40. Elliot

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Acaricio el hombro desnudo de Harper mientras mis ojos se centran en el capítulo de Los Simpson, pero mi cabeza está en otro lugar.

No puedo decírselo, no puedo ni debo.

Quiero pasar estos días tranquilo con mi chica, los dos solos en este apartamento, haciendo el amor como acabamos de hacerlo, llevándola a conocer a mis amigos, mirando películas, charlando con calma. Además, no es mi deber decírselo, sino el de sus padres.

Lo hablaré con Dean cuando vuelva. Puede que las cosas se pongan feas. Dean no es un tipo agresivo, en absoluto, pero puede que se sienta amenazado. Yo solo quiero que Harper sepa la verdad, porque no quiero que siga viviendo engañada.

No sé si hay algún motivo en especial por el que nos ocultaron eso, pero puedo intuir que fue por vergüenza, y si es por eso deben saber que no tenían que mentir en nada. Precisamente mis padres nos han educado a Faith y a mí para ser personas sin represiones en cuanto al sexo. Obviamente siempre nos han recomendado tomar precauciones, pero el sexo nunca ha sido un tabú en mi casa.

En el caso de Harper no pasó lo mismo. Dean es muy sobreprotector, tanto con ella como con Jared. De hecho Harper era completamente anti-sexo hasta que empezó a estar conmigo, así que puede que sea más complicado para ella aceptar ese pasado de su padre.

—¿En qué piensas? —me pregunta Harper, alargando un brazo para acariciar mi cara.

—En nada en particular. —Sonrío y beso su mano.

Ella asiente, no muy convencida, y se levanta del sofá, dejándome admirar su precioso cuerpo completamente desnudo.

—¿Cómo puedes ser tan preciosa? —le pregunto, acariciando su cadera.

—¿Cómo puedes tenerla dura otra vez? —me contesta con otra pregunta, mirando a mi entrepierna.

Río.

—Harper Finlay, rompiendo el romanticismo como siempre.

Ella solo me saca la lengua y se sienta encima de mí.

La cosa termina conmigo enterrado muy profundamente en ella, otra vez, y para mi sorpresa esta vez es Harper la que se mueve encima de mí. Suele sentirse insegura con respecto a eso, dice que se siente torpe, pero lo está haciendo tan jodidamente bien que ya tengo ganas de correrme.

Mi respiración se acelera aún más y acompaño sus movimientos con embestidas mías. Harper grita y araña mi pecho, haciéndome gemir. No puedo evitarlo, me incorporo rápidamente, me agarro a su cintura con fuerza, entierro mi cabeza entre sus pechos y empiezo a moverme rápidamente.

Harper empieza a soltar grititos por la profundidad de la penetración y ya no lo aguanto más, me corro dentro del preservativo, abrazándome con fuerza a Harper.

Dejo a Harper en el sofá, tumbada de espaldas, y me levanto. Hago un viaje rápido a la cocina para tirar el preservativo en la basura y vuelvo al salón, encontrándome a Harper sentada, mirando la televisión.

Perfecto.

Sonrío para mis adentros y me acerco. Me arrodillo delante de ella en el sofá y, antes de que pueda reaccionar, hundo mis labios en su cöño. Harper gime y se echa hacia atrás en el sofá, pero de repente intenta apartarme.

—Elliot, no me he depilado desde hace como dos... oh —gime cuando mi lengua acaricia su clítoris—. D...dos semanas.

Ignoro lo que me dice y sigo volviéndola loca con mi lengua. Parece olvidar incluso ella lo que ha dicho porque pronto sus dedos se enredan en mi pelo y me aprieta más contra ella.

La miro. La miro y casi tengo que reprimir un gruñido. Está acariciándose los pechos, algo que sé que le encanta que yo le haga, pero me está poniendo demasiado ver cómo se lo hace ella así que la dejo hacer. Sus caderas se mueven tímidamente al ritmo de mi lengua hasta que va acelerando el ritmo y sé que le queda poco. Subo mis manos y aparto las suyas para pellizcar sus rosados pezones, y eso es todo lo que necesita para llegar al orgasmo.

Gime repetidas veces y me suplica que no pare, prolongando su orgasmo, mientras sus caderas se mueven descontroladamente contra mi boca. Un suspiro anuncia el final de su éxtasis y se aparta de mí rápidamente por la sensibilidad.

—Joder, Elliot —dice, respirando con dificultad.

Le dedico mi sonrisa más inocente y me levanto para ir al baño y traer papel higiénico para limpiarnos. Luego me siento a su lado y nos tapo a ambos con la manta.

—¿Todo bien? —le pregunto.

—Creo que no voy a poder moverme en horas —se queja.

—Pues en menos de una hora tenemos que irnos, así que tocaría ducharse —le digo—. Podemos seguir jugando en la ducha.

—Ni hablar, estoy muerta —niega rápidamente, y me echo a reír.

Al final terminamos saliendo una hora y media más tarde, ya que resulta que Harper no estaba tan muerta como decía. Recibo un mensaje de Mark quejándose de que llegamos tarde y lo ignoro para acelerar el paso, con Harper cogida de la mano.

Entramos en el bar "Seventy" y veo a mis amigos inmediatamente. Se los presento todos a Harper, y me voy corriendo a la barra, ya que tengo que trabajar. La verdad es que no me hace demasiada gracia haberla traído aquí, me da miedo que esa mujer, Jessica, aparezca y Harper termine enterándose de todo, pero debo calmarme. Son solo paranoias.

La noche pasa muy tranquilamente. Varias chicas, e incluso algunos chicos, me dan su número, y me tranquiliza el hecho de que a Harper le parezca divertido. Pensé que podría llegar a tomárselo mal pero incluso ha bromeado imitando a esas chicas y apuntándome su número —que ya me sé de memoria, en realidad— en una hoja de papel.

Caroline y ella parecen entenderse bastante bien. Han estado hablando y riendo juntas bastante rato, de hecho Caroline todavía no ha desaparecido como suele hacerlo.

En menos de una semana volveremos a San Diego para pasar las Navidades con la familia, y tocará enfrentar la realidad, así que quiero pasarlo bien con ella ahora que todo está tranquilo.





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He vueltoooo

¡Cada vez queda menos para el final!

¿Cómo creéis que reaccionará Harper al enterarse de todo?

¿Creéis que la decisión de Elliot de no decírselo él es acertada?

Pronto lo sabremos ;)

See you at six (DDLC #2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora