Era la mañana del día siguiente.
Casualmente Diego no había despertado. Y eso que él se despierta mil horas antes que yo.
Mi madre dijo que lo dejara, pues que anoche tuvo una fiesta en casa de Nick... Uno de sus amigos que literalmente parece estrella de pelicula porno.¿Cuándo será el día en que mi madre amablemente me deje hacer eso?
Esta mañana no quiero pasar a casa de Alec, digo... No sé como hablar con él debido a lo de ayer.
Fue triste saber como se disculpó y lamentó por hacer eso.Recuerda estúpida... ¡Tienes novio!
Já... Pero eso te valió ayer.Ya estando en su puerta el corazón me late a mil por segundo. Es como cuando vas a un parque de diversiones y bien valiente te decides subir a el juego más extremo de todo el parque, (apesar de que tu amigo te obligó) y ya en la fila te arrepientes por completo y piensas que fue la peor decisión de tu vida y que morirás en el intento.
Algo así es como me siento...
Comienzo a rasgar mi cara con las yemas de mis dedos.
Casi al mismo tiempo que jalo mi labio inferior.Inhala por la nariz, y exhala por la boca... Repite mil veces Samantha.
¡Dios! ¡no puedo! ¿Qué tan difícil puede ser tocar el timbre y saludar sonriendo?
Definitivamente no puedo, siento mucho por abandonarte Alec... Pero de seguro te vas a creer que
"casualmente Eli fue a mi casa"Doy un paso atrás dispuesta a irme, pero en eso se abre la puerta y Alec sale de ahí destellando como siempre.
—¿Qué? ¿O sea que nada más vienes a mi puerta, te jalas la piel casi que parece que te la arrancas y te vas? —dice despeinando su cabello.
—No... Yo iba a... Mirar a tu ventana. —me invento la primera excusa que se me ocurre.
—¿así que me espías? —tiene una mirada pícara.
—¿¡Caminemos!? —ordeno y él me sigue.
—¿cómo ha ido tu día? —pregunta tan sonriente que me extraña.
—¿y el tuyo?
—muy génial.
—y eso. —él sonríe para despues aclarar su garganta.
—Ana... Y yo... —¡M I E R D A! —ya sabes...
—¿andan? —pregunto, aunque no quisiera saber... La curiosidad me lo pide a gritos.
—técnicamente sí. —alzo mis cejas. Sorprendidamente quiero golpear a alguién en este momento.
—¡Q-que gé-génial! —un nudo en mi garganta se acumula, esa es la sensación que se siente al estar tan triste o nerviosa al punto de no poder hablar.
—sí... —jala los tirantes de su mochila. —¿Qué tipo de rosas crees que le gusten? —me mira pero obvio no lo quiero mirar, ya que hay cien por ciento de probabilidades de que llore.
—no lo sé... ¿por qué no se lo preguntas? —muerdo mi labio para evitar decir una tonteria.
—porque quizá se arruinaría la sorpresa.
—llévale la que tu instinto de novio te diga. —sonrío.
¿O sea que para él lo de ayer no fue nada? ¡Génial! Porque para mí ahora ya no lo es.
—oye me habla Emilio ya me tengo que ir... —digo checando mi móvil.
—¿o sea que él te manda? —frunzo mi ceño.
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Para Siempre.
Teen Fiction"Te amo" Todavía recuerdo la palabra saliendo de sus rosados labios, el momento que cambio mi vida, el momento que sabía que algo andaba raro, el momento más inesperado de mi vida. Sentía y siento atraccion por él, pero no pasará de un amor infanti...