42. Llenando espacios.

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Capítulo cuarenta y dos.




Damon bebía rapidamente de su Bourbon viejo y añejado, su mirada era de temer, su camisa estaba manchada de sangre y  tenía una herida abierta en su labio, no tenía sueño, no estaba cansado, Enzo se se fue donde Bonnie para cuidarla, a diferencia de él, Enzo si fue a ver a su chica, él no quiso.

¿Para que  iba a ver a Elena?, ¿qué sacaría con eso?

Estaba bastante furioso con el mismo, con Zac y con Elena, podríamos decir que con medio mundo y necesitaba salir de todo, desquitarse, respirar.

Prendío su cigarro y calo una fumada bastante larga, lo solto haciendo varios circulos en el aire, le avergonzaría en parte que alguien le viera así, tan metido en sus pensamientos, pero por otro lado,  era así, y nadie cambiaría eso, ni la que alguna vez fue su amor, ni por el que viene ahora...

-Damon.-sonrio la castaña mientras le quitaba la mano de su falda.-Ahora no amor, mi madre no demora en llegar.

-Acepta la idea de vivir conmigo, nos iremos de toda esta mierda.-dijo mientras buscaba su boca, sus miradas conectaron y sintió el calor que emanaba ese frágil y solitario cuerpo del cual estaba tan enviciado. -Dejame tocarte.-pidió con fervor.

-¡No tonto! mi madre, mejor vete y dejame pensar con claridad.-dijo con burla y sonrojada. -Vete Damon, dejame pensar. -Damon se acercó y le planto un beso en sus labios, le dío un abrazo rápido aprovechando así tocar sus muslos. -¡Damon! -jadeo ella entre risas.

-Esta bien mi dulce niña. -beso su coronilla y salio de allí.

Tiro la botella de bourbon y se refrego sus ojos, tan solo memorias era lo que quedaban de ella y sinceramente quisiera tener un boton de apagado u olvido para ya dejarla enterrada.

Para nadie comenzaba a ser un secreto de que el moreno comenzaba a sentir cosas por la señorita Gilbert, el problema es que desde un principio el se encapricho en hacerle la vida imposible, no de ser su pareja.

Quería hacer sufrir a esa persona que lo traicionó hace cincuenta años y no pudo solo porque la siguiente descendencia lo enamoro igualmente. Torció los ojos, necesitaba salir de allí, quería hacer algo malo, romper cuellos, matar personas, ver derramada su sangre, ese era su gran placer luego de que ella dejara de ser su vicio. A la primera persona que vio pasar, se le lanzo y le torció el cuello sin remordimiento, le quito la cabeza sin pensarlo dos veces y la piso con la suela de su zapato, rio levemente.

-Personas estúpidas.-soltó en voz alta, quito extremidad por extremidad y se puso a jugar soccer con su cabeza. -Bien, ya me aburriste. -dijo y lo tiro a una laguna cercana, siguió su camino y por la gracia de Dios podría ser, no encontro más personas en la calle para que lo distrajeran, en parte termino en la casa que alguna vez frecuentaba varias veces. Entro sin problema, vio todo apagado y guardado donde debía ser, bufo.

-Pues tan organizadas.-susurró. Subió las escaleras y abrió la puerta sin problema, la vio durmiendo algo incomoda, se veía pálida a la luz de la noche, sus arrugas se notaban mucho más, ya no estaba en condición como hace unos años.

-Pudiste tenerlo todo conmigo.-dijo sin molestarse en manejar su tono de voz.-Pero no quisiste.-se incómodo la señora y volteo para el otro lado, seguía durmiendo, al parecer tenía pesadillas porque no dejaba de moverse.-Ya no te quiero ¿sabes? Ya me caes de lo peor, y me gustaría mucho que vinieran por ti y te largaras de una buena vez de este mundo.-seguía soltando palabras de mal gusto, tendiendo en cuenta que estaba algo ebrio por el bourbon añejado.-Me vengare y lo estoy haciendo muy bien Evangeline, si tu vieras como tengo a Elena comiendo de mi palma, en pocos días...en pocos dias.-no podía terminar lo que decía, puesto que su corazón le negaba roturdamente que lo dijiera, en verdad estaba enamorado de Elena
-Maldición.-dijo en vano.-Te detesto Eva, y detesto a tu familia, porque tuviste que llegar a mi vida. -solto quejandose, como si estuviera librandose de un peso innecesario. -Bien, puede que no le haga nada a tu adorada nieta, pero, no estoy del todo convencido.-

La abuela de Elena se despertó luego de su pesadilla, ya estaba horrorizada y con lo que veía al frente de ella la aterrorizó más, Damon no tuvo la delicadeza de esconderse.

-Damon.-murmuró ella, aterrada de lo que sus ojos volvían a ver. 

-Hola, Evangeline-solto con asco.-¿Pesadillas?-río sarcásticamente. -Ya estas muy vieja para esas cosas.-

Eva no sabía que hacer, de por Dios, tantos años y ahora tenía al frente al amor de us juventud, no había envejecido nada, seguía siendo el mismo galan, pero ahora la moda del presente le sentaba de maravilla.-¿No vas a decir nada?-Atajó con enojo Damon.

-¿Que quieres que te diga Damon? Todo te lo dije ese día en que decidiste dejarme.

-Tu me dejaste por él...-solto con rencor.

-Sabes que las cosas no fueron así, cariño- intento moverse pero no pudo, sentía sus huesos demasiados pesados.-Ven acércate..-Pidió.

-No me digas cariño, y no, no me acercare Evangeline.

-Esta bien.-dijo ella, tomo un mechon de cabello y lo mando para atras.-Quiero que tengas algo que no pude darte esa última vez.

De su mesa de noche, saco una carta, "para mi demonio", la tomo y le dio un ligero beso, luego se la paso a Damon que receloso no quería tomarla.

-Solo tomala, no te hará ni te quitará nada.-dijo la anciana.-Quiero que tengas eso, tal vez así pueda morir en paz. -Al decir esas palabras algo dentro del pelinegro se rompió, la muerte, para él ese pensamiento estaba muy lejos, ni existía, pero para ella, no le faltaba nada y lo sabía por no mas mirarla. -Quiero que la leas Damon, ya despues sabrás si la botas o no...

Damon no dijo nada, la guardo en su chaqueta de cuero y se azomo a la ventana, sin necesidad de decir algo, tan solo la miro y con un movimiento rápido, salió de su cuarto y de su casa.

-Dios, Elena...-susurro Eva viendo la gravedad del asunto.

-Adios Evangline.-susurro el viento.

Editado/Marzo 20/2018

Wildest Dreams [Delena]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora