La guía ideal para cualquier escritor o usuario, que tenga en mente comenzar una historia ya sea con fines de publicarla o por hobbie. Aquí no solo describo los puntos que me parecen imprescindibles a la hora de comenzar una novela, sino que también...
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¿Por qué es tan importante el conflicto narrativo?
El conflicto es uno de los elementos esenciales de cualquier historia. Incluso si no sueles planificar mucho antes de escribir, este punto no puedes dejarlo de lado. Es lo mínimo que necesitas tener claro antes de comenzar.
El conflicto surge del choque entre dos fuerzas: el deseo del personaje principal y aquello que se lo impide, es decir, el antagonista. Una buena historia mantiene estas dos fuerzas en equilibrio hasta llegar al clímax, sin que una sea claramente más fuerte que la otra. Es como un tira y afloja constante que mantiene la tensión hasta el final.
Una historia sin conflicto es solo una sucesión de hechos, sin emoción. El lector no se conecta con personajes que no luchan por algo importante o que no tienen que superar sus propios límites. Por otro lado, un conflicto sin una trama clara resulta en una serie de escenas tensas, pero sin rumbo, ni mensaje.
Piensa en cuando organizas una cena importante en tu casa: quieres impresionar a tus invitados, todo debe salir perfecto. Pero justo antes de que lleguen, se te quema el plato principal, el horno deja de funcionar, uno de los invitados llega con alergias alimentarias que no conocías y, para colmo, se va la luz. En medio del caos, lo único que piensas es: «esto al menos dará para una buena anécdota». Tu deseo de organizar una cena impecable choca con una serie de obstáculos inesperados. Eso, precisamente, es un conflicto narrativo.
En cambio, un evento donde todo salió perfecto, aunque fue una buena experiencia, probablemente no sea una historia que enganche. Porque una historia necesita conflicto.
Elementos fundamentales del conflicto narrativo:
Para construir un conflicto narrativo sólido necesitas incluir los siguientes elementos:
1. Un objetivo claro y vital: El personaje principal debe tener un objetivo importante, que puede ser consciente o inconsciente. A veces, incluso va en contra de lo que realmente desea.
Por ejemplo, un joven abogado aspira a convertirse en socio de su firma. Sin embargo, en el fondo, siente que esa vida no es la que quiere, sino la que su familia espera de él. Él anhela dedicarse al arte, pero teme decepcionar a sus padres. Ese conflicto interno también forma parte de la historia.
2. Una necesidad real de alcanzar ese objetivo: El objetivo debe tener un peso real en la vida del personaje. Si no hay nada en juego, el conflicto no tendrá fuerza. El lector necesita sentir que si el personaje falla, habrá consecuencias importantes.
3. Una fuerza antagonista externa: La oposición puede venir del entorno, la sociedad, el destino o incluso la naturaleza. Lo importante es que sea externa al personaje. Esta oposición es la que obliga al protagonista a actuar, cambiar y tomar decisiones difíciles.
Por ejemplo, un chef quiere abrir su propio restaurante, pero se enfrenta a trabas constantes del ayuntamiento. Esa presión externa frena su avance y genera el conflicto principal de la historia.