72. Final de Caroline.

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Zac caminaba pesando en todas las cosas que se llevaría por parte de la rubia, estuvo harto tiempo sin verla y el llegar diciéndole, "-¿Hey, quieres ser mi reina?" No quedaba tan bien.

Llego al porche y golpeó tres veces en aquella puerta de color  azul, y dio paso a una mujer joven con el pelo revuelto, unas bolsas negras debajo de sus bellos ojos azules, en su rostro solo se podía expresar la rabia, las pocas noches sin dormir, el estrés.

-Hola, Car. -saludo Zac mientras se aproximaba a ella, la susodicha no movió ni un solo músculo, pues a quien podía engañar, refunfuñaba y todo pero lo extrañaba. -Perdóname.  -rogó con voz ronca.

-¿Y porqué debería hacerlo? Al fin y al cabo ese es tu mundo, yo no puedo ni tengo nada que ver allí, soy una simple humana que tiene una vida poco grandiosa como la de Elena.  -se quejo con remordimiento.

-Oye. -le levantó el rostro para que pudiera contemplarla en todo su esplendor.  -No te compares con Elena, tu eres una persona espectacular y muy mandona. -Caroline río ante el comentario. -Y no eres aburrida...eres todo lo contrario. -se acercó más a ella y sacó de su gabán negro una pequeña caja de terciopelo negro. La destapó dejando ver un bello anillo dónde enmarcaba su "C", de oro fundido con pequeños diamantes. -¿Quieres acompañarme el resto de mi vida? -pregunto aun dudoso.

-Me estas tomando del pelo. -se quejo. -Me estas haciendo una broma de muy mal gusto.

-¿Pero porque eres tan pesimista? -acercó los labios junto a los suyos y la beso profundamente intentando decirle con eso, que el la quería.  Se separo y coloco el anillo en su dedo anular. -¿Quieres ser mía?

-Sí. -susurró.

-¿Que?, no te escucho.

-¡Sí Zac! Si quiero. -Grito. 

-Así me gusta. -beso sus suaves y rosas labios.

-¿Pero porque tanto alboroto? -llego la madre de Caroline encontrandose aquella escena.

-¡Mamá! ¡Me casaré!  -Grito entusiasmada mostrandole su anillo.

-¿Enserio? ¡Por dios! Toca planear la boda, los preparativos, las tarjetas, los invitados. ¿Caroline te acuerdas que dijimos en una iglesia? -pregunto su madre.

-Amm. -intento intervenir el prometido.

-Será al aire libre mamá.  Ya cambie de parecer. -hablo Caroline. -Pero no importa, ¡Me casaré!  -Gritó aun mas.

Zac ya se iba dando cuenta de quien salio tan efusiva y mandona Caroline. 

-Sabes que cuando te cases conmigo no podrás volver en cierto tiempo. Vivirás conmigo en el infierno.  -hizo una mueca.

-No importa, pensaremos luego, pero si me voy a vivir contigo entonces esa es una buena excusa para mamá, será en otro país que se yo. -finalizó.  -Moscú puede ser, le diré que nos iremos a allá. A ella no le gusta Moscú. 

-¿Porqué?

-Hay vive mi papá.  -río cínica.  -Bueno, hay mucho por hacer.  Entra, me bañare y comenzaremos. -y Zac como todo un amo del infierno, hizo caso y espero en la sala mientras las dos damas se preparaban para la boda.

💫💫💫💫💫

Luego de organizar, estrés, y mucho café, lograron perfeccionar todo como ella quería,  seria a las afueras de Mistyc Falls, donde ya estaban unas sillas blancas adornadas con flores blancas, pétalos de rosas en el pasto y un pequeño altar dónde estaría Caroline el padre y Zac.

-No puedo creer que me case al frente de un tonto padre. -ironizo Zac. 

-Más te vale hacerla feliz. -dijo Elena pues conocía a la perfección a la rubia. -Te matará si no.

-¡Se supone que soy Lucifer!  -dijo intentando parecer bravo. 

-Ella es peor que Lucifer. -río ante su comentario. -Bueno, suerte amigo, Damon me espera. -tristemente Elena era la única que se llevaba bien con Zac.  De resto de los amigos, nadie podía ni tolerar la presencia de el. Quizá por eso le tenía cierto aprecio a la morena.

La música comenzó a sonar y el se endureció, levantó su rostro y observo como su pequeña mujer que llevaba consigo un cabello enmarañado y una bolsas gigantes debajo de sus ojos,  ahora era simplemente una diosa.

Su vestido era blanco, como no, escotado y espalda libre, tenia una bella caída llena de pequeñas perlas y encaje.  Levantaba su bello busto a la perfección.  Su cabello iba peinado en trenza y una corona de flores adornaban el nacimiento de este. Iba tomada de la mano de su madre, quien resplandecía como ella, con un vestido verde claro largo, con un escote de corazón y unos tacones que dejaban verla más alta que su hija. Al llegar el la recibió besando su mano y la ayudo a subir al estrado.

-Menos mal no caí.  -susurro.  -Que difícil es caminar entaconada en pasto.

Zac río.  Pero debieron callarse pues el padre comenzó su ceremonia.

-¡Acepto! -dijo Caroline.  Todos los demás decían un perfecto "Awnn" detrás de ellos. 

-Te Acepto como mi mujer. -finalizó Zac y se aproximó a besarla dulcemente, mientras los aplausos empezaban por parte de los demás. 

-¡Tira el ramo! -Grito Elena.

-¡Sí! ¡Tiralo! -le siguió Bonnie.

Caroline se río y acomodo de espaldas, tiro el ramo en dirección a las mujeres que estaban presentes y como no, le cayó a Katherine.

-Yo lo quería.  -dijo Bonnie. 

-Anímate Stefan. -le dijo Elena. -serán pareja. -río. 

-Ya lo somos. -contesto Stefan feliz mientas abrazaba a la morena y la besaba.

-Menos mal tu y yo ya pasamos por esto. Iug. -hablo Damon. 

-Callate. Déjalos disfrutar. -río Elena. Damon asintió y la tomó por la cintura de su bello vestido negro que realzaba sus caderas y trasero.

-Estas como para comerte...-ronroneo Damon a su espalda. 

-Damon estamos en una boda.

-Con más veras, hagamos eso que hacen las parejas cuando salen casados para la cama.

-¿La luna de miel? -pregunto ella.

-Sí eso.  -beso su cuello, haciéndola suspirar. 

-¡Ya Damon!  -río más.  -contigo no se puede.

-Claro que no. -río más. 

Wildest Dreams [Delena]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora