Capítulo 5

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Me despierto algo adolorida y cansada, me desesperezco en la cama y miro a mi lado.

La maravillosa vista de día ilumina mi habitacion y a lado mi yase dormido y completamente guapo Adrian Fox, con su tipica barba de 2 días y sus largas pestañas negras cayendo en picada a sus pomulos levantados y una nariz recta, unos labios carnosos que tengo ganas de besar.

Me levanto y recojo su playera para ponermela salgo y entro al cuarto de baño, me miro al espejo y parece que esta vez dormi bien, no tengo ojeras y estoy adorable con las mejillas sonrojadas y los ojos brillosos... Hmm el efecto Fox.

Entro a la cocina y preparo un omelett con un poco de beicon. Me muevo por la cocina, pongo el radio y suena Everytime de Britney Spears, canto despreocupadamente, me recuerda a cuando me aleje un poco de Adrian, realmente lo nesesitaba, estaba cantando con mas sentimiento del que deberia,creo que de esta manera parecia como si estuviera en el propio video musical.

Al voltear esta Adrian recargado en el umbral de la puerta, guapisimo con solo unos boxers de raphael Laurent pero su exprecion delata preocupacion como algo le estuviera carcomiendo.

-¿Que pasa?.- Pregunto mientras me acerco a el y lo abrazo por la cintura.

El respira pesadamente como si estuviera analizando sus palabras o calibrando lo que va a decir.

-¿Que preparas?.- Pregunta derrepente.

Levanto mi mirada con el ceño frunzido, su exprecion a cambiado ahora parece levemente emocionada.

-Omelett.- Digo mientras voy a ver como va la comida.- ¿Que estabas pensando?.

El se sienta en los taburetes de la isla de la cocina para negar con la cabeza.

-Cosas mias.- Dice sin mas.

Suspiro resignada, ¿Cosas tuyas Eh?, Sigo preparando la comida.

-¿Como dormiste?.- Pregunto cambiando el tema.

-Bien.- Sonrie.- Mejor que bien.- Confirma.

-Bien.- Sonrei y puse los platos para servir.

-Te vez adorable en mi camisa.- Farfulla señalando mi poca ropa.

Me ruborizo y pongo la comida en los platos.

-Gracias.

Nos sentamos a comer en silencio, el debora todo de su plato echando algunas miradas furtivas a mi.

-¿Quieres salir hoy?.- Pregunta.

-Hmm, si ¿A donde?.

-Vamos a pasear por la ciudad.

-Suena una genial idea.

Temirmanos de comer y el se ofrecio a lavar los platos, el parecia normal bueno, solo parecia. 

Nos duchamos juntos y convivimos la mañana como dos personas que se conocen muy bien aun que se que el esconde cosas que aun me faltan por descubrir, quizas algun día...

Paseamos por toda Londres hasta aparcar a unas cuadras del Hyde Park. Caminamos y paramos en la acera frente al parque.

-¿Quieres ir al parque?.- Pregunto viendo a mi alrededor.

El me mira y asiente mientras sonrie como un crío, caminamos por el parque tomados de la mano, tranquilos viendo el paisaje, el no dice nada y yo tampoco solo nos vemos como si fueramos un par de idiotas enamorados.

-¿Quieres un helado?.

Sonrio de oreja a oreja.

-Me encanta el helado de chocolate.- Comento mientras me lleva a comprar uno en un carrito de helados, caminamos y caminamos hasta sentarnos en una banca frente a una bella fuente veneciana.

-Helena.- Me llama algo preocupado.

Lo miro y frunzo el ceño parece que esta preocupado y confundido.

-¿Que pasa?.- Pregunto mientras le doy otra probada a mi helado.

El se queda un minuto pensando que decir como el la mañana, voltea y me toma una mano y me vuelve a mirar.

-¿Tu me amas?.- Pregunta.

Me quedo estupefacta, ¿que le digo?, ¿Le digo la verdad?, si se la digo se asustara, es muy pronto, demaciado pronto.

El sigue mirandome profundamente, se pasa una mano por el pelo y al ver que no contesto se levanta y camina alejandose poco a poco de ¿Que hace?, ¿Por que se va?.

-¿A donde vas?.- Pregunto pero el solo levanta una mano diciendo que espere.

Me vuelvo a sentar en la banca. hace un frio terrible, veo a los niños jugando con las palomas de la alameda y a sus mamas detras de ellos, el día es nublado aun que siempre lo es en estas epocas, un grupo de chicas de 15 y 16 años pasa riendo acaloradamente y me recuerda cuando yo iba en la secundaria, era lo mejor del mundo no tenia que preocuparme si llegaba tarde o no al trabajo o si pagaria las cuentas del proximo mes, solo me preocupaba una cosa, el baile de invierno, eran buenos tiempo.

Han pasado 20 minutos y me resigno ya van para 30, me paro y me abrazo a mi misma las lagrimas amenzan con derramarse por mis mejillas camino y pido un taxi que me lleva directo a mi casa despues de la noche y la mañana maravillosa viene esto, despues de la calama presede la tormenta, suspiro y me acurruco en el sofa del taxi y mis lagrimas empiezan a caer.

Deseo Ardiente IDonde viven las historias. Descúbrelo ahora