Desperté, pero no abrí los ojos. En lugar de eso, los apreté bien cerrados. Me repetí una y otra vez que todo había sido un sueño, que hoy sería otro aburrido día en mi vida. Que jamás hubo una Hayley o un Dublin o un Caleb o un Nico o una Dollie o un señor parecido a Santa Claus o un Sam viviendo dentro de un árbol. Una vez que estuve totalmente convencida de todo ello y hube aceptado el lado bueno y el malo de volver a mi realidad, abrí los ojos. "Oh, joder." No estaba en mi cama. Ni en mi habitación. Ni en mi casa. Ni en mi ciudad. Ni en mi mundo. Estaba en la cama de alguien más. En una habitación que no era la mía. En algo que no era en absoluto una casa. En un mundo totalmente desconocido para mí. "Joder, joder, joder, joder, joder. Esto tiene que ser una broma." Me senté en la cama donde segundos antes había estado durmiendo y me quité las sábanas de encima. Miré a mi alrededor. Las paredes de la estancia eran blancas, sin ninguna ventana. De una de ellas colgaba una colección de fotografías pequeñas y dibujos. Eran realmente buenos dibujos, y las fotografías no estaban nada mal, te hacían querer pararte frente a la pared y quedarte contemplando cada imagen durante horas. Algo en esta habitación me era muy familiar y segundos después supe la razón: Era exactamente igual al lugar donde Hayley me había dado el vestido y arreglado para la asamblea. Entonces recordé. "El vestido." Bajé la mirada hacia mi torso y este estaba cubierto por una camiseta negra que me quedaba bastante suelta. Me paré de la cama y vi que bajo la camiseta no llevaba sujetador y mi trasero estaba cubierto por nada más que mis bragas. Mis pensamientos esa mañana se estaban volviendo muy repetitivos, pero lo único que atiné a procesar fue: "Joder." Me quedé congelada en el lugar, pensando qué demonios había pasado antes y mientras no estuve consciente. "Muy bien, Collins. Es hora de ponerte a pensar. Lo último que recuerdo del antes es a Sam cargándome. Lo primero que recuerdo del después es una habitación desconocida yo en bragas y camiseta. Oh, oh... Joder, esto no pinta nada bien." Esta situación estaba comenzando a preocuparme cuando de súbito se abrió la puerta que había a unos pasos de la cama donde había dormido, dejando ver, para mi gran alivio, a Hayley. Salté sobre ella antes de poder procesar lo que estaba haciendo y la abracé con fuerza. ¿Desde cuándo Hayley me hacía tanta falta? Digo, la conocía desde ayer... "¿En qué momento ocurrió esto?" Cuando Hayley me devolvió el abrazo con el mismo entusiasmo, saqué todas esas dudas de mi mente. No era cierto que no conociera a esta chica entre mis brazos. Es más, la conocía más de lo que me conocía a mí misma, como si fuera mi hermana, una parte de mí. Era algo inexplicable y bastante difícil de creer, hasta para mí, pero era cierto. Nos separamos luego de un rato y ella me miró con extrañeza.
-¿Por qué tanto cariño, Collins?- frunció el ceño y me miró con una media sonrisa, esperando mi respuesta.
-¿Me creerías si te digo que te extrañé?- Sonreí. Ella también lo hizo.
-¿Me creerías si te digo que yo también a ti?- Mi sonrisa se expandió más de lo que creí humanamente posible y volvimos a abrazarnos. Definitivamente esta chica tenía algo que nos hacía tan cercanas. Y eso me gustaba. Cuando nos separamos, ambas nos sentamos sobre la ancha cama con nuestras piernas cruzadas. Ella me miró sin dejar de sonreír.
-Entonces.. ¿Qué tal te hizo la siesta?- preguntó.
-Oh, ehm.. Pues me siento como nueva, a decir verdad.- Me encogí de hombros.
-¡Por supuesto que estás como nueva! Luego de dormir 15 horas seguidas, ¿quién no lo estaría?- Abrí mis ojos y mi boca a más no poder.
-¿15 horas? ¿Yo de verdad dormí 15 horas?- Dije, a lo que ella bufó.
-Pues, sip. Ya empezábamos a creer que entrarías en alguna especie de coma o algo por el estilo.- Dijo ella con tono de burla. Yo reparé en una palabra clave: Empezábamos.
-Esto... Pregunta estúpida: ¿Dónde estoy y cómo llegué aquí?- Fruncí el ceño.
-Ugh, el idiota de Rivers te trajo cuando te desmayaste.- Hizo una pausa y puso los ojos en blanco. "Ella definitivamente tiene un problema con Sam."- Y bueno, esta es mi habitación.- Hizo un movimiento con sus brazos, abarcando toda la estancia y luego me guiñó un ojo. Reí.- Como sea. Probablemente estés muriendo de hambre, ¿me equivoco?- Arrugué la frente. No se me había cruzado por la mente esa necesidad biológica hace un buen rato. Puse mi mano sobre mi estómago cuando este gruñó, pidiendo desesperadamente algo que engullir. Al parecer hasta Hayley escuchó los ruegos viniendo de mi barriga, ya que soltó una gran carcajada antes de levantarse de la cama y comenzar a dirigirse hacia la puerta de la habitación.
-Tú espera aquí, te traeré comida.- dicho esto puso su mano sobre el picaporte antes de que yo rápidamente casi tropezara para llegar hasta ella e impedir que se fuera.
-Oh, no es necesario que me traigas nada hasta aquí. Voy contigo y...- ella rápidamente me cortó, con tono casi amenazante.
-Espera. Aquí.- sonrió, dio media vuelta y cerró la puerta en mis narices al salir. Rayos, chica rápida.
Volví a sentarme en la cama y cubrí mis piernas con el edredón, necesitaba mis pantalones... Urgentemente. Miré a mi alrededor y solo encontré la falda que me había dado Hayley para la asamblea colgada de una silla. "Algo es algo." Me levanté, la tomé y me la puse rápidamente. El alivio me inundó. No soportaba estar así de desnuda, a pesar de que no había nadie más en la habitación. Otra de mis rarezas sin sentido. Luego me volví a sentar con mis piernas cruzadas sobre la cama y me dediqué a observar mis manos durante un par de minutos hasta que oí la puerta abrirse y divisé a Hayley entrando con una bandeja en sus manos. La depositó sobre el colchón, justo en frente de mí y pude apreciar su contenido: Pan, una manzana, una taza de leche y un vaso de agua. Tomé el vaso y vacié su contenido en mi boca, tragando desesperadamente. Cuando terminé de beber, no dudé en ir a por la manzana inmediatamente. La devoré en tiempo record ante la atenta mirada de Hayley. Ella solo observaba y cada tanto sonreía ante mi comportamiento salvaje. No me importó, tenía hambre. Cuando la manzana y el agua hubieron desaparecido de la faz de la tierra, mi estómago gruñó, esta vez satisfecho. La pelinegra a mi lado suspiró y me miró a los ojos antes de preguntar:
-¿Mejor?- Yo asentí y me tiré de espaldas con los brazos abiertos sobre las sábanas, soltando todo el aire de mis pulmones pesadamente. Jamás había comido tan rápido, y eso solo era una manzana. Retorné a mi posición sentada con la espalda encorvada y miré el pan, me dio náuseas el simple pensamiento de eso en mi boca y creo que Hayley lo notó, porque no tardó en aclarar:
-Oh, no te preocupes. No es necesario que lo comas si no lo quieres, sé que tu dieta ha consistido en manzanas y agua durante años.- Yo fruncí el ceño. "¿Y ella cómo sabe eso?"
-Susan me lo dijo.-Movió su mano, restando importancia al asunto. Mi cara de confusión la hizo continuar- Annie- aclaró. Entonces asentí mostrando comprensión. Todo este asunto de Annie-Susan me tenía bastante desorientada. Me iba a costar acostumbrarme a reconocerla con el nombre de Susan, tal vez jamás lo lograría. Luego caí en la cuenta de que Hayley había dicho que ella estaba aquí, que quería verme.
-Annie... Susan..-me corregí- ¿Puedo verla? ¿Dónde está? Dijiste que ella quería verme, ¿no?
-Pues... Luego de lo que pasó ayer durante la orientación, los ancianos decidieron que no era buena idea lanzarte mucha información de una sola vez, por lo que tu recorrido de hoy fue cancelado. A partir de ahora, dejaremos que vayas descubriendo el cómo y por qué de las cosas por ti misma. Y si no hay recorrido, supongo que podremos ir a visitar a Susan, hoy tiene día libre.- Se encogió de hombros y sonrió. Yo no cabía en mí misma de ansiedad. Necesitaba ver a Annie. "Ugh, Susan." Hayley pareció leer mi mente. Resopló y se levantó de la cama para dirigirse a las puertas abiertas de su armario. Sacó una camiseta a rayas negras y azules y me la lanzó. Aterrizó en mi cara.
-Creo que necesito, ahm... ¿Un sujetador?- Comenté tímida. Ella rió y me señaló la silla de la que antes colgaba mi falda. Ahí estaba mi sujetador blanco. Lo tomé y me lo puse, luego cambié la enorme camiseta que tenía puesta por la que recién me había lanzado Hayley y me sentí más segura en este atuendo que en el anterior.
-No puedo prestarte pantalones, eres muy bajita y delgada. Por ahora quédate con la falda y más tarde te encontraremos algo.- Asentí y luego ella se encerró en el baño con un bulto de ropa en sus manos para salir poco después vestida con unos vaqueros ajustados y una camiseta negra sin mangas que ponía con enormes y gruesas letras blancas: «RAMONES» y bajo esta inscripción había un símbolo con un ave en su interior. Ella me dedicó una cálida sonrisa antes de abrir la puerta principal de la estancia y ponerse a un lado de esta en un gracioso gesto de cortesía.
-Después de usted, por favor.- Hizo una reverencia y yo pasé por delante de ella a través de la puerta riendo. Me callé cuando salí al pasillo y un sentimiento de nerviosismo creciente me inundó. "Annie, aquí vamos."
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Lend
FantasiJulie Collins lleva meses teniendo la misma pesadilla: es perseguida cada noche por lobos. Pero ellos no son solo lobos. Ni esas son solo pesadillas. Ni ella es solo Julie Collins. Las apariencias engañan, y esta vez dejarte engañar... podría costa...