Capítulo 31...Decisiones difíciles.

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Quiero que todo acabe, que esto sea solo un sueño y despertar sabiendo que nada malo ha pasado.

Pero la realidad me toca, y es mucho peor. Éramos un ejército y ahora me veo convertido en la mitad de personas de las que empezamos esto. Solo dos almas más por matar y según mis cálculos, las más fuertes.

Mis huesos duelen, he peleado más de lo que he podido, cada una de ellas me ha atacado. Por el momento, solo tengo a mi cuerpo adolorido y sin ningún lugar sano. Pero eso no importa ahora mismo, la energía que tengo ahora es por otra cosa. Por ella....

Miro como Briana mira a su rival; su líder. Ya no hay más mujeres, solo ellas dos, todas ellas han sido erradicadas por completo, cada alama ya no existe, solo que las secuelas son peores, la gente mira con horror la escena, las mujeres han acabado con los mejores soldados que teníamos,¿ qué se puede hacer ahora?.

-Espera - dice Damián, cuando intento ir por mi chica. - No, ella sabe qué hacer, confía en ella.

-Pero.....

-Solo confía, es lo que todos hacemos ahora.

Veo como la mujer que amo pelea como ni yo mismo se hacerlo. Talvez y nunca me di cuenta cuan valiosa es ella para mí, pero lo es. Ella es mi todo, lo salvaré, lo hare incluso si mi vida pende de ello, tanto sufrimiento no sirve para nada.

Gritos y murmullos resuenan, es como si cada uno de ellos esperan a que la batalla termine, cada alfa sobreviviente la mira, saben que fue ella quien los ha salvado, saben que Alía es su salvadora, cada vampiro la venera y cada bruja la bendice.

Sufro por ella, la veo tan bella al dar golpes de toda una guerrera licantropía que siento un orgullo enorme.

La amo.

Siempre, será así.

-Es hora - camino con la bruja a mi lado y me doblo cuando esa mujer realiza un hechizo hacia mí.

Gruñidos suenan en todo el lugar y la bruja pelea con esa alma negra. Agarro la daga que palpita con un sonido que indica que su víctima está ahí y la clavo de prisa en el pecho del alma en un descuido.

-¡No!

-Ingrésala toda - advierte Briana.

Me quedo viendo su rostro, lleno de ira pura.

-Ojalá lo entiendas - dice escupiendo sangre por su boca.

-Que descanses, querida - dice ella mientras clava la aguja profundo. - Suerte con ello - dice empujando la daga al fondo, viendo como la mujer exhala de dolor, permanece así por algunos segundos, hasta que su respiración se calma por completo.

Sin remordimiento, Briana quema su cuerpo con esa sustancia viscosa y la incendia.

-Un trato es un trato, ahora quiero mi libertad.

-Eso nunca - dice la bruja.

-¿Anton?

-¿Cómo deslindo el cuerpo?

-Soy bruja, Anton, no la Diosa, yo no juego con el alma de la gente.

-Entonces, mi iré.

-Y dejarte así, con esos poderes, sabes que no lo permitiremos.

-Ese fue el trato, he salvado su mugre vida.

-Él - me señala - Te ha creído, yo no.

Pero yo no le he hecho.

-Sabes que eso no puede ser - me mira - Alía morirá, y yo me quedaré con el cuerpo.

-¿Qué?

Atrapada en ti®Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora