POV Normal
Roy se quedó estático, con la mente en blanco. Fue como si hubiera visto un fantasma. Pero fue más por la sorpresa, que por lo que implicaba el conocimiento que tenía Grumman sobre el asunto.
No se esperó jamás que Riza revelara tal cosa, apocas hora de haber sucedido. Y mucho menos decírselo a alguien de la milicia con tal rango.
«Supongo que es entendible—pensó Mustang—estaba asustada y recurrió a la única familia que tenía.»
—Y bien Mustang. ¿Qué tienes que decir?
Roy abrió la boca para decir algo, pero luego la cerró. Necesitaba encontrar bien las palabras.
Su expresión pasó de la sorpresa a un rostro duro, serio.
Grumman lo imitó y carraspeo un poco.
—Entiendo que como hombre tengas, ciertas necesidades que...
—Se equivoca, la única necesitad que tengo es cuidar a Riza por el resto de mi vida.—dijo Roy, interrumpiéndolo.
El general no mostró sorpresa, o al menos no la dio a conocer. Ya había visto como miraba Mustang a su nieta desde hace algún tiempo, también sabia que Riza sentía cosas por ese hombre; por más que intentara ocultarlo incluso a sí misma.
---Mmm...en eso caso, sabes lo que tengo que hacer.
---Conozco las reglas, señor.
---Bien. En ese caso te voy a pedir que...---Es interrumpido por el golpeteo de la puerta.--- Adelante.
---Gerenal, informes llegaron del sur. Solicitan su presencia con urgencia, el coronel Brixton está esperando abajo para escoltarlo.
---¡Qué oportuno! De acuerdo. En ese caso Mustang, terminaremos nuestra conversación en otro momento.---Hace una pequeña reverencia---Hawkeye.
La teniente estaba a punto de seguir por la puerta al general Grumman cuando sintió que alguien la tomaba del brazo.
---Riza, espera. Tenemos que hablar.
---Eso lo sé, coronel.---Dijo fría como de costumbre.---Pero no creo que este sea el momento o lugar adecuado para que hablemos sobre eso.
---Yo lo entiendo pero, no puedo seguir así.
---¿De qué habla?---Preguntó ella con interés.
---Escucha, lo que dije anoche no fue mentira, te amo Riza y probablemente lo he estado haciendo desde tiempo, pero era demasiado tonto para aceptarlo, o muy listo para entender que un tipo como yo no está ni por mucho cerca de merecer a alguien como tú.
Roy vio como su querida teniente se ruborizaba ante sus palabras, vio bajar un poco su rostro y luego pudo ver una expresión de ira.
---Creo que está dejando de lado un muy importante detalle coronel.
---Si es por lo del ejército, lo solucionaremos, sé que podremos hacerlo; pero por favor no me pidas que olvide todo esto.
La teniente cerro sus ojos y apretó los puños.
---Coronel---Dijo tranquila.---El detalle es que yo no lo amo.
Mustang no pudo adivinar si el ruido que escuchó después fue el de la puerta siendo azotada, o el de su alma siendo destruida por las llamas del mismo infierno. Sintió algo que jamás había sentido, no, era familiar a la vez en que casi pierde a la teniente por segunda ocasión. Una mezcla de impotencia, temor, injusticia divina.
Se encontraba en un estado de shock, del cual no despertó sino hasta que Falman fue a buscarlo para terminar el papeleo diario.
<No me ama, ella no me ama> Su mente no abandonó aquellas palabras: El detalles es que yo no lo amo. <No me ama, ella no me ama>
Todos trabajaron en silencio el resto de la tarde, nadie dijo nada, todos notaban la tensión de sus superiores y entendían que el problema iba más allá de lo que podían involucrarse.
---Bien señor, que descanse. Hasta mañana teniente.---Dijo Fuery.
Como siempre el coronel y la teniente eran los últimos en marcharse. Ninguno se miró o dijo algo. Roy apenas podía aparentar tranquilidad, solo deseaba llegar a su casa y soñar con sueños rotos. Soñar era lo más cerca que volvería a estar de Riza.
Lo sucedido no solo había hecho que probablemente lo despidieran del ejercito, sino que sabía que su amistad con ella no volvería ya nunca a la normalidad. Había perdido más que a la mujer que amaba, había perdido todo lo que había podido imaginar a su lado, y todo por entregarse a lo que creyó ambos anhelaban.
---Es todo por hoy señor.---Una voz femenina lo sacó de sus pensamientos---Terminamos.
Él solo asintió y terminó con sus papeles. Salieron ambos en total silencio.
Una vez más, llovía, pero esta vez era ella quien necesitaba un paraguas.
---Te acompaño a casa.---afirmó él.
---Coronel no es necesario.
---Para mí lo es.---Bajó un par de escalones y luego giró y la miró.---¿Vienes?
Ella tan solo caminó hacia él.
A pesar de la lluvia había mucha gente al rededor, autos y personas corrían sin cesar. Aún así los dos militares caminaban tranquilos, no acarreaban un incomodo silencio. La cabeza de Roy estaba por estallar, pero uso ese pequeño recorrido para meditar muchas cosas, o eso trató de hacer. Llegaron hasta la puerta, miles de recuerdos invadieron la mente de Roy, necesitaba llegar a su casa de una vez.
---Adiós teniente.
Ni siquiera la miró, dio media vuelta y se marchó, sin esperar respuesta de su parte. La amaba, claro que la amaba, pero ¿había arriesgado todo por una noche? Puso en juego su trabajo, su sentimientos y su futuro por alguien que jugó con él? Sabía bien que Riza no era de jugar con nadie, menos con sus sentimientos, pero también sabía que era alguien seria y que no diría cosas como esas si no fuera verdad.
Pasó una semana y todo iba de mal en peor. La relación en la oficina era cada vez más tajante, todo su equipo sabía que algo había pasado entre esos dos. Y sospechaban que iba más allá de algo profesional.
Roy llegó tarde, como era habitual, al parecer era lo único que no había cambiado.
---¿Algo nuevo Havoc?
---Llegó una carta para usted señor.
---¿De qué cuartel?
---Es para usted, señor. ---Roy alzó la vista.
---Bien entonces, la leeré de inmediato.
Salió de la sala y abrió la carta, sintió bastante interés.
Imagino que ya habrán hablado sobre el tema, y conociendo a mi nieta, sospecho que hizo hasta lo imposible por hacerte creer que no te quiere ni un poquito. No le hagas caso, solo tú cabeza de chorlito podría creerle esa mentira. Hasta un ciego se daría cuenta de que ella te ama más que a su propia vida, como sabrás de sobra, ya lo ha demostrado.
Todo lo que ella intenta hacer es protegerte. Me confió lo sucedido porque soy su única familia, me lo confío como su abuelo, no como su superior. La familia es primero, y es mi deber mantener esto entre nosotros hasta que puedan encontrar una solución. Ella se negará, por supuesto, por eso te envío esta carta. Los asuntos que debo resolver me tomaran más tiempo del previsto, no estaré por un tiempo, pero estas son tus instrucciones: Si amas a mi nieta harás todo por estar con ella. Te convertirás en el maldito Furer y cambiarás las reglas si es necesario. Pelearás por ella hasta que acepte que te ama. Y la cuidaras con tu vida por siempre, aún si las cosas no salen bien.
P.D son ordenes. Atten: Grumman
Al leer eso Roy no pudo evitar sonreír.
---Entendido, señor.
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Llama eterna.
Fiksi PenggemarLa historia se centra en la terminación del anime/manga. Roy y Riza siempre han tenido una relación muy especial e íntima, ambos sienten algo por el otro pero nunca han hablado de sus sentimientos, menos aún con las reglas de prohibición de las rela...
