La guía ideal para cualquier escritor o usuario, que tenga en mente comenzar una historia ya sea con fines de publicarla o por hobbie. Aquí no solo describo los puntos que me parecen imprescindibles a la hora de comenzar una novela, sino que también...
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Queridos escritores, el día de hoy os traigo este capítulo gracias a la petición de una de vosotros y me pareció el tema perfecto a tratar para comenzar con esta serie sobre ''el proceso de redacción''. Pues en capítulos anteriores ya hemos hablado de la narración literaria (en el que tratamos: los elementos de la narración, el ritmo y su estructura) y el narrador (en el cual explique los diferentes tipos de narradores que existen), pero hasta ahora no había mencionado demasiado la importancia del tono narrativo.
¿Qué es?
Sin lugar a dudas todos confiamos en que las palabras crean emociones, y estas nacen de la voz del narrador. La mayoría de las veces lo que cuenta el narrador, como lo transmite, es más importante aún que el contenido en sí (el argumento). Pues por ende, el tono narrativo abarca las miles de maneras en las que el narrador percibe y reconoce las diferentes voces que llegan hasta el, las cuales pueden resultar: irónicas, cínicas, divertidas, desenfadadas, desconfiadas, agresivas
En una obra se pueden diferenciar tres tonos:
* El del narrador.
* El de los personajes.
* El tono general de la obra.
El tono del narrador: Antes de definirlo, debemos habernos planteado el punto de vista de nuestra novela, es decir la perspectiva que hemos elegido para el narrador. Que tipo será (omnisciente, objetivista) si describirá los hechos en primera, segunda o tercera persona. Aunque de nuevo, como estos son temas que ya hemos tratado anteriormente, no me repetiré y simplemente para aquellos que no los hayáis leído, os remito a los capítulos (links al final).
De esta manera, el tono de un relato representa claramente la actitud emocional del narrador hacia el argumento (es decir, hacia lo que va sucediendo en la historia) y el resto de los personajes.
El tono de los personajes: Una gran forma de enriquecer la novela es adoptar una mezcla de tonalidades, que cambien según: el personaje, la escena, de una descripción a otra
Respecto a los personajes, no todos deben adoptar el mismo tono narrativo, pues al igual que las personas, cada uno posee su manera de ser y por ello de expresarse. Así que el tono de cada uno de ellos deberá ajustarse correctamente a su personalidad, la situación y lo que desea transmitir.
El tono general de la obra: Se trata de algo interno de esta, resultando casi el pulso de la misma y que se crea normalmente gracias a la mezcla de diferentes tonos aunque generalmente siguiendo un mismo estilo. Es decir, que si utilizamos un registro culto para el narrador, no podemos incluir palabras ni formas de hablar realmente impropias de su carácter, pues el correcto tono narrativo es aquel que no chirría al momento de leer el manuscrito (cuanto menos seamos capaces de detectarlo, mejor trabajado esta).
Lo importante aquí es trabajar por lograr despertar nuevas sensaciones en los lectores que les atraigan a continuar con la novela y que al final sean incapaces de detectar claramente que es lo que les ha despertado ese apogeo.
Finalmente deseo daros algunos consejos para facilitaros la construcción y elección de vuestro propio tono narrativo:
* Toma de contacto: Una manera de ir definiendo el tono que deseas añadirle a tú historia, es que escojas el instante de esta que desees y trates de escribirlo de distintas formas. Con un estilo más pausado, más intenso, sombrío De esa forma no solo serás capaz de ser consciente de la importancia que tiene el tono emocional con el que se expresan los personajes y cómo cambia esto la escena, si no como deseas ir enfocando la esencia general de la historia.
* Presta atención: Una gran forma de aprender sobre este punto es fijarte en como narran su historia otros autores. Que estilo usan, su ritmo, que recursos
Anótalo en tu cuaderno de notas y guárdalo como un tesoro. No se trata de copiarles, si no de descubrir nuevas técnicas que combinadas con las tuyas propias, den lugar a algo nuevo que puedas usar en tus próximos manuscritos.