Podria... ¡Podria matarle ahora mismo!. Lo odio ¿Como pudo? Lagrimas furiosas caen por mis mejillas, lanzo todo lo que tengo a la mano y entonces grito frustrada ¡Ya sabia yo que esto iba a pasar!.
-¡Joder!.- Aúlle tan fuerte como pude ¡Te odio te odio!. Toc, Toc. Ese era, sin dudas Adrian.- ¡Largate Hijo de puta!.- Grite, jamas usaria ese vocabulario en voz alta pero ¿Como pudo?, se que es mala idea y es de cobardes ¡Y es la segunda vez!, no puedo quedarme aquí retorciendome en mi pozo de arrepentimiento, la puerta suena fuerte por los golpes mas duros que da Adrian, tomo una pequeña maleta y tomo mis cosas. ¿Que estoy haciendo?, no me voy a ir otra vez por culpa de un hombre. No quiero, no puedo es cobarde y poco maduro, me tiro al piso y me hago un ovillo sollozante me meso de adelante a atras y no dejo darle vueltas a todo lo que dijo ella.
¿Un hijo?, ¿Yo lo prohibia verlo? ¡Pero ni siquiera sabia que existia!, ¡Hay!, odio todo esto, el golpeteo de la puerta ahora fue remplazado por el sonido de algo cayendo entonces reaccione y vi a Adrian parado en la puerta con exprecion sigiloza, tenia su barba de 2 días como siempre, su cabello negro alborotado y sus ojos azul verdoso, brillando de miedo.
Me pare, con toda la fuerza que tengo entonces me puse en frente de el.
-Vete.- Me limite a decir, que ni se le ocurriera excusarse por que lo mataba.
-Helena yo...- Esta bien derramaste la gota del vaso.
-¡LARGATE!.- Grite con todas mis fuerzas le pege fuerte en el estomago y eso hizo que se inclinara un poco, lo empuje a fuera de mi departamento con fuerza pero el apesar de estar medio inclinado no se movia.- ¡Vete, vete!.- Grite de nuevo aun mas fuerte, el me tomo en sus brazos y me planto un beso en los labios pero esta vez no me ablande entonces en un impulso tonto le propine una patada en sus partes bajas con mi rodilla.
-Arggggg.- Gemio de dolor y se tiro al suelo, lo vi desde mi altura ¡A mis pies!, lo mire con superioridad ¡Eso se merecen los hombres como tu!.
-Bastardo poco hombre.- Escupí mis palabras con el odio mas grande pero una punzada de amor y compacion me atravesaba no debia dejar que me ganara, no esta vez..
-Helena dejame explicarme.- Jadeo levantandose con su mano izquiera en su paquete.- Helena no es lo que tu cres.
-¡¿Entonces?! ¡Que carajos es!, por dios ¡No me digas que ese "niño" no es tuyo!, no me vengas con esas estupideces.- Dije sarcastica. Estaba en modo perra maldita.- ¡Dimelo joder!.- Grite de nuevo.
El cerro los ojos quisas cansado de mis palabras pero me importaba una mierda todo esto es su jodida culpa.
-¡Habla joder, habla!.- Grite de nuevo, el se encojio de hombros y me tendio simplemente su mano.
-Vallamos al sofa.- Dijo con voz calmada.
-No.- Me negue.- No, quiero que me lo digas y te vallas.- Mi tono de voz sonaba mas calmado pero queria que se fuera, no queria volver a verlo.
-No es mi hijo Helena, joder, Ella tuvo una aventura hace 4 años con un hombre y tuvo ese hijo ahora dice que es mio.- Susurro en voz muy bajita.
-¿Y yo como se que eso es cierto?.- Pregunte.
-Por esto.- Dijo y extendio un papel con la firma de un laboratorio, se lo arrebate y vi el titúlo.
-¿Que es esto?.- Pregunte desconsertada.
-Es una prueba de paternidad.- Contesto.- Por eso esta mañana estuve muy tenso, no quiero perderte Helena y menos por los errores de mi pasado.
Lei bien el papel y, ¡Exacto!, el no era el padre biologico, un extraño alivo invadio mi cuerpo, lo mire entonces moria de ganas de estrecharlo entre mis brazos, me acerque a el y lo abrace por la cintura, senti un suspiro largo y despues me estrecho contra sus brazos para oler mi cabello. Lagrimas tontas salian por mis ojos, tenia que decirlo, tenia que sacarlo ya.
-Me puse tan mal.- Explique calmada, el me aparto un poco y me miro con exprecion confusa.- Esto... Esto ya me habia pasado Adrian, un jefe mio, ¡dios!, lo amaba o eso creia yo era todo para pero entonces su esposa descubrio nuestra aventura y el me despidio.- Solloze pero el me volvio a estrechar en sus brazos.
-Yo nunca haria eso bebe.- Susurro en mi oido mientras me besaba la coronilla.- Nunca.- Repitio con seguridad.- Ahora quiero tenerte y lo hare.- Dijo y entonces me tomo entre sus brazos y me llevo a la habitacion.- Y que te quede claro que no quiero follar. Quiero hacerte el amor.
Sus palabras fueron mi perdicion.
ESTÁS LEYENDO
Deseo Ardiente I
Aktuelle LiteraturHelena es una mujer que se caracteriza por ser libre, bonita y sobre todo exitosa en el mundo de los negocios. Pero un desastre amoroso destroza su vida tanto laboral como amorosa en tan solo un día. Adrian esta atormentado y no sabe como escapar de...
