un vistazo por el pequeño oyó que tiene la puerta -Ya me viste ahora abre.

-No estoy en horas de trabajo, no tengo por que seguir ordenes Señor Bowman -Este hombre en verdad es una aguja en el fundio.

-Tiene dos opciones señorita Dávila, la primera es abrir su puerta de la manera más amable, o bien, la segunda sería tirar esta puerta de una patada ¿Que decide? no colmé mi paciencia.

-Muy bien señor Bowman, usted también tiene dos opciones, una es largarse de mi departamento por las buenas y la segunda seria partirle en cuatro su querido miembro ¿A cual quiere?

-Jajajajajajajajajaja si lo partes en cuatro ¿Que disfrutarías? -Me dice detrás de la puerta con esa voz de encanto.

- Vete a la mierda, disfrutaría destrozarla imbécil -Le grito.

-Bueno, te doy tres para que abras la puerta Samantha o si es que quieres que la tumbe.

-Va, esta bien -Voy a la cocina y todo un baso con agua, abro la puerta y le echo el agua en sima -Por dios disculpa, no era mi intención -Mentira ¡esa era mi intención!

-¡Demonios! ¿Que te pasa? ¿Tanto así me odias? -Aún así sonríe, se ve tan sexy mojado. Me extiende una hermosa rosa roja y me regala una sonrisa. -Creo que debemos de conocernos mejor, te debo una disculpa por lo del bar.

-Me debes unas cuantas -Tomo la rosa y lo invito a pasar. -Pasa, ¿gustas algo de tomar?

-No gracias, en realidad solo quería invitarte a cenar, pero... -Señala su ropa mojada -acabas de arruinar mi atuendo jajaja.

No pude evitar sonreír, todo en el es perfecto, creo que nunca un hombre me había causado esta ¿impresión?.

-Disculpa, para ser sincera, lo hice a propósito, pero... Tengo una idea, si gustas puedo meter tu ropa a la secadora y...

-¿Quieres verme desnudo? Es eso -Sonríe coqueto.

-Intentó ser amable contigo, pero contigo no se puede -lo señaló -Quedate mojado imb...

-¿Cómo?

-Nada.

-Dilo, ¿como me ibas a decir? ¿Como llamarías a tu jefe?

-No estoy en horas laborales Mr. Bowman -Le guiño el ojo. -Y eres un imbécil.

Suelta una carcajada y cuando deja de reír detiene su mirada y la fija en la mía, comienza a quitarse poco a poco la ropa ¡por dios, es un cuero de hombre!

Mr.Bowman Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora