CAPITULO 6

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        Después de comerse la manzana y algunas uvas pierde al apetito al ver a Assus devorar la comida sin respetar los modales en la mesa. Cuando el hombre se sacia toma una gran copa de vino y le ofrece a ella. Claudia no la rechaza hace que toma pero devuelve el líquido a la copa sin que su acompañante note el engaño.

-Eres muy hermosa. -Cuando lo dice Claudia puede ver la misma mirada maliciosa que en el mercado de esclavos.

-Gracias. -Contesta ella bajando la mirada.

-¿Por qué una romana termina siendo esclava?

Claudia no contesta, lo que menos quiere es entablar una conversación.

-Te estoy hablando, respóndeme. -Assus coloca la copa con brusquedad sobre la mesa, derramando el líquido.

-¿Y que desea que le diga? no tengo respuesta a su pregunta.

-Altanera, ¿Cómo te atreves a contestarme en ese tono?

-Usted quería una respuesta se la he dado.

-Te voy a domar como lo hago con mis caballos, cuando termine contigo besaras mis pies cuando te lo pida.

Claudia lo fulmina con la mirada, aprovechando que el hombre se levanta y le da la espalda toma uno de los cuchillos que forman parte de los cubiertos de plata y lo oculta entre su ropa.

-Tu primera lección empieza hoy. -Se quita la bata quedando desnudo, lo que consigue que Claudia lo vea con repulsión. Su pecho, espalda y abdomen están cubiertos completamente de vello.

-Te voy a enseñar a respetarme. -Se acerca a ella lo que hace que retroceda. La sujeta del brazo y la tira sobre la cama colocándose encima. Claudia vuelve a sentir aquel aroma desagradable a sudor y ajo, trata de librarse pero el hombre la sujeta con fuerza, no puede moverse. Él comienza a levantar su vestido mientras le acaricia la entrepierna. Le pasa la lengua sobre el rostro y sonríe mostrando sus pocos dientes y su mal aliento hace que Claudia vuelva a sentir nauseas. Cuando la tiró en la cama, el cuchillo se zafó de su mano quedando a su derecha cerca de la almohada, Claudia forcejeo hasta lograr liberar su brazo que alargó lo más que pudo y con la punta de los dedos toca el cuchillo jalándolo un poco lo suficiente para empuñarlo, lo deja ir con furia sobre el hombro de Assus que retrocede pegando un agudo grito.

-Maldita romana ¿Qué has hecho? esto te costara unos latigazos, tantos que la piel se te abrirá y caerá a pedazos, lamentarás esta osadía.

Se escuchan pasos que van subiendo las gradas, dentro de poco la habitación estaría rodeada y no tendría oportunidad de escapar. No lo pensó dos veces se tiró por la ventana cayendo en el techo y luego al suelo, adolorida por la caída se levantó y comenzó a correr. No había avanzado mucho cuando una voz familiar la llamó. Azeneth apareció en la oscuridad pues ya era de noche, ella se dirigió a su encuentro.

-Por aquí mi señora.

Las dos mujeres caminaron a paso rápido, entraron en una de las casas cerrando al paso.

-Oh Azeneth. -Claudia abraza a la anciana quién corresponde al abrazo.

-¿Está bien mi niña? ¿Le ha hecho algo ese cerdo?

-Estuvo a punto, pero no lo he permitido. ¿Y Octavio?

-Duerme, me costó un poco que conciliara el sueño pero el cansancio lo ha vencido.

-¿Dónde estamos?

-Con amigos.

Claudia mira a su alrededor, un grupo de hombres la observaban con curiosidad y cuando se percata quién está con ellos deja escapar una sonrisa, la primera en días y da gracias a los dioses porque su suerte parecía mejorar.

Claudia: Belleza Indomable.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora