34

3K 242 38
                                        

Nicky

"Nos hemos llevado a Hanna a un lugar seguro, no os preocupéis, volveré mañana y os lo explicaré todo."

Nicky.

Ya está.–suspiró colocando el posit en la nevera.–Vámonos.

–Pero Nicky.–bosteza Hanna mientras se hace una coleta.–¿Qué pasa?

–Hay un problema...–murmuro mientras le echo una rápida mirada a Dani.–¿Confías en mi?

–Si.–asiente sonriente.–Eres mi hermana.

–Pues nos vamos de viaje.–susurro mientras le pongo la chaqueta.–Vas a conocer a la mujer que me ha ayudado todo este tiempo.

–¿Y cuantos días estaremos?–me pregunta emocionada.

–Tu hermana y yo volveremos antes.–suspira Dani agarrando las maletas para bajarlas por el ascensor.–Tu tendrás que quedarte un poco más.

–¿Sola?–nos mira preocupada.–¿Tan grave es?

–Hanna...–me muerdo el labio.–Te prometo que volveré a por ti, pero quiero tenerte a salvo y allí es el único lugar donde puedes estarlo.

La pequeña entra en silencio en el todoterreno de Dani y se abrocha el cinturón sin mirar hacia delante. Opto por subirme a su lado, pero entiendo que en estos momentos no quiera tenerme ahí, así que me subo de copiloto sorprendiendo a Dani.

Una vez enciende el motor, subo el volumen de la música para no hacer más incomodo este silencio. Mis ojos muestran cansancio y se van cerrando poco a poco, hasta que una suave mano roza mi mejilla despertándome.

–Ya...hemos llegado.–susurra Dani desabrochándose el cinturón y bajando del coche para coger a Hanna, que también se ha quedado dormida, en brazos.

Saco las maletas del coche y tiro de ellas hacia el interior del aeropuerto, evitando que Dani se queje porque las llevo todas yo.

Una vez nos colocamos en la cola para facturar las maletas, Hanna se despierta y se remueve entre los fuertes brazos de Dani.

–Mmmm.–murmura.–Tengo hambre.

–Toma.–se saca dinero del bolsillo y se lo tiende.–Allí hay unas maquinas expendedoras, coge lo que quieras.

–Gracias Dani.–le sonríe corriendo hacia ellas.

Le sonrío tiernamente para luego apartar la mirada incomoda, y ni sus manos tocándome el cuello consiguen que lo mire de nuevo.

–Todo va a salir bien, ¿vale?–susurra consiguiendo erizar mi piel.

–Todo va a salir bien, ¿vale?–susurra consiguiendo erizar mi piel

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Eres todo lo que quiero.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora