Un niño de aproximadamente ocho años jugaba con un perro, le tiraba un palo y el animal corría atrapándolo en el aire, trayéndolo de nuevo a su portador. El niño repetía la acción y el perro moviendo la cola no mostraba cansancio sino más bien animoso ladraba para que la volviera a lanzar. Sus caballos rubios resplandecían bajo el caluroso sol de verano y sus ojos azules denotaban la alegría que le producía jugar con su fiel amigo.
-Déjame a mí Octavio, es mi turno.
La niña de cinco años, con el cabello castaño, similar en ciertas facciones al niño, con pronunciadas pestañas que encerraban unos ojos color chocolate, miraban suplicante a su hermano quién le otorga la rama explicándole como lanzarlo, ella impaciente estalla reprochándole: -Ya sé cómo se hace, dámelo.
Él sólo sonríe y se aleja para evitar ser golpeado, ella calcula la distancia mientras que el perro sentado, está en espera del lanzamiento, una vez hecho el animal corre y lo trae a los pies de su dueña.
-Octavio, Diana, es hora. -Dedrick llama a sus hijos que pronto se reúnen con él.
-¿Viste que largo lo lancé padre?
-Sí casi llegó al río. -Responde Dedrick muy serio, Octavio pone los ojos en blanco ante la exageración de su padre. Claudia aparece acompañada de Almar, Adelka y su hijo Hendrick que sólo es unos cuantos meses mayor que Diana.
-No tienen que irse y lo saben, les dice Almar realmente sentido por su partida.
-Necesito saber Almar, por favor comprende.
-Lo sé Claudia, las puertas están abiertas cuando decidan regresar.
-Me duele dejar este lugar, lo siento más mi hogar que Roma misma.
-Que no te escuchen los romanos expresarte así.
-Nunca me ha importado lo que ellos piensen.
Ahora Almar se dirige a Dedrick.
–Ya tienen suficientes provisiones para varios días pero no creo que alcancen hasta su destino final.-No te preocupes tío además si no me equivoco estamos de camino por aquel pueblo donde Claudia fue vendida, quizás Assus aún ofrezca recompensa por ella, con ese dinero podremos llegar perfectamente.
Claudia fulmina a Dedrick con la mirada y Octavio sonríe ya que conoce la historia.
-Estaremos bien tío.
-Al menos deja que algunos de nuestros hombres los acompañen hasta la frontera, llevas niños no es seguro que vayas solo.
-Está bien, si eso te hace sentir mejor.
-Mucho mejor, gracias.
-Prométeme que volverán. -Esta vez en Adelka la que habla.
-Lo haremos. -Contesta Dedrick.
Dietlinde y toda la familia están presentes en la despedida al igual que algunas personas del pueblo.
-No es una despedida. -Aclara Claudia, mirando sus caras llenas de tristeza.
-Lo sabemos. -Responde Adelka abrazándola.
-Debemos irnos. -Interrumpe Dedrick.
-Lo cuidaras bien tío. -Octavio acaricia al perro.
-No te preocupes, aquí te estará esperando tu retorno.
Ahora es Claudia la que habla:
-Necesito hacer algo primero, no me demoro. -Se aleja en dirección a un gran árbol camino al río donde un tumulto de piedras estaban acomodadas cerca de su ancho tronco.
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Claudia: Belleza Indomable.
Historical FictionClaudia es hija de Antonio Kaeso, un adinerado y respetado miembro de la sociedad romana. Por un juramento hecho a su esposa, en el hecho de muerte, su hija tiene hasta los 18 años para escoger el hombre con que se desposará, siempre y cuando esté a...