Maratón 1/4.
Esa comida con Hiro fue una de las mejores cosas que había hecho en Sendai con amigos. Habíamos pasado una gran media tarde juntos; nos contábamos anécdotas, reíamos, tratábamos temas serios y muchas otras cosas que me hicieron conocer el interior de Hiro. Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con un amigo, y de verdad agradecí que me brindaran un consejo tan bueno como el de emplear mi tiempo con Hiro ya que para nada fue mal gastado.
Hiro había nacido en Sendai, tenía una familia medianamente normal aunque sus padres podían permitirse el pago de la Universidad a diferencia de mí que debía de estudiar para conseguir una beca. Igualmente, no era una persona que pensara que tenía dinero, se esforzaba mucho en los estudios porque quería llegar a ser alguien y no "el hijo de...", quería valerse por sí mismo por lo que, también mantenía un trabajo los fines de semana y en ocasiones entre semana. Era un trabajo parecido al mío, no era gran cosa pero le proporcionaba dinero para vivir. Admiraba de él ese afán de superación a pesar de que lo tenía todo, cualquier otro hubiera trabajado con sus padres o vivir de ellos.
En cuanto a vida amorosa, no había tenido a nadie que realmente tuviera un amor reciproco por él, lo máximo que había tenido eran rollos y nada que fuera real. Me confesó que le resultaba muy bonito y agradable la relación que manteníamos yo y Aroa, que se notaba el buen ambiente entre los dos, él deseaba algo igual. Pero, por ahora no es que anduviera buscando el amor, si se le presentaba lo aceptaría pero no lo iba buscando. Aunque realmente le sorprendía que ella y yo lleváramos saliendo desde los dieciséis años y aún siguiéramos juntos, también le sorprendía que fuéramos tan abiertos en público en nuestra relación.
Me animé a contarle muchas cosas de mí también ya que él se había abierto con mucha facilidad.
Daichi se ofreció a llevar a Hiro a su casa antes de irnos juntos. Ambos congeniaron muy bien, y de camino a casa de Daichi, me comentó que le gustaba mucho la actitud de Hiro y que le hacía mucha ilusión que ambos tuviéramos una buena amistad. Llegamos a su casa y me sorprendió lo bonita que estaba desde la última vez que la vi, parecía decorada por una mujer de lo bien que estaba; era un pequeño piso donde destacaban las paredes de color rojo flojo y blanco, también los muebles de madera marrón tirando a oscuro y un sofá gris en forma de ele que era lo que más me había llamado la atención de aquella habitación.
—Me gusta tu casa —admití con honestidad y Daichi me miró con una sonrisa. Recorrí de nuevo el salón centrándome en cada uno de los detalles.
—La casera la decoró y la verdad es que me gustó mucho al verla —me informó mientras me indicaba que me sentara en aquel gran sofá que aparentaba ser bastante cómodo. Se fue a la cocina y trajo algo de picar—. Traje esto de beber, no creo que te importe —Lo cogí y sonreí.
—Ya soy mayor de edad, no creo que la policía me encierre por bebérmela, ¿no? —Bromeé provocando la sonrisa de Daichi. Se sentó en el lado con forma de ele para quedar casi de frente conmigo.
—Cuéntame, ¿qué tal vas? Me preocupé mucho cuando te vi de esa manera —fue al grano y le conté sin tapujos lo mismo que Aroa haciendo que se quedara bastante impactado sobre la situación—. Has madurado bastante, Nishinoya.
—Ha pasado bastante tiempo desde que nos conocimos Daichi, sería peor si no hubiera madurado.
—Hay gente que no lo hace —asentí de acuerdo con sus palabras—, aunque ayer me hubieras contado por encima la situación, la verdad es que ya lo entiendo todo mucho mejor y me alegra que hayas tomado nuestros consejos como referencia y espero que te vaya mejor ahora —me deseó con una gran sonrisa. Tomé de la botella mientras pensaba un poco en lo que podría pasar, pero, al momento lo ignoré, toda la vida había vivido sin pensar en el futuro, y era una cosa que nunca me gustaría cambiar—. Me tienes a mí, a Hiro pero sobretodo la tienes a ella, y sí, habéis pasado por malos momentos pero, es normal, ambos estáis cambiando y desde luego si os quedarais igual que cuando teníais dieciséis sería peor —me aseguró, ladeé la cabeza pensando que realmente tenía razón.
—Lo he pensado alguna que otra vez pero, nunca me paré a pensarlo con detenimiento... pero Daichi, más que perder a Ryuu, me da mucho más miedo perderla a ella y dios, sentí ayer que estábamos más unidos de lo que creía. Hacía tiempo que no lo sentía—admití cabizbajo. Daichi sonrió de lado por mis palabras.
—Lo sé —dijo con tanta seguridad que provocó que me sorprendiera—. La amas con toda tu alma y eso, no hace falta que me lo digas porque se ve, Noya, se ve. La proteges como si se tratara de tu vida, siempre te preocupas más por ella que por ti mismo, eres capaz de ignorar tu enfado porque odias no hablarle, la miras de otra manera que a cualquier otra persona, te brillan los ojos cuando lo haces, es una pena que no puedas verlo —dijo con una gran sonrisa provocando que mi corazón se viera un poco alterado ya que todo lo que decía era verdad—. Ya eras feliz pero ahora lo eres mucho más, la abrazas en público o incluso la besas y te da totalmente igual porque realmente la quieres y no te importa nada que los demás lo sepan, dios mío, hasta es una de las pocas personas que le dejas que te llame por tu nombre —dijo sorprendido y reí—, e incluso —paró por un momento y me miró a los ojos con intensidad—, puedo decir con toda la seguridad del mundo, que, aunque no te guste pensar en el futuro... es con la única persona que te lo has imaginado.
Respiré hondo ante sus palabras. Todo lo que había dicho era cierto, sobre todo, ese final; con ella me había imaginado hasta de viejo cuidando de nuestros nietos. Sí, cuando la conocí supe que ella era la indicada, y hasta ahora no me había equivocado. Era joven pero, podía asegurar que por nada del mundo iba a dejar de quererla, aunque nuestros caminos se separasen, la seguiría amando toda la vida porque ella fue mi primer y verdadero amor de esos que nunca se olvidan. Muchas personas podrán decir que estoy con ella porque las extranjeras son más facilonas o algo parecido pero, son personas que nunca entenderán como es realmente el amor y que se ama lo de dentro y no lo de fuera.
—Dai-san, ¿cómo sabes con exactitud todo eso? —Pregunté algo sorprendido con una pequeña sonrisa en mis labios. Él se encogió de hombros sonriendo con intensidad.
—Porque te conozco y además en una ocasión estuviste con una chica y nunca te vi de la manera que te veo ahora porque lo de ahora es real —me aseguró y agaché la cabeza mirando la botella que había entre mis manos esbozando una sonrisa.
—A veces pienso que es un sueño y que ella solo es parte de mis ilusiones pero, si los demás la ven es que es real —bromeé provocando que Daichi riera. Apoyó su mano en mi hombro.
—Ella es real y a ella la veo igual que a ti; feliz y haciendo todo lo que está en su mano para amarte y que lo sientas. Sé que habéis pasado malos momentos, que muchas veces habéis pensado en como serían mejor vuestras vidas, si juntos o separados pero, si ella nunca se ha separado de ti a pesar de los malos momentos, de tu fuerte carácter y de todas tus imperfecciones, ¿no crees que ella nunca se separará de ti?
Me quedé por un rato analizando sus palabras dándome cuenta de que ella en ese sentido era como yo; ¿qué más daba que yo fuera japonés? ¿Qué más daba que fuera bajito o que tuviera un gran carácter? Ella me quería por como era en el interior, sabía tratar mi gran carácter, le gustaba mi sinceridad y honestidad, le gustaba mi cariño, que fuera tan atento con ella, que hiciera bromas y todas esas cosas que me caracterizaban. Ahí me di cuenta, de que a pesar de que fuera el chico más feo del mundo, a ella le gustaría igual y eso, eso era más importante que cualquier otra cosa.
Me quedé toda la tarde hablando con Daichi sobre cosas varias. Me puso al día sobre toda su vida y me aseguró que era bastante feliz y que estaba orgulloso de mí, él sentía que su pequeño hijo había crecido bien. Nunca apareció Aroa, me avisó de que aún seguía con las chicas y que dudaba que viniera a casa de Daichi por lo que mandó saludos. La tarde se acabó rápido para nosotros ya que al siguiente día había clases y no era plan de no dormir bien esa noche. Me despedí con una gran abrazo de Daichi y bajé hasta el portón para esperar a Aroa ya que vendría a buscarme. Al momento apareció nuestro bonito coche por lo que me subí rápidamente ya que el frío se colaba por mis abrigos.
—¿Qué tal con tus amigas? Tienes mucho que contarme —dije curioso nada más subirme y abrocharme el cinturón de seguridad. Ella rió ante mis palabras y pude ver en su cara la felicidad que traía.
—Hemos estado en casa de Saki e hicimos videollamada con Kaori, ¡estoy muy contenta de haber podido hablar con ella! —Exclamó con una extrema felicidad y no pude evitar sonreír.
Me alegraba que ambos pasáramos un gran día.
MARATÓN RICOOOO, LUEGO COMENTO SOBRE TODO
Hiro en el multimedia, lo vi en tumblr y morí, se me pareció demasiado al Hiro de mi mente
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Volando || Nishinoya Yuu
Fiksi PenggemarDiferentes épocas, nuevos cambios, momentos viejos de la vida, ¿vamos a quedarnos siempre juntos? ¿Vas a quedarte siempre junto a mí? ➳Secuela de Aprendiendo a volar. ‣Historia completamente escrita por mí, toda adaptación y copia...
