Me quite los zapatos al llegar, que cansaba estaba; hasta ese momento me había dado cuenta del hambre que tenia, había en el refrigerador algo de ensalada de pollo de la noche pasada y un buen vino que compre en Costco en rebaja.
Ya con mi pijama puesta y la cara lavada me senté en el sillón a cenar, viendo telebasura y programas pagados de risa, me puse a pensar entonces sobre el casi beso que mi jefe me da.
¡Dios santo que estaba a punto de hacer!, lo bueno es que mi sentido común me dijo que algo estaba mal ahí y valla que lo estaba, que locura iba a cometer. Me tente a hablarle a mi mamá, en Washington serían apenas las 3 de la tarde, pero sabía que se la pasaba con John la mayor parte del tiempo en sus "obras de caridad" así que me quede con las ganas y me sente ahí, comencé a sentirme cansada y como el sueño iba arrasando conmigo.
Algo en mis ojos picaba, era el sol. ¿Santo dios que hora será?.
Me desperté y mire afuera, había mucho sol y parecía ser medio día.
Santo dios que no sea medio día, mire el reloj y todas mis dudas fueron confirmadas, eran las 11:03, corrí al baño y casi caigo a bruces, solo me maquille y me hice una coleta desordenada, lo bueno de ser pelirroja es que la gente piensa que tu cabello esta ordenado por el lindo color.
Me puse lo primero que vi, unos pantalones de mezclilla y una camisa blanca medio arrugada, mis tacones rojos intensos y Salí, casi olvidaba las llaves del auto.
Lo bueno de esas horas es que no hay un trafico infernal, mi primer retardo, que bueno que era el primero, esperaba que fuera también el ultimo, por mi bien.
Al llegar creo que deje mal aparcado el carro pero no me importo, Salí disparada al elevador de nuevo y toque con histeria el botón de subida, rogando por que mi jefe no haya llegado aun, por lo visto los últimos días el llegaba tarde.
Al llegar Veronika estaba en mi lugar. Mi miro desaprobatoriamente.
- Esta en su oficina, quiere hablar contigo. Métete la blusa en el pantalón pareces esposa desesperada.
Sonreí con sarcasmo, me metí la blusa y la sacudí un poco antes de entrar.
- ¿Querías verme?
Ahí estaba el, en corbata delgada y pantalones color gris, mirando la pantalla de su computadora, levanto la mirada y me señalo la silla frente a el indicando que me sentara. Bueno creo que me iba a llevar una buena remienda por haber llegado tarde.
- Claro que quería verte, necesito una asistente que pueda acompañarme a una gala esta noche, esa eres tu. Se que tu eres buena con los negocios y te gusta hablar.
Me ruboricé ante ese comentario y asentí con la cabeza. El continuo.
- Entonces, tienes que acompañarme.
- ¿Veronika no puede acompañarlo?. - Dije yo, sabia que era buena oportunidad para conocer gente y comerciantes y buenos empresarios pero Veronika llevaba más tiempo que yo en esta empresa.
- ¿Quién es Veronika?
Reprimí las ganas de resoplar.
- Tu asistente. - El se quedo pensativo y después se aclaró.
- Ella iría pero tiene que cuidar a su bebé y yo supongo que siempre llegas a tu casa y te sientas a ver la televisión a cenar y después te hechas a dormir, o en algún caso estoy equivocado y también estés casada y tengas hijos.- Lo dijo de tal manera en la que estuviera escondiendo un secreto que el solo podría adivinar
Abrí la boca un par de veces por su desfachatez, de hecho, estaba tentada a decirle que mi bello esposo un adonis (mil veces mejor que el) y mi bebé me esperaban esa noche a cenar, pero mi vida no era tan tonta y perfecta y yo no parecía ese tipo de mujer. Nunca en un millón de años
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Deseo Ardiente I
General FictionHelena es una mujer que se caracteriza por ser libre, bonita y sobre todo exitosa en el mundo de los negocios. Pero un desastre amoroso destroza su vida tanto laboral como amorosa en tan solo un día. Adrian esta atormentado y no sabe como escapar de...
