La redacción II: Como añadir drama a tú novela.

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Bienvenidos queridos escritores, como podéis ver, el día de hoy aprovechando la serie de capítulos sobre la redacción deseo explicaros un poco acerca de cómo añadir dramatismo a vuestra obra

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Bienvenidos queridos escritores, como podéis ver, el día de hoy aprovechando la serie de capítulos sobre la redacción deseo explicaros un poco acerca de cómo añadir dramatismo a vuestra obra. Antes de comenzar me gustaría explicaros que en la guía ya hay un capítulo en el que trato concretamente ''La creación del conflicto'', pero este va más acerca del conflicto general de la obra, no las diferentes adiciones que podemos utilizar para potenciar el carácter de esta.

Ahora bien, todos estaremos más que de acuerdo en que no hay nada más aburrido que una historia en la que no pasa nada, siempre es necesario un poco de drama, aunque personalmente no disfrute de la tragedia por la tragedia (es decir, incluir un conflicto por que sí, en medio de la narrativa sin justificación ni sentido alguno).

Toda historia requiere de problemas y situaciones difíciles pues esas dificultades nos ayudan a dinamizar la trama y humanizar a los personajes (haciéndolos pasar quizás por: la muerte de un ser querido, una revelación dolorosa, engaños...), pero esos puntos únicamente los consigue un ''drama'' bien hilado (o de lo contrario le daremos al lector la sensación de que nos hemos sacado ese problema de la manga, al ver que nuestra historia se estaba volviendo algo tediosa y podría sentirse engañado), por ello a continuación descubriremos donde colocarlo, como introducirlo

¿Qué es la cuestión dramática?

La cuestión dramática es en parte la columna vertebral de tu novela, aquello sobre lo que va a sustentarse el conflicto general de tu historia, la trama, etc. Esta es la pregunta que hacemos que el lector se formule, asegurándole que encontrara la respuesta si continua leyendo. La pregunta no aparece de forma explícita en el texto (generalmente) y por ello, debe ser algo simple que recoja cierta incertidumbre, como: si al personaje se le presenta un conflicto, ¿Cómo lograra solucionarlo, ¿Llegara siquiera a conseguirlo? etc.

Claros ejemplos de esto son:

* En Crepúsculo se nos presenta la pregunta de si ¿Edward y Bella podrán estar juntos pese a ser este un vampiro?

* En Cincuenta sombras de Grey la escritora te incita a continuar con la lectura a fin de que respondas a ¿Qué es lo que le sucedió a Christian para que sea así?

* En Harry Potter ansiamos responder a ¿Harry lograra derrotar Voldemort?

Creo que ya tenemos claro cómo puede llegar a ser la cuestión dramática, pero la importancia de estas preguntas radica también en su resolución (del mismo modo que un problema poco trabajado, si la respuesta al conflicto no es buena, arruinaremos la expectación por parte del lector produciendo que se desencante de la historia). Está respuesta tampoco puede ser directa ya que lo que buscamos es precisamente el conflicto, el drama y que el lector lea cada página con atención, buscando cualquier detalle útil para desentrañar esa dificultad, mientras vive todos los sucesos que se van experimentando en la trama hasta encontrarlo. Y ahí, entre la cuestión y la resolución es donde nace el drama.

Pues, ¿Hubiera sido lo mismo en El Señor de los Anillos, si durante el transcurso de llevar el Anillo Único a Mordor no se hubiera producido la muerte de Gandalf?, ¿Sin el sacrificio de Frodo de llevar el anillo, perdiendo con ello la cordura?

A continuación, os presento 4 formas de añadir:

1. La calma antes de la tormenta: Esta opción nos incita a ofrecerle a nuestro personaje todo lo que desea, incluso puede tratarse de algo que ni él/ella, misma se había planteado (ya sea al comienzo o en cualquier punto de la trama), creando una (falsa) sensación de estabilidad y orden antes de tirarlo todo por los aires. Es una gran manera de darle profundidad y realismo a nuestro protagonista, pues todos los seres humanos recibimos cosas buenas y malas de la vida, con las que aprendemos, sufrimos y en general evolucionamos.

Ejm: Nuestra protagonista tiene una buena vida con sus padres, asiste a la universidad donde se encuentran sus mejores amigos y un cariñoso novioHasta que sus progenitores fallecen en un accidente de tráfico y debe mudarse de ciudad para vivir con sus abuelos paternos con los cuales no tiene una gran relación.

De todo a nada en un segundo y con ello una gran evolución.

2. Que tú personaje haga ''lo correcto'': Esta es una técnica sin duda curiosa, pues nos plantea la opción de que nuestro personaje, el cual posee un corazón valiente y buscador de justicia se embarque en una causa que a todas luces parece la única posibilidad correcta. Aunque sin ser consciente está siendo completamente engañado, ayudando a progresar realmente a esa banda o ser maligno que ansía con destruir todo lo que conoce.

Hasta que llegado el momento descubre la verdad siendo demasiado tarde, para cuando nuestro derrotado personaje debe encontrar la forma de arreglar todos los errores que ha cometido (y los cuales comienzan a carcomerle internamente) en una imparable cuenta atrás contra el antagonista, con toda la tensión y magnetismo que algo así produce.

3. Que sea imperfecto: Si pretendemos realmente que nuestros personajes sean reales deben de cometer errores, nadie es perfecto y en ocasiones tomamos decisiones o emprendemos caminos que a priori consideramos son los correctos, hasta que finalmente somos conscientes de que hemos metido la pata. Por ello permíteles experimentar sus propios aciertos y equivocaciones para conseguir un conflicto, drama y realismo en tus personajes.

4. El secreto: Puede que este sea el recurso más difícil de trabajar de todos, pues se basa directamente en intuir algo sin mostrarlo realmente. Es decir, de hacer sospechar al lector que no todo va tan bien con el personaje (ya sea protagonista, antagonista) de lo que parece en un primer momento. Para que me entendáis mejor, esto lo podemos hacer ver con que el personaje mantiene una relación incomoda con su hermano (y es porque este lo maltrata), que no le gusta mirarse en el espejo (porque con ello recuerda el rostro de su hermano gemelo fallecido), que odia el agua (pues de pequeño tuvo un grave accidente en la playa)

Este secreto deberemos de hacérselo intuir al lector con la manera en la que redactamos el texto, dejando caer las emociones en los lugares correctos y sin desvelar nada directamente.

Hasta aquí hemos llegado con las 4 maneras de añadir drama a nuestra novela, ahora bien, una cosa es un conflicto, el dar forma a un momento traumático y doloroso para nuestros personajes y otra es el melodrama. Es decir, una sobre-exageración de todas estas técnicas y descripciones que os he mostrado, donde realmente el personaje se vuelve un completo mártir.

Esto verdaderamente resulta algo irrealista, pues no todo lo malo le sucede a una misma persona (al menos no todos los días) a no ser que ese imparable torbellino de desgracias tenga algún tipo de justificación (como una maldición) o si se intercala con cosas positivas (para otorgarle una mayor credibilidad). Y ahora sí mis queridos escritores, hemos llegado al final del capítulo, espero que lo hayáis disfrutado y como siempre me encantaría leer vuestras ideas en los comentarios, nos leemos el próximo miércoles. Un saludo.

Capítulo ''La creación del conflicto'': https://www.wattpad.com/449739856-gu%C3%ADa-para-escritores-idea-iii-creaci%C3%B3n-del

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