Después de llegar a eso de las cuatro a casa de B me fui a la ducha y me metí en la cama. Dormí como hacía semanas que no dormía, de un tirón, relajada y satisfecha.
Bajo las escaleras con una camisa de B puesta, escucho voces que provienen del piso inferior pero estoy tan dormida que no las identifico, cuando giro hacia la derecha tras salir de la escalera y me topo con Irwin allí y siento ganas de vomitar.
-¿Qué haces aquí?—cuestiono yendo a darle un beso a D y otro a B, el cual me gira entre sus brazos y conecta su pecho con mi espalda, dejándome observar a Irwin.
-Son las tres—Irwin murmura examinando mi atuendo, frunciendo su ceño cuando ve las distintas marcas que cubren mis muslos y cuello.
-¿Y?—me suelto del agarre de B y me agacho para coger unas galletas del mueble que se encuentra bajo la encimera.
-Te he llamado—la voz de Irwin se endurece y de verdad que me apetece estampar su cabeza contra la pared.
-Mi teléfono está apagado—respondo cogiendo la leche y una taza junto a las galletas y sentándome en la pequeña mesa de la cocina de B.
-Lo sé—Irwin masculla entre dientes. Yo ruedo mis ojos y llevo una galleta mojada en leche a mis labios.
-¿Cuándo vas a cenar?—inquiere D sonriente, por las marcas que él muestra en su cuello supongo que pasó también una buena noche.
-Cuando tenga hambre—contesto suavizando mi tono, no soy una persona madrugadora y, definitivamente, charlar conmigo recién despertada es igual de fructífero que hacerlo con una pared.
-¿Tardas mucho en vestirte?—Irwin cuestiona y mis hombros se tensan.
-Estoy comiendo, ¿no lo ves?—pregunto cabreada y él da pasos rápidos hacia mí, parándose enfrente mío, su mano abierta colisiona contra la mesa y hace que la leche de mi tazón se balancee peligrosamente.
-¿Cuál es tu puto problema?—Irwin escupe y yo sonrío a través de la taza, cuando acabo con mi leche, dejo el tazón suavemente sobre la mesa, me limpio la boca con el dorso de la mano (sí, de lo más femenino) y me pongo de pie.
-No, ¿cuál es tu problema? ¿Por qué te presentas aquí?—hablo tranquila y relajada, conteniendo mi enfado la mar de bien.
-Estás bajo las condiciones de una apuesta, dijimos nada de chicos—Irwin responde mirándome a los ojos.
-Nada de chicos en vuestro apartamento y no me puedo creer que tengas la cara de sacarme esa mierda cuando tú te has acostado con chicas en lo que llevamos de apuesta—mi dedo índice golpea su pecho y siento como el aire se densa. Antes de que Irwin pueda responder B acude a mi rescate, tira de mí, sacándome de esa habitación y llevándome a la mía, cierra la puerta tras entrar y se sienta en mi cama.
-¿Qué os pasa?—B cuestiona mientras me ve abriendo el armario. Rebusco en éste por ropa lanzando diversos improperios al rubio que merodea en la planta baja mientras B intenta tranquilizarme.
-No sé qué demonios le pasa—me quejo poniéndome unos pantalones cortos rojos junto a una camisa blanca de tirantes y sobre esta una de cuadros en tonos rojos, verdes y negros.
-Está celoso, ¿pero a ti? ¿Qué te pasa a ti?—B inquiere mirándome a los ojos a través del espejo.
-Que me cabrea ver su cara de enfado desde buena mañana—mascullo entre dientes realizando una trenza rápida. B se levanta y pone sus manos sobre mis hombros, mirándome a los ojos y cerciorándose de que todo va bien.
-Trata de relajarte, Ashton está más tenso que la cuerda de una guitarra y a no ser que acabéis haciéndolo dudo mucho que le guste discutir contigo.—B me aconseja y yo hago una mueca de asco.
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Unpredictable ☯
FanficEnya, más conocida como Nina, es una chica joven con un pasado algo caótico, cuenta con demasiadas heridas abiertas que cada vez que están apunto de cerrarse ocurre algo que las agranda aún más, pero no todo es de color negro, como todo en el mundo...
