IV-. Sí, sí es mi novio.

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Cada vez más cerca de ese chico mi respiración se aceleraba. Casi que me explotaba el pecho.

Él nos miró nervioso y lo único que salió de él fue un:

—hola, Naye y Carol... —¿a caso me ignoro? No. No me conoce eso es lo que sucede.

—aquí está... Como te prometí. —me empuja levemente hacia él.

—hola. —digo con el ceño fruncido.

—h-hola. —tartamudeo. —¿eres Sam, verdad? —pregunta con una sonrisa en su cara. Debo admitir que esta jodidamente guapo.

—No. —su cara se torna palida y sin ánimos. Este chico no entiende las bromas. —Soy Samantha.

—por un momento creí que... —se calla para mirar mis manos y agarrarlas con suma delicadeza. Al tocarlas siento el calor de sus manos y una corriente recore mis venas. —que ya te había perdido.

—bueno nosotras nos vámos. —no, chicas no me dejen aquí.

—te extrañé. —me abraza. Huele tan bien que podria drogarme con su perfume con tal de estár cerca de él. Es el perfume más delicioso y exquisito que he olido. Más que el de mi papá.

—¿Quién eres? —pregunto todavía dentro de su chamarra.

—Alec. —eso no es mucha información.

Busco en mi memoria el nombre "Alec"
Solo puedo ver recuerdos sin completar. Cuando en mi mente llegó uno muy interesante... O el más completo que encontré.

Un chico y yo. Estábamos en mi recamara oyendo música. Cuando de repente entra mi madre con una cara decaída y preocupada. Recuerdo que dijo que nos mudaríamos. Yo por comencé a llenar de lagrimas mi cara. Y el chico a mi lado me consolaba... controlando sus lágrimas.
Y ahí encuentro la respuesta.
Mi madre dice algo como: ¿Alec nos puedes dejar solas? 

¡Alec era mi amigo! Se podría decir que mi Mejor amigo.

Yo siempre quise tener uno y siempre lo tuve... ¡Wow!

—¡Alec! Dios no me lo puedo creer....

—Sam... ¿Si te acuerdas de mí? 

—claro...  Bueno antes no te recordaba pero ya... —lo abrazo. La verdad solo quería olerlo. De nuevo.

—ven Sam... Necesito que conozcas a mi madre. —me dice con esa sonrisa tan hermosa que tiene.

Yo como una niña curiosa lo sigo, la verdad es que tengo ganas de conocerlo más a fondo. Se ve que es agradable pero...  ¿Cómo es que apareció tan de repente?

—mi madre estará feliz de verte. —tiene una sonrisa que hace que muerda mi labio inferior cada cinco segundos. —Sam.

—oye Alec...  ¿Cómo es que siempre me recordaste? 

—fácil, siempre te mantuve en mi corazón.

Entramos a una casa bastante hermosa, creo que más que la mía.

—sientate por favor. —él va a un lugar que desconozco.

Aprovecho para mirar sus fotos familiares, y debo admitir que su madre es hermosa. Con esos ojos verdes que tiene y ese cabello amarillo ondulado que cae de sus hombros, su vestido azul marino hace que se vea hermosa y joven, tiene puesta un mil joyas preciosas. Mientras que su padre mantiene la mirada seria pero con una chispa de felicidad. Tiene puesto un traje negro con una corbata del mismo color. Lo único es que el señor tiene sus ojos café y cabello negro. Tiene una gran similitud a Alec. Y por último está él. Alec ríe como si le hubiera dado un ataque de risa en el último momento. Tiene puesto igual traje negro y una mini corbata. Su cabello apunta a todas direcciones. Él tiene los ojos cafés como su padre y la mirada dulce de su madre. Ahora entiendo porque está tan guapo.

Para Siempre.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora