Capitulo #13: Casi Navidad.

2.1K 118 1
                                        

18 de diciembre:

Ha pasado un mes y un dia desde que evito a Bradley. No lo he visto, no se de él.

Si se que le ha preguntado a las chicas por mí y me duele tanto. Me fui aquel dia sin darle explicaciones.

Se preguntarán por que lo hice.

Una sencilla razón: él no se merecía eso. No pude hacerlo, no pude sentir su ternura.

Creo que fue miedo, nunca Jacob me trato así y cuando el lo hizo me dio miedo.

Una vez ví que él venía entre la gente por el mismo lugar que yo y sé que me vió porque andaba con la cabeza baja y de la nada una cara de asombro y emoción apareció. Me escondí y supongo pensó que alucinó.

No entro a la cafetería de la Universidad a nada, no quiero conseguirmelo. No puedo verlo. ¿Ya lo dije? Si verdad. Estoy trastornada.

Después que decidí jamás escribirle estuve como dos semanas encerrada comiendo chocolates con las chicas. No pasaba un dia que Bradley no enviara un mensaje preguntandome que pasaba. Tenia como mil llamadas de él diarias.

Estoy trabajando en el colmado. Atentiendo a la gente que llega.

Empecé hace dos semanas.

-Buenas tardes ¿que desea?-

Tomo la orden y cobro lo que tenía en sus manos. Es gracioso porque este colmado es también panadería y barra a la vez.

Hay que lidiar con borrachos todos los días.

Un chico en la mesa de la derecha, que por cierto viene todos los días, me mira y me sonríe.

-Emily.- la voz de mi compañera hace que brinque del susto. Ella comienza a reir. -Perdóname, no fue mi intención asustarte.-

-No te preocupes, ¿que paso?-

-Pues que ese mismo chico, al que estabas viendo, te quiere de mesera.-

¿Es enserio?

-Johana, dile que no puedo. Tengo mucho trabajo.-

-No seas grosera, ya le dije que podías. Además, no tienes trabajo y es guapísimo.-

Es cierto. Es muy guapo. Tiene un cabello marrón, casi negro. Unos ojos azules pero con un toque de verde. Una sonrisa sensual y un buen cuerpo.

-Lo hago por obligación. - comienzo a reir falsamente. -Buenos días.-

-Buenos días guapa. Quiero un café y quiero que vengas a bebertelo conmigo.-

¡Ay por el amor al Señor que está en los cielos!

¿Que pendejada ha sido esa?

-No sé si se da cuenta que tengo un uniforme. Dejé a mis clientes de allá por venir atenderlo así que más le vale no hacerme perder el tiempo. Ahora, digame su orden.-

-Bien. Eres ruda. Quiero unos huevos revueltos con jamón de pavo y pollo a la plancha con un jugo de china y un café.-

-Bien, gracias. Regreso pronto.- una sonrisa se forma en su rostro y le devuelvo mi sonrisa falsa por cortesía el comienza a reir.

-¿Y tu nombre cual es?-

-¿Te importa?-

-Si me importa por si me preguntan en la caja.-

-Bueno, si es para propinas mi nombre es Emily.-

-Mucho gusto Emily.- extiende su mano -Mi nombre es Cameron... Cameron Tanner.- su nombre me parece familiar pero no le presto atención.

Miro su mano y estiro la mia. Lo saludo, me giro y voy a seguir haciendo órdenes.
-------------
Hora de cerrar la cafetería gracias a Dios.

Estoy extremadamente cansada.

El idiota, el tal Cameron ha dejado su cartera en el local por lo que volverá.

-Que pase Feliz Navidad y buenas noches.-

-Gracias joven.- el señor mayor camina hasta la salida y mientras estoy mirandolo, veo la cara de Cameron.

-He dejado mi cartera.-

-Ah si, tenga.-

-Tenga usted esto.- me da un papel con un número de telefono.

-¿Y esto?-

-¿No sabes leer?- Estúpido.

-¿Para que quiero esto?-

-Mañana. Un café. En la panadería Miller en el West Union a las 3:00 p.m. y no molesto nada más, es mas... dejo de venir.-

-Hecho.- le estiro la mano. -Para que dejes de perturbarme.- el sonríe.

-Mañana.- se gira con una sonrisa en su rostro y camina hacia la salida.

Una sonrisa vaga aparece en mi rostro al recordar el primer café que tome con Bradley.

Cosa pasada, asi que camino a buscar el paño para limpiar las mesas y así lo hago.

Mi teléfono suena, un nuevo mensaje.

Lo saco de mi delantar con bolsillos.

WhatsApp.

He llegado a un punto en mi vida donde abrir esta aplicación me da miedo.

Y justo como pensé, directo en la herida; ahí está Bradley sufriendo por mí.

Un mensaje de voz. ¡Demonios!

Undo reproducir y lo pongo en mi oido.

Su voz suena triste, rota.

-He decidido irme y pensé podías venir conmigo.-

Una voz extraña, como de grabadora suena de fondo.

-Vuelo 503, gate 7 con salida a Nueva York puede abordar. -

Estoy rota.

-Bueno, ya me voy. Solo quería que supieras que siempre te quise, esas semanas de juego contigo fueron hermosas y quería más. Nunca entendí por qué aquel dia te fuiste sin regreso pero te extrañé cada segundo y te extraño ahora. Cuando me necesites me llamas.- se escucha un suspiro. -Adiós Emily, no se si vuelva pero... te quiero.- el mensaje de voz se corta.

No hay nada más.

Siento algo frío bajar por mi mejilla, una lágrima.

Cuanto daño causé solo por miedo, él podía ser distinto, él lo era. Eres una estúpida Emily.

Ahora conseguirá a alguien mejor que tú. Maldita.

Ahora es hora de seguir.

Sigo limpiando las mesas y pensando.

-¡Emily!- la voz de Johana me saca de cualquier pensamiento perdido que tenia. Ni recuerdo en qué pensaba.

-¿Ah?-

-Llevas diez minutos limpiando esa mesa y te estamos esperando para irnos.-

-Ah si, ya voy.- camino hasta la caja, busco mis pertenencias y camino hasta la salida.

Toco mi rostro y está lleno de lágrimas. Lo limpio y camino a mi auto.

Los chicos se despiden y yo sólo hago señas con mis manos.

Abro mi auto y lo pongo en marcha.

Solo quiero tirarme en las piernas de mamá y llorar por más infantil que suene...

*No te vayas sin darme un voto, te regalo un beso 😘*

El profesor y yoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora