Capítulo uno. Mierda de día.

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¡Genial! Hoy definitivamente estaba siendo un día de mierda. Examen sorpresa de matemáticas a primera hora, trabajo por parejas con Zach en química a segunda y presentación del proyecto de Filosofía a tercera, lo único bueno es que me había tocado con Luke. Dejé caer la bandeja pesadamente en la mesa mientras mi cuerpo colisionaba con el incómodo banco que servía de asiento. Solté un gruñido al observar de nuevo mi comida. ¿Podía algo ir peor? Definitivamente no iba a probar esa pasta, olía demasiado ácido como para estar en buenas condiciones.

-¿Qué va mal?—Luke pregunta al sentarse a mi lado, sus ojos azules se traban en los míos mientras su ceja se alza.

-¿De verdad tienes que preguntarlo? Has visto eso—respondo mientras señalo con el tenedor a la pasta.

-Sí, espaguetis, están buenos—él comenta mientras se lleva el tenedor a su boca, yo hago como que vomito y después ruedo mis ojos.—Aparte de la comida, ¿hay algo más?—él me conoce demasiado bien. Nos conocemos desde... siempre, es decir, estábamos uno al lado del otro en las incubadoras, somos primos y siempre hemos estado juntos. No tengo ningún recuerdo en mi infancia en el que Luke no aparezca, a pesar de que yo soy diez días mayor que él, es el que siempre me protege, irónico, lo sé.

-Examen sorpresa de matemáticas y trabajo por parejas en química—murmuro sin ganas mientras intento abrir mi botella de té, eso es lo único bueno de esta cafetería.

-¿Con quién te ha tocado?—pregunta arrebatándome la botella de mis manos y la abre él.

-Gracias y Zach, sí, él mismo idiota que no para de molestarme, ¿entiendes ahora mi mal humor?—me quejo después de beber un trago de la refrescante bebida.

-De nada y sí, lo entiendo, pero vamos, ahora tienes música, cocina y tutoría, no es tan malo—él me sonríe y de verdad me lo quiero comer a besos, siempre sabe cómo hacerme ver el lado bueno de las cosas.

-Gracias Luke—respondo sonriente, él se encoge de hombros y sigue comiendo. De verdad que esa pasta me está dando náuseas.

-¿Te lo vas a comer?—pregunta señalando a mi plato.

-Todo tuyo—respondo alcanzándole mi bandeja—pero no pienso llevarte a urgencias por una intoxicación estomacal.

Se ríe y cambia los platos.

-No lo harás, tranquila.

-¿Se puede saber dónde está todo el mundo?—pregunto dejando caer mi cuerpo sobre la mesa, apoyando mi barbilla en mis brazos cruzados.

-Aún no ha... –Luke empieza a hablar, pero el horrible pitido del timbre lo interrumpe. Una horda de personas entran por las puertas de la cafetería a toda velocidad. Mi mirada se ve atraída hacia todo ese gentío, busco en él a mis amigos. Lena y Liv son dos hermosas rubias de ojos azules con piel clara, son gemelas, pero hasta ahí llegan sus similitudes, donde Lena es energía, pasión y habladora, Liv es tímida, dulce y pensativa. Las adoro demasiado, ellas son geniales, se complementan la una a la otra y bueno, podemos decir que son mis mejores y únicas amigas. Liv movió su mano de forma tímida en un saludo mientras Lena me lanzaba un guiño, después apareció Brian, moreno con cabello negro, de sonrisa deslumbrante y con una personalidad arrolladora, jugador de rugby que definitivamente prefería pasar tiempo con nosotros en vez de con los cabeza huecas de sus compañeros.

Las chicas llegaron a la mesa en pocos minutos, ambas con mi expresión de asco reflejada en sus facciones.

-Hola chicos—Lena saludó mientras dirigía su mirada a Luke.

-¿No os lo vais a comer?—pregunta Luke observándolas atónitas, pues ellas han empezado a comerse la manzana mientras han alejado la bandeja con los espaguetis.

Unpredictable ☯Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora