–Voy a parar en mi casa, necesito coger dinero.–me explica conduciendo la moto por una urbanización llena de chalets y mansiones.
–No seas tonto, esta vez invito yo.–le digo segura, aferrándome con fuerza a la parte trasera del vehículo.
–Me sobra el dinero, no te preocupes.–cometa sin más, haciéndome rodar los ojos.
–Al menos deja que me pague mi parte.–le pido y lo oigo reír suavemente.–¿Qué pasa?
–Esta es la diferencia entre tú y las otras chicas.–explica.–Ellas se aprovechaban de mi, y tú aún sabiendo lo millonario que soy, prefieres pagarte tú la cena.
–Bueno...
–Y mi respuesta es no, no te voy a dejar que te la pagues.–susurra aparcando la moto y bajando.–Creo que está mi madre.
–Si quieres te espero aquí.
–No, a mamá le gustará conocer por fin a alguna chica por mi parte.–me explica quitándose el casco.–Si no, al final se pensará que soy gay.
–Supongo que habrá notado que traes chica a casa.–susurro y lo veo negar con la cabeza.–Las madres lo notan, o eso creo.
–No he traído a ninguna chica a mi casa, Nicky.–me explica sacando las llaves del bolsillo.
–Pero...
–Siempre es en sus casas.–informa incómodo y asiento sin más pasando la gran parcela quedándome boquiabierta. Tiene una casa increíble.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Pasamos la piscina y subimos las escaleras para entrar al interior. Me quedo cada vez más sorprendida a cada paso que doy, hasta que llegamos a una enorme y moderna cocina, donde se encuentra su madre preparando la cena. Es una mujer morena y atractiva, parece más joven de lo que es y en cuanto nos ve nos sonríe como haría cualquier madre.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
–Esto mamá...–murmura acercándose para salúdala con un beso en la mejilla.–Me voy a cenar con Nicky, ¿vale?
–¿No me la vas a presentar?–la oigo decir y me acerco a ella bastante nerviosa.