La guía ideal para cualquier escritor o usuario, que tenga en mente comenzar una historia ya sea con fines de publicarla o por hobbie. Aquí no solo describo los puntos que me parecen imprescindibles a la hora de comenzar una novela, sino que también...
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Quizás algunos tengáis una idea muy clara del tema que trataremos el día de hoy, sin embargo siendo sincera yo descubrí que se trataba el «Deus Ex Machina», a raíz de tener que investigar sobre el conflicto en una historia. Fue entonces que me di cuenta de lo importante que es y sobre todo de lo mucho que se tiende a emplear a pesar del rechazo que genera, por ende ¿Por qué no abrir un poco de debate?
¿Qué es el Deus Ex Machina?
Es una expresión latina que significa ''un dios desde una máquina'', aunque podríamos traducirla como ''un dios que baja en grúa''. Se escribe en cursiva (como todas las expresiones latinas) y se pronuncia como [déus eks mákina]. Esta era la solución que aplicaban los dramaturgos griegos y romanos cuando el argumento de una obra se complicaba y no sabían cómo terminar. Por ello se tendía a acabar la escena con un dios descendiendo desde las alturas con una polea, para poner a todo el mundo en su lugar y finalizar la obra.
Hoy en día el contrapunto divino se ha traducido mas a cualquier elemento, personaje o fuerza externa que no ha sido mencionada con anterioridad y que nada tiene que ver con los personajes ni la lógica interna de la historia. De manera que aparece repentinamente y resuelve ''como por arte de magia'' todos los conflictos plantados.
¿Es un error emplear el Deus Ex Machina?
Puede que en ciertos géneros se trate de algo mas viable, como en la ficción o en la fantasía. Pero recordemos que incluso en ellos se establecen una serie de reglas dentro de ese mundo fantasioso, a las cuales el lector se aferra sin importar lo alocadas que sean, pero a cambio de que no lo engañen y le otorguen un final a la altura.
Hay múltiples ejemplos de historias que se han convertido en clásicos a pesar de haber recurrido a este elemento, pero recordemos que la sociedad actual dista mucho de la Grecia clásica. Quizás la única cualidad que le encuentro esta relacionada con la sorpresa que genera, pero existen múltiples maneras de crear un final impactante sin despertar la irritación del lector. Quienes actualmente tienden a pensar que el escritor simplemente no tenia recursos o ganas para darle a la obra un final digno.
¿Ha de tratarse de algo sobrehumano?
En absoluto. Aunque la expresión contenga el termino ''Deus'' ósea ''Dios'' en honor a su origen, su utilización se extiende más allá de las deidades o las fuerzas sobrenaturales. El termino se extiende a un acontecimiento fortuito, un personaje salido de la nada, un ejército salvador, un objeto material como una carta, etc. El caso es que permita al autor salir del atolladero, aunque sea con una opción tan chapucera.
Ahora sabiendo que no es una herramienta literaria conveniente ¿Cómo podemos evitarla u resolverla?
1. Toma la delantera: Mas allá de que cualquier conflicto es resuelto por un único elemento, lo que tiende a despertar mayor molestia sobre él es que sucede repentinamente. Por ende se agudo y si consideras que no encuentras otro modo de resolver el final, introduce a ese personaje o fuerza un poco antes (o incluso da pequeñas pistas), así no se sentirá tan forzado.
2. Aprovéchate de la causalidad y la coincidencia: Si conoces estos elementos sabrás que distan mucho del burdo «Deus Ex Machina», pues lo que hacen es establecer elementos que luego justifican futuros dramas inesperados.
Ejemplo: Si el héroe esta a punto de derrotar a un enorme dragón y se encuentra por casualidad con una espada mágica, esta podría ser empleada después para asesinar al villano de la obra.
3. El tema con los finales inesperados, es que tienen que transmitir un mensaje más profundo, que el manejado hasta el momento. Por ende si has de emplear este recurso trata de hacerlo de una forma que tenga sentido.
Ejemplo: Si la historia narra sobre el poder del amor puede superar todas las barreras, puedes acabar la historia separando a los personajes de ciudad por algún motivo. Es una manera de acabar el texto de una manera menos agridulce y con un poco mas de lógica.
4. Cambia el foco: Normalmente esta clase de finales ocurren cuando se tiene una trama que deseas desarrollar y un gran arco de personaje, pero por diversos motivos no se logra atar este conflicto con el arco de manera que ambos lleguen al mismo tiempo. Por ende si ves que te aproximas a un desenlace de este tipo, puedes centrarte mas en el protagonista, de manera que la historia se acabara satisfactoriamente solo cuando su viaje finalice.
Ejemplo: Una joven en un mundo distópico, deseabas narrar la historia de este universo, pero puedes centrarte solo en la historia de esta joven dentro de ese mundo hostil, el cual finaliza quizás con su muerte o con que encuentra un refugio seguro.
5. Plantea el final: Si no hemos meditado de antemano sobre cómo vamos a solucionar la trama o sub-tramas de la historia, puede que acabemos llegando a ese punto de no retorno en el que no existe otra salida que el «Deus Ex Machina». De manera que mejor tómate tu tiempo y planifica las tramas, aunque seas un escritor de brújula. Estoy segura de que al menos la creación de un esquema general te ayudara para visualizar los conflictos que tienes abiertos y meditar sobre la mejor forma de resolverlos.
6. Reescribe la trama: Si llegado el momento no encuentras ninguna opción valida para acabar encallando en este problema, quizás la mejor opción sea replantearte la trama. No se trata de que reescribas todo el libro, si no de que tomes consciencia de cuales han sido los errores y los corrijas para poder brindarle el final deseado.
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