Durham, Carolina del Norte.
Junio 2015.Comencé a sentir una leve molestia en mi espíritu. Las últimas horas fueron un autentico carnaval, la mierda se había desatado y siendo honesto no esperaba nada de esto.
Después de que Aragón me exilió de mi propia casa, al regresar me enteré de que mi líder era un desertor y estaba enamorado de Emma. ¿Era eso posible? Al parecer sí. Jaén anunció que él podía sentirlo.
Amor, esa palabra albergaba tanto. La esencia misma del creador era ella; pero Clarión no sólo sentía amor, no, ahí había pasión, no lujuria. Eran términos muy diferentes.
Toqué con mis manos mi nariz. Se le había concedido al hijo de puta golpearme, era algo que él venía deseando desde hacía meses, le dejé, nunca pensé que quería tomar parte en ello, me equivoqué, el muy bastardo se lanzó por mí. Había sido ingenuo, Clarión quería destrozarme desde hacía mucho tiempo, hoy se le dio la oportunidad y el idiota no la desaprovechó.
—Es hora de ponernos en marcha, contacta a Emma —pidió.
Sabía que le estaba costando todo haberme pedido eso, si por él fuese yo estaría a miles de kilómetros de distancia. Sonreí, a veces encontraba cierto placer molestándolo.
Me alejé del grupo, marqué su número y ella contestó al tercer timbrazo.
— ¿Sí?
—Prepárate, en unos momentos vamos por ti...
—Oh, gracias al cielo... —dijo con inmenso alivio.
— ¿Ocurre algo? —inquirí, ella suspiró.
—No sé que tan bien enterado estás; pero los malditos mensajes aparecieron de nuevo —su tono denotaba cansancio. Mi ira se enalteció.
— ¿Estás bien? —casi gruñí.
—Me voy acostumbrado —dijo con sarcasmo—, dile a tu amigo que se de prisa, quiero terminar con todo esto lo antes posible —me reí.
—Clarión no es mi amigo, cariño —escuché su bufido al otro lado de la línea y luego colgó.
La sonrisa en mi rostro se perdió al irme acercando al grupo. Ella tenía demonios en su camino, se suponía que para eso estaba Jaén, se suponía que él estaba ahí para protegerla.
Todos se giraron al verme, no supe que leyeron en mi rostro, así que decidí ir al grano:
—Ella nos espera, solo que...
— ¿Qué? —me interrumpió Jaén. Miré a Clarión.
—Un mensaje apareció de nuevo...
—Maldición —gruñó el guerrero, y el receptor de su ira fue Jaén.
El guardián palideció.
—No fui enviado y no percibí nada —aclaró antes de que Clarión se le fuese encima.
—Si él no fue enviado es porque no fue un caído, ni vigilante. Ve con Emma —le ordenó Aragón.
Observé como Jaén se desvanecía. La tensión se había adueñado de todos los presentes.
—Si no fueron ellos, ¿quién más está detrás de todo esto? —preguntó Clarión.
Cerré mis ojos, Clarión estaba siendo obtuso. Era muy claro para todos.
Decidí sacarlo de su ignorancia:
—Un infectado —dije, murmurando un improperio llevé mis manos a mi cabeza.
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El beso de un Ángel
ParanormalUn encuentro inesperado marcara sus almas... Labios cálidos, imperiosos, soplando vida. Se deberán tomar las decisiones correctas. Se ha puesto un camino frente a ellos. Vida o muerte. Luz u oscuridad. Tendrán que elegir. La dec...