Enciendo el televisor de pantalla plana que tengo en la sala, me siento en el mueble con las piernas dobladas hasta mi pecho, el programa que aparece en la televisión es el de Dirty & Molly, cambio de canal con el control remoto hasta llegar a Spy Rail, el capítulo que aparece es: no veas el mal, ya me lo he visto un par de veces, sin embargo no lo cambio y dejo que el episodio siga su curso; a menudo suele encantarme ver a Lewis Jones en acción sin importar cuantas veces haya visto los benditos episodios.
Jenn:
«¿Qué tal besa?».
Dice el mensaje que se asoma en la pantalla de mi celular. Sostengo el celular en mi mano mientras intento conseguir las palabras adecuadas para responder esa pregunta.
«Muy bien» no sería una respuesta que le gustaría escuchar a Jenn, ni «de maravilla», ni nada que tenga expresiones cortas. «Los detalles son lo mío» me sabe repetir cada vez que suelo pronunciar algunas de esas pequeñas y precisas palabras que para mí lo dicen todo y para ella no dicen nada.
Respondo:
«Romántico, suave y delicado. Para ser mi primero, estuvo bastante bien».
Lanzo el celular a un lado del mueble y me acomodo la enorme blusa que cargo como bata de dormir, amarro mi cabello en una especie de bola con la liga negra que pende de mi brazo.
Entretanto que el teléfono vibra la pantalla se enciende y asoman cuatro mensajes de mi madre. Recupero el teléfono y leo:
Mamá:
«Cariño, tengo que hacer un turno más.
Estaré en casa a las tres.
Ally nuevamente almorzará en casa de Emma,
dijo que necesitaba acabar el proyecto de ciencias.
Tienes que salir a almorzar o hacer el almuerzo».
Y seguido uno de Jenn:
«Vamos, Addy, eso no me dice mucho».
Mamá es amante de la medicina y de los hospitales ha trabajado como enfermera toda su vida, ama ayudar a salvar vidas, nunca dejó que Estados Unidos sea un impedimento para ello, no le importó volver a estudiar y encaminarse nuevamente por ese rumbo. Ella hace un excelente trabajo en el Hospital Health and Wellness, lo malo es que la absorbe demasiado y eso suele ser bastante fastidioso.
Yo:
«¿Qué?, Mamá no te veo desde el viernes y mira que ya estamos domingo, quería almorzar con alguien hoy».
Le envío el mensaje y ella lo lee y aflora la palabra «escribiendo», aguardo unos minutos, pero la palabra sigue ahí, espero otros minutos, pero todavía no llega ningún mensaje, por lo que decido responderle a Jenn.
Yo:
«Hahaha, confórmate con eso».
Jenn:
«¡Jamás! del uno al diez que tan excelente estuvo».
Yo:
«¡Qué horror!».
Jenn:
«Hahaha, dímelo».
Yo:
«Once».
Me muerdo el labio al recordar el magnífico beso que se merece más que un diez.
Jenn:
«No puedes darle un once».
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Imparable
RomanceAudrey ha sido marcada por una tragedia familiar. Enfrentando el abuso y la pérdida. Esto lleva a Audrey a reconstruir su vida en Texas, dejando atrás un pasado oscuro. La trama se desarrolla entre recuerdos de su dolorosa infancia y la incertidumb...