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Maratón 2/4.

—Hola —anunció al llegar a casa. Oí como dejaba sus cosas en el mueble pero no me preocupé mucho ya que si no perdería la partida.

—Hola —dije con rapidez y me quejé al ver que Hiro me daba una buena paliza—. ¡Tramposo!

—¿Tramposo? ¡Tú te distrajiste! —Exclamó molesto y sentí como unos pequeños pasos llegaban al salón.

—Vaya, me da que tenemos visita —dijo y la miré para ver que su pelo estaba algo despeinado de haberse quitado la bufanda. Me quedé embobado mirando lo guapa que estaba.

—Hola Aroa —saludó con una gran sonrisa Hiro. Ella se acercó hasta nosotros para darle un pequeño abrazo a Hiro.

—No sabía que vendrías a casa —dijo después del abrazo. Me miró y después miró a Hiro buscando una respuesta.

—Fue una proposición espontánea —respondí haciendo que me mirara con una gran sonrisa. Se acercó hasta mí para darme un pequeño beso en los labios y después abrazarme.

—Me parece bien —dijo casi en un susurro para que Hiro apenas lo oyera. Se levantó y nos miró a ambos—. ¿Queréis algo de comer? —Propuso y ambos nos miramos con una mirada cómplice para después mirarla a ella.

—Eso no se pregunta —respondimos al unísono y esta rió.

—Vaya par de dos —dijo negando con la cabeza después de reír—. No tardaré mucho, solo os pido que no os matéis.

—Sí mamá —bromeó Hiro y me hice el ofendido. Hiro me miró sin entender por lo que solté;

—¿Estás insinuando que soy tu padre? —Pregunté mirándole extraño mientras Aroa se iba a la cocina riendo. Hiro sonrió listo para continuar la broma.

—Papá, ¿cómo me tuvieron tu y mamá?

—Serás...

Me lancé hacia él en busca de pegarle. Hiro huía por todo el salón gateando por el suelo mientras yo intentaba capturar su pie para impedirle que continuara avanzando. Casi le pillo la pierna cuando se levantó y empezó a correr en dirección de la cocina, le seguí haciéndome el malhumorado. Al entrar en la cocina, estaba Aroa preparando unos sándwiches y otros aperitivos cuando Hiro se escondió detrás de ella ya que sabía que de esa manera no intentaría hacerle daño.

—Mamá, ¡papá me quiere matar! —Exclamó dramáticamente mientras me señalaba. Puse los ojos en blanco mientras ella aguantaba las ganas de reír.

—Me da que vamos a tener que castigar a papá —dijo Aroa poniendo su mano debajo de su barbilla haciéndose la pensativa.

—Acabas de asumir que Hiro es nuestro hijo... —admití preocupado casi provocando que estallara a reír.

—¿Qué castigo le vas a dar a papá, mamá? —Preguntó con picardía haciendo que ambos rodáramos los ojos.

—Me da que nuestro hijo es muy pervertido, Yuu —dijo haciéndose la molesta—, tendremos que castigarle sin comer.

—¡No! —alargó la palabra mientras gritaba con dramatismo mientras dejaba caer su cuerpo al suelo realizando una gran obra magistral con buenas técnicas de escenificación digna de representar en una obra de teatro. Ambos rodamos los ojos.

—¿Acabaste? —Pregunté y él se levantó dando por finalizada la obra.

—Hora de comer —anunció canturreando Aroa al ver la tranquilidad resurgida en Hiro.

....


—¿Estaba rico? —Preguntó Aroa emocionada esperando nuestra respuesta. Hiro terminó su zumito para echar su cuerpo hacia detrás masajeando su barriga.

Volando || Nishinoya YuuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora