Pareciera que el tiempo no avanzará, no puedo salir de la impresión que me ha dejado el que Christian tuviese un chupete ¿Es que acaso me mintió y tiene una novia? ¿Qué rayos ocurre? ¿Debería estar molesta?, que digo, por supuesto que debo estar molesta, el me mintió, no estoy enojada porque pueda tener una novia, no, es solo que me mintió cundo se supone que somos amigos, si es eso.
-Entonces, ¿De qué quieres que hablemos?, llevo algo de prisa ¿sabes? -Es brusco, mueve la pierna de forma ansiosa, pareciera que le urge irse y deshacerse de mí. Auch, ese pensamiento dolió, realmente dolió.
-No tienes que ser tan grosero conmigo Christian, solamente me preocupo por ti, somos amigos, quiero saber que es que pasa tan solo, si fue por lo de ayer dímelo. Comunícate conmigo. Hazlo, por favor no te cierres. No conmigo.- pido, es casi una súplica no quiero que todo lo que hemos avanzado hasta ahora (lo cual ya de por si me parecen pasos de tortuga) se valla a la mierda.
No dice nada por lo que a mí me parece una eternidad. Los alumnos pasan nuestro lado con prisa sin prestarnos mucha atención, supongo que el estrés de la escuela y las actividades extracurriculares no les deja mucho tiempo para pensar en los dos chicos extraños discutiendo fuera del colegio.
-Esto no se trata de ti Anastasia o de lo que paso anoche, va mucho más allá de eso. - responde suspirando. Pasa las manos por su cabello, como me gustaría hacer eso, sacudo la cabeza y trato de recuperar el hilo de la concentración.
-Entonces dime, dime que pasa quiero ayudarte, necesito ayudarte.- murmuro mientras busco su mirada, esa dulce mirada que tanto me cautiva.- por favor dímelo- digo y por dios que siento como las lágrimas comienzan a acularse en mis mejillas, las retengo lo más que puedo con mis mayores esfuerzos, Cristo últimamente me he vuelto toda una llorona, tengo que trabajar en ello.
El parece pensarlo durante lo que me parece una eternidad, veo la duda, el arrepentimiento e incluso hasta el dolor atravesar sus bellos ojos, sin embargo cuando creo que por fin se desahogara conmigo el regresa a su aura fría y ausente a la vez que dice:
-No es de tu interés Anastasia, así que por favor métete en tus propias asuntos-masculla con los dientes apretados antes de dar media vuelta y emprender marcha hacia el coche, el chófer de Christian hace un pequeño asentimiento hacia mí y eso me da una idea, si Christian no quiere decirme lo que le sucede, entonces lo que necesito es ponerme mi traje de detective invisible e investigar los hechos por otro lado.
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Al llegar a casa trato de auto-convencerme que lo que haré a partir de ahora no es ni acoso ni una obsesión, está bastante cerca de serlo, pero no lo es. ¿Esto es enfermizo? No tengo algún precedente con lo cual compararlo. Jamás he tenido un novio, amigo con derechos, pretendiente. Jamás. ¿Es eso patético o de respetarse? No me interesa, ¿Por qué haría de hacerlo de todas maneras?.
Durante la cena Papá me pregunta varias veces si todo está bien, no he pasado de monosílabos desde que me recogió del colegio. No lo había notado pero al parecer soy como un perico que habla y haba sin parar durante todo el día, pues mi madre también noto mi ¨extraña actitud¨ yo solo respondo que estoy bien que estoy pasando por una etapa adolescente, ellos se dan una mirada para después decir algo que me deja muy perturbada. Es hora de la charla.
Y sí. Si antes esta pensativa y callada ahora estoy traumatizada, pensativa y callada, pensé erróneamente que si les comentaba que tenía una etapa adolescente ellos simplemente me dejarían de hacer preguntas, me comentarían unas cuantas anécdotas de ellos como jóvenes y me darían unas cuantas palabras motivacionales. Valla, cuan equivocada estaba. No creo poder dormir esta noche, o por lo que me resta de vida. ¿Por qué no puedo tener padres normales? Aunque no los cambiaría por nada del mundo, tal vez no son los mejores padres del mundo, ni mucho menos los más normales, pero o que se es que son los indicados para mí.
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Juguemos al amor.
FanfictionLos personajes de esta historia pertencen a E.L James. Prólogo: Último año de secundaria. Un chico nuevo y problemático. Una chica linda y rebelde. Una atracción tan peligrosa como la dinamita. -Y... ¿Qué obtendre a cambio...
