La mañana era tan perfecta, fresca y nublada, Max por un lado parecía un pan de dios dormido, quien diría...
Lo observe por un tiempo ¿Por qué su antigua pareja le haría tal cosa?, esa pregunta pasaba por mi mente un par de veces, por que para decir verdad con un hombre como Max Bowman no dan ganas de voltear a los lados para ver a alguien más, este hombre es un adonis, es perfecto.
-Contemplando la vista señorita Dávila - sonrió victoriosamente, mi piel se puso pálida.
-Claro que no, tienes mucho autoestima max.
-Te estaba observando, no soy tonto Samantha ¿te gustó? -Sonrió.
-¿Qué? NO, CLARO QUE NO
Me tumbó y se colocó encima de mi, mirándome fijamente a los ojos mientras tocaba tiernamente mi mejilla y con otra mano tomaba mi cintura, observaba mis labios medio abiertos, yo estaba muerta de deseo ¡Maldita sea! ¡Lo deseaba! Me fulminaba con la mirada, acercó sus labios a los míos y me besó, un beso sencillamente exitoso, quería gemir, pero mi orgullo podía más que la sensación de tener a un Max encima de mi con su miembro totalmente duro.
-Max, tenemos que irnos
Lo quite de encima de mi, Max era el tipo de hombre que no quería en mi vida, pero sentía una atracción hacía el, mi cuerpo reaccionaba, y no podía permitir esto.
-¿Me estas escuchando Samantha?
-No disculpa, estaba un poco distraída ¿que decías?
-Que te llevaré a desayunar, quiero que conozcas a alguien muy especial para mí ¿Aceptas?
-Sí claro ¿podemos llegar a mi departamento para ducharme y cambiarme de ropa?
-Llegaremos por ropa solamente, no hay tiempo para que te duches.
Max toma camino hacía mi departamento, todo el camino se fue concentrado en la carretera, me parecía un tanto incómodo, ya que nos besamos y dormimos juntos y no compartir palabra.
-Llegamos Samantha, entra por tú ropa lo más rápido posible, aquí te esperaré.
-¿A dónde iremos?
-Quiero que conozcas a alguien muy especial para mi, ya te lo dije.
-¿Tú hijo? ¿Esposa?
-Claro que no, ni tengo hijos, mucho menos esposa.
Baja del automóvil y me abre la puerta del copiloto para que baje. Yo camino hacia la puerta de mi departamento, al entrar veo botellas de alcohol por todos lados ¡Dios! pensaba, pues sabía que Ximena era la causante de esto.
-¡Ximena! -Grité.
Nadie contestó, podría estar dormida a estas horas, aún era temprano, pero prefería evitar toparme con un hombre encuerado recostado en su cama, así que me fui directo a mi habitación, tome ropa interior y un atuendo, pinturas y unos zapatos, todo lo necesario para ir a conocer a esa persona especial que tanto dice Max, ese hombre no quiere a nadie, así que admiraré a esa persona toda mi vida. Tome las cosas que necesitaría para la oficina y salí, era cerca de las cinco de la mañana, esa persona a de estar roncando aún, pensé.
-Te ayudo. -Dijo Max tomando mis cosas y subiéndolas al automóvil.
-¿No crees que es muy temprano para ir a conocer a alguien?
-Sube. -Me dijo mientras abría la puerta de su coche. -No, no es temprano.
Max todo el camino a su casa cantó ¡Incteible! Canta, y canta muy bien, nunca me imagine que Max tuviera ese gran talento ¿que otra sorpresa podría darme este hombre?.
Llegamos a una casa extremadamente lujosa, se abrió un portón y se dejaron ver dos hombres de traje negro completamente, saludaron a Max y el siguió por un pequeño camino, hasta llegar a la gran puerta.
-¡Por dios! Es hermosa Max.
-Lo es, muchas gracias, no la disfrutó mucho, nunca duró suficiente en la ciudad como para venir por aquí, te quise traer a ti aquí, en realidad nunca eh invitado a nadie, es muy personal para mí. -Sonrió.
-¿Porqué?
-Soy caracterizado por un hombre frío Samantha, todos me conocen por ello -Abrió la gran puerta dejándome pasar al interior de esa gran mansión- Ven, te llevaré a conocer la casa.
-Tu te has ganado eso, eres duró con las personas Max.
-Lo sé, pero no es porque yo lo quiera ser Samantha, es como un escudo ¿entiendes? No me gusta llegar a sentir algo por la gente, por eso siempre tengo chicas diferentes... Dime Samantha ¿quién se va a imaginar que en esta casa tengo 6 cuartos más aparte del mío? ¿Y sabes para qué son?
-No. -Respondí mirándolo a los ojos.
-Son para mis seis hijos, tengo un cierto de juegos abajo, por que anheló una gran familia, ese soy yo, después de lo que paso con Emy trató de evitar las relaciones, no son lo mío.
-¿Por que te aferras a ella Max? ¿Nunca has pensado en rehacer tu vida con alguien más? Cumplir tu sueño de tener una familia, eso sería grandioso, tienes que dejar el pasado, no todas las mujeres somos así, así como no todos los hombres lo son.
Me acerque a él, se miraba tan dolido al hablar de aquella situación, esa mujer lo había dejado desecho, por eso el era así, frío, mujeriego, un hombre sin corazón, pero por dentro tenía sueños...
Le tome sus mejillas entre mis manos mientras las tocaba suavemente, nuestras miradas chocaron, se atraían, quería que me besara ¡lo deseaba! ¡Maldita sea lo deseaba! Pero el solo me acercó a él, tomo mi cintura con sus dos menos dándome un abrazo tan cálido y depositando un beso en la frente.
-Eres única Samantha, eres única.
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Mr.Bowman
RomanceSamantha Dávila es una joven trabajadora que no piensa en relaciones amorosas ni citas para ella es una perdida de tiempo, solo se dedica a su trabajo como Organizadora de Eventos, pero entonces conoce a el joven más millonario y codiciado, que solo...
