¡Vamos! Neguemos muchas cosas, pero jamás que es imposible escribir una historia con nuestra mente totalmente en blanco. Lo único que te enseñaré son pequeños hábitos que, poco a poco, nos pueden permitir estar más relajados y así pensar mejor.
1. Escucha música nueva.
Toda pieza musical sea canción, baile, música instrumental o de concierto, tiene una estructura estable de cuatro grandes pulsos que posibilitan el desarrollo del cerebro, estableciendo conexiones neuronales de calidad. La música es un lenguaje y puede ser el motor para desempeñar habilidades motrices, intelectuales, sociales, y emocionales. Ayuda a que se desarrollen el pensamiento lógico, la concentración, la memoria, y otras destrezas básicas de los niños de manera integral. ¡Cuanto más música escuches, mejor!
2. Ten siempre a mano una libreta.
De verdad, esto ya me ha pasado y debo decir que de los errores se aprende. Varias veces me vinieron unas ideas excelentes para lo que sea que esté escribiendo y trataba de recordarlas, pero cuando las escribía no eran del todo parecidas a como las había imaginado. Así que, siempre ten una libreta contigo.
3. Duerme mucho.
El acto de soñar podría mejorar la memoria, estimular la creatividad y mejorar la planificación futura. En un estudio reciente, los sujetos que tomaron siestas habituales con sueño MOR (fase en la que los sueños son más intensos) obtuvieron mejores resultados en problemas sintácticos basados en la creatividad.
4. Visita lugares nuevos.
Cuantos más vistas de paisajes tengamos en nuestra mente, mejores serán nuestras descripciones y tendremos más sobre lo que narrar.
5. Intenta la escritura libre.
La técnica denominada escritura libre consiste en escribir ininterrumpidamente durante un periodo prefijado de tiempo plasmando en papel o en la pantalla del ordenador lo primero que nos pase por la mente, sean los pensamientos que sean, sin prestar atención a la corrección, utilidad o interés de lo escrito.
6. Diviértete.
El bienestar ayuda a tu cerebro a ser más creativo.
7. Rodéate de gente creativa.
Muchas mentes piensan más que una. ¡Y más, si todas son creativas!
8. Termina lo que comienzas.
A menos que tengas la mente más desarrollada del mundo o seas de otro planeta, jamás podrías empezar varias historias y seguirlas todas simultáneamente sin que te termines cansando y echando todo por la borda antes de finalizar. Es importante que termines tus proyectos antes de empezar otro. Así, tus ideas estarán más acomodadas.
9. Colabora en trabajos ajenos.
Si te piden ayuda en algún proyecto es, quizás, porque confían en ti. Ya lo dije, rodearte de gente creativa sólo te volverá más creativo. Además, eso subirá tu autoestima y te dará ideas nuevas.
10. Deja de imitar y sé tú mismo.
Si se supone que tú escribirás y pondrás tu nombre en cualquier proyecto, es crucial que los lectores puedan confiar en que tu historia es original y eso la hará más exitosa. Si es tu vida, ¿por qué serías alguien diferente a ti mismo?
11. Nunca dejes de aprender.
Jamás lo olvides: cuanto mayor sea tu aprendizaje, mayores serán tu creatividad y tu vocabulario, además de que tendrás ideas más variadas y diferentes persepectivas sobre ellas.
12. Toma café o té.
La historia demuestra que la relación entre estas bebidas y los creativos no es de casualidad: novelistas, músicos, pensadores... no podían pasar sin sus tazas de café o té ¡incluso en grandes cantidades! Estos sirven, además de para dejar volar la imaginación, para focalizar las ideas y dar el difícil paso de enfrentarse al papel en blanco.
13. No te forces.
Si haces las cosas relajados, verás que te salen mucho más fácil y espontáneamente.
14. Lee.
Es a partir de los libros —en cualquier formato— donde la magia comienza. Variados autores pueden ayudarnos con ideas. No estoy diciendo que los copies, pero sí leer ayuda a abrir tu mente. Leer es una de esas medidas que algunos olvidamos y es muy efectiva ya que ejercitas tu cerebro al imaginar; no basta con sólo leer notas de blogs o lo que tus amigos han posteado en Facebook. Además, te aleja un poco de la tecnología. (Si les gusta leer, pueden comentar para que les arme un reto de lectura que de seguro los ayudará).
15. Enlista tus ideas.
Si alguna vez (o más, posiblemente) has tenido de esos días en donde te llueven ideas como ningún otro, entonces eres como yo. Aquí todas las ideas que lleguen son aceptables, así que nada mejor que anotar cada una de ellas.
16. Permítete equivocarte.
No está de más borrar una cuantas veces algún párrafo o renglón que suponemos está mal. Si te frustras, lo único que lograrás es que abandones a la siguiente equivocación lo que sea que estás haciendo. Incluso esas equivocaciones pueden servirnos para siguientes ideas, así que no descartes nada.
17. Pide opiniones.
De quien sea, las opiniones siempre ayudan. Y no creas que todas tienen que ser positivas. Incluso las críticas —constructivas— son de mucha ayuda para los escritores, para crecer y pensar las cosas de una forma diferente.
18. Atrévete a tomar riesgos.
Si tienes una idea en mente, por ejemplo, una descripción que nunca has hecho y que crees que es muy difícil de hacer, no te inhibas. Sólo es cuestión de atreverse e intentar aunque pienses que caerás en el error. Además estoy segura de que si demuestras que eres tú mismo, esa historia nos agradará.
19. No menosprecies lo que haces.
Si no tienes fe en lo que haces, ¿cómo esperar que tus lectores la tengan?
20. No te rindas.
Así borres y reescribas cientos de veces, jamás dejes de intentar llegar a donde te propones. A todos nos pasó, nos pasa y... nos seguirá pasando.
21. Tómate un descanso.
Es fácil. Cuando no tienes ganas de seguir, tienes sueño o simplemente se te acabaron las ideas, sólo no prosigas si crees que así lograrás terminar antes. Al contrario, si no estás concentrado puede que las ideas tarden más en llegar o escribas sólo por terminar más rápido.
22. Rompe las reglas.
Un estudio realizado por los investigadores Kathleen Vohs, Joseph Redden y Ryan Rahine de la Universidad de Minnesota demostró que el desorden del espacio de trabajo no es algo negativo sino, por el contrario, ayuda al desarrollo de la creatividad. Ser algo diferente (desordenado) no le hace mal a nadie. Y si prefieres, no le contaremos a tus padres.
¿Cuál de estos haces? ¡Comenta!
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"La creatividad es la inteligencia divirtiéndose", Albert Einstein (1879-1955), físico alemán.
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