XXVII-. Tú eres una de ellas.

10 0 0
                                    

Hoy era sábado y este día era muy especial. Alec quedó de pasar por mí exactamente a las seis y cuarto, por lo que mi cara no estaba en su mejor momento, tenía los ojos rojos y las ojeras se podrían notar a kilómetros, por lo que en lo que llegaba dormí un rato, sólo serían cinco minutos...

"Cinco" minutos más tarde.

Alec, no la vayas a tirar... ¡qué necio! —esa era la voz de mi madre, la reconocería hasta en mis sueños.

—ya casi, solamente espere... —dice Alec, escucho unos latidos y una respiración agitada, quisiera abrir los ojos, pero los parpados me pesan a morir.

Y después estoy en una superficie plana, comenzaba a forzar mis parapados para abrir los ojos cuando un portazo suena, entonces inmediatamente abro los ojos, y me encuentro en un carro, como era de esperarse vuelvo a cerrar los ojos y nuevamente los abro, el sol apenas se asoma o eso parece ya que los edificios cubren gran parte de este.

—¿ya despertaste? —dice Alec, quiero abrir los ojos pero me pesan demasiado, tanta es la flojera que tengo que no puedo abrir los ojos.

—dejala dormir hijo, vas a verla llegando... —dice la madre de Alec.

—sí...  Pero en serio me hubiera gustado que estubiera despierta... —dice para después suspirar.

—estoy... Estoy despierta... —digo susurando casi que parece que lo dije en mi mente, abro mis ojos y veo la linda sonrisa de Alec.

—buenos días Sam. —dice sonriendo.

—buenos días Alec... —digo aún susurando. —igualmente buenos días señora. —digo para después bostezar.

—buenos días Sam, no hagas caso a las cosas que dice Alec, tú duerme...  Seguramente sobrevivirá sin ti. —después de eso sonrío.

—yo quiero hablar con él y así será... —tallo mis ojos para ver mejor.

—¿emocionada? —dice Alec guiñando un ojo.

—definitivamente sí, mis neuronas brincan de la emoción. —él comienza a reír.

En el viaje estuvimos bromeando y riendo.  Mientras la madre de Alec se encontraba manejando, Alec y yo nos encontrábamos en la parte trasera del carro, entonces era algo incómodo estár sola con él, sé que ha habido más momentos así pero este en particular era especial.

—estás helada. —Alec toma mi mano, y lo miro nerviosa. —te quiero... —dice susurando tan bajo que apenas lo escuché.

—¿tienen habre?, porque aquí hacen la mejor comida que puedan probar en siglos. —dice volteando para atrás.

—de acuerdo... —digo soltando la mano de Alec y bajandome rápido.

¿¡Desde qué maldito momento me siento incómoda y nerviosa estando junto a Alec!? 

—oye, ¿sabes que por más nerviosa que te sientas, siempre voy a estar cerca de ti? —dice Alec sonriendo.

—no estoy nerviosa. —mentí.

—si no lo estás tómame la mano. —justo cuando dijo eso mis manos comenzaban a sentirse jugosas y muy resbalosas, es cuando descubrí que mis manos estaban sudando.

—No... Porque aparentaría algo que no es. —muerdo mi labio.

—sólo somos amigos, ¿no? —dice tomando mi mano.

—sí... —jalo mi brazo y seco mis manos con mi pantalón. —bien, señor incrédulo, dame la mano. —él la toma y sonríe.

—así está mucho mejor. —suspira.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jan 06, 2019 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Para Siempre.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora