47. Soy un cobarde.

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Muchísimas gracias por leer, no se te olvide votar, te lo agradezco mucho. 🌟🌟🌟

Capítulo cuarenta y siete.



Elena miraba el atardecer, tenía varias cosas en que pensar, no había sido un día fácil, ni su semana. El destino y todo lo que conllevará con ello, se estaba poniendo en su contra. Y así no podría seguir, no sintiéndose sola, sin una ayuda, o alguien que llevé  sus manos alrededor de ella, la sujete y le diga que todo estará bien.

Alguien la tomo por la espalda, sus cálidos brazos y fuertes la sostenían. Elena no deseaba darse la vuelta para no encontrarse a la persona que tanto quería ver, puede que tan solo fuera alguien haciéndole pasar una mala jugada.

-No Elena, soy yo.-le susurro en su oído. La pobre se sobresaltó, y aún con ganas de irse y salir corriendo, no quería alejarse del tacto de Damon.

-Damon.-fue lo único que salió de su boca, algo simple y descortés, aunque simplemente no planeaba decírselo así, tan solo salió.

-¿Podrías voltear...?-le pregunto mientras la soltaba dejando que ella se acomodara su pelo, y con un buen jalón en su estómago se dio media vuelta y quedo mirándolo perpleja. ¿Qué se supone que debería hacer? Se preguntaba.

-Ya...-susurró muy leve, pero el demonio acostumbra a escuchar todo.

-Mira...Elena yo he venido a darte explicaciones y pedirte perdón.-titubeo, Elena movió sutilmente su labio para contestarle pero él no la dejo y prosiguió, al menos que sepa lo que él quiere decirle y ya podrá sacar ella sola sus propias conclusiones. –Mira, sé que fui un idiota al hablar con tu abuela Eva. Tuve un descontrol sobre lo que hacía y me embriague sin más, visite tu casa de noche y bueno, sin querer me mostré ante tu abuela y le conté lo que éramos.-"Éramos" esa palabra mato a la morena por dentro, cada vez más su corazón se achicaba. –Mira, tú mereces ser feliz, en algo tu familia tiene razón y no se lo podre pelear. Elena, no soy bueno para ti.-Le levanto el mentón ya que estaba mirando sus zapatos con una tristeza profunda, sus ojos conectaron rápidamente.-Tu llegaste a mi vida en un punto donde ya estaba hecha la mierda más grande del mundo, supongo que ni el mismísimo Lucifer entendería... Soy malo, muy malo, mato sin piedad, me encanta ver a la gente sufrir, que lloren y supliquen por piedad, me gusta mi trabajo y amo lo que hago, por eso estoy donde estoy....

-Entonces...No has cambiado...ni un poquito...-le interrumpió Elena mirándolo a los ojos azules hipnotizantés.

-Llegaste y de una forma u otra intentaste llevarme al camino del bien, de ser bueno y poder ayudar a los demás...Me deje llevar pero sinceramente Elena, no soy así, no puedes cambiarme. No quiero que me cambien. El bien lo hacen los ángeles, el mal lo hacen los demonios, y por algo estoy en esa lista.-río sarcástico, asustando a Elena.- ¿Ves porque te digo que no soy para ti? ¡Joder! Te doy miedo, y no te culpo, eso debiste sentirlo desde el día en que aparecí al frente  tuyo.

Elena negaba con su rostro, esto no podía estar pasando, no ahora, no su única persona que aún le quedaba podría estar dándole la espalda.

-¿No...no me amas Damon?-fue lo único que salió de su nostálgica boca, las lágrimas saladas empapaban su rostro, comenzó a temblar, solo quería saber eso, solo eso y sabría qué pasaría más adelante con su relación. Ella le quería mucho, sabía lo que era y a pesar de todo estaba dispuesta a ayudarlo para encontrar la luz. No quería dejarlo, pero si era el quién se lo estaba pidiendo, no sabría cómo qué hacer entonces.

Si Damon le decía la verdad, joderia todo lo que ha hecho hasta ahora, su promesa de dejar ir a Elena para que fuera feliz, que encontrara a alguien mejor y no una mierda de persona como lo es él. Y sabiendo que nadie nunca lo cambiaria jamás, nadie.

Debía mentirle, tenía que mentirle. Por ella, única y exclusivamente por ella.

-No Elena,  no te amo...Es más, puede que en todo este tiempo no te amara, tan solo fuiste una distracción bonita que a la final ni duro mucho. Por eso mismo vine a pedirte perdón, por usarte, no debí hacerlo tenía que seguir haciendo mi trabajo como lo he hecho en estos años, y no jugar contigo. –le dijo, Elena sintió que su corazón no podía más, si seguía escuchando esas palabras pronto terminaría con su vida ella misma, si antes no había pensado en el suicidio, ahora lo consideraba algo cercano. Ya no quería llorar más, quería desaparecerse de este planeta, que se la comieran y no volver a saber de esta vida. Quería renacer de nuevo, borrar todos sus sentimientos y recuerdos.

-Entonces no sé porque te disculpas.-dijo intentando sonar fría.-Es mejor que te vayas y sigas haciendo tu trabajo. Al parecer lo haces muy bien-termino al fin, se alejó de él, y se volteo para marcharse, pero quedo helada al escuchar lo que le dijo Damon.

-Eso hare, me iré de tu vida para que tu sigas adelante, mientras yo me estancó como siempre en esta vida de mierda que tengo. Pero he logrado sobrevivir más de cien años, así que podre con esto. Suerte en tu vida señorita Gilbert.

-suerte con la suya, señor Salvatore. –le desgarro su pecho al pronunciar esas palabras. Pero tenía que hacerlo, no podía dejarse ir así, sin al menos buscarle un punto medio a toda esta situación.

-Lo siento mucho Elena...-susurró levemente y se esfumo rápidamente de ahí, la morena no escucho nada más aparte de la despedida por su apellido.

-Elena...

-Elena...Despierta. Llegamos.-la morena abrió los ojos, estaba al frente de su casa, su antigua casa, tres pisos, con la fachada algo oxidada, un jardín lleno de bellas rosas blancas y rojas, un perrito puck la esperaba saltando por todo lado, Maximus, o Max, como suelen llamarle mejor. La morena miro para ambos lados, al parecer había tenido una pesadilla, donde su amor, se despedía de ella. Qué lindo para ver la situación donde están ahora.

Sin decir nada se levantó del auto y salió a saludar a Max, su abuela no estaba en el carro así que supuso que ya había entrado, Max le lamió las piernas, era su manera más linda y tierna de saludar, subieron los dos a la segunda planta, al final del pasillo se encontraba el cuarto de Elena, entro y cerro sus ojos levemente.

-Otra vez aquí...-susurró.-Bienvenida.-dijo irónica. Max se acostó encima de la cama, sus maletas ya estaban allí en el cuarto, se acercó a la ventana y la abrió, salió por ella y subió hasta el techo, quedándose así mirando el atardecer, pensando en su pesadilla y creyéndose que tal vez se hiciera realidad.

-Pero claro que no se hará realidad, Damon me dejo las cosas bien claras, Elena deja de portarte como una idiota. –se habló a si misma con recelo y ironía. Disfruto de la cálida brisa en su rostro, al parecer su verano llegaba a sus límites, no sabía que pasaría mañana, pues tenía que terminar sus estudios y era claro que había salido de su antigua escuela.

-Que mierda haré.-se tomó la cabeza con las manos y sintió como alguien le acariciaba la espalda, rápidamente se tensó pues solo fue un toque rápido como si se desvaneciera en el viento. Volteo a ver pero no había nadie.

-Genial, ahora me volveré loca.-se frustró y salió de allí volviendo a bajar a su cuarto, saco su pijama y se acomodó en su cama, al lado de Max, que ya dormía plácidamente.

Del otro lado de la habitación estaba un pelinegro con ojos azules, con la mirada triste y melancólica, dolido por su despedida en un sueño, se sentía tan poco hombre por no poderse despedir en persona...si no por un sueño.

-Serás más feliz sin mí.-dijo con melancolía. –lo sé.-le aseguró, o se aseguró a el mismo. A algo tenía que creerle para no arrepentirse de lo que acababa de hacer.

Me gustaria mucho que votaran y comentaran, de verdad que no les quita mucho y a mi me hace sentir bien porque significa que les gusta lo que hago...Y no que solo lo hago por hacer 😕.

Gracias a las pocas personas que han llegado conmigo hasta estos capitulos, los ángeles y demonios se los agradecemos con todo el corazón.💞

Proximo capitulo, me demorare hasta ver que en verdad quieren que siga con esta novela...🙎

¡Voten!...¡Comenten! No sean aguafiestas... 🎉💙

Editado/ Marzo 20/ 2018

Wildest Dreams [Delena]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora