Empiezan los problemas

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En el otro lugar
YongSun caminaba detrás de ambas mellizas y Seo, se le hacia muy curioso que siendo hermanas no se parecieran en ningún rasgo (ninguno) ni siquiera en la manera de moverse o actuar.
Seo era extremadamente silenciosa, parecía que era incapaz de hablar y mantenía cierta distancia con ella y su hermana, caminaba con una postura elegante y fría, tenia un rostro de bebé y una estatura considerablemente cercana a la mayor de las Choi, parecía ser muy lista y toda una estudiante aplicada.
JinRi era mas alta que Amber (pero no mayor que Seo o Soo) pero era mas tímida e inclusive mas dependiente de su melliza, pasaba la mayor parte del tiempo aferrada a su camisa o su mano además estaban sus rasgos tan finos y delicados junto a una figura demasiado femenina y que dejaba en evidencia lo dotada que estaba.
Sin embargo Amber era mas baja y mas sociable, reía con todo lo que veía y apuntaba demasiadas cosas a lo largo del camino, parecía demasiado hiperactiva durante todo el día y no parecía molestarse son la cercanía de su melliza, sus rasgos eran mas toscos y su figura se camuflaba bajo el uniforme masculino, eran como el agua y el aceite.
Sin embargo las tres emitían esa sensación extraña que le daban las cinco hermanas, parecían gente llena de misterios e inclusive de desgracias, se veían tan fuertes, pero tan débiles, parecían querer ocultar algo y sobretodo estaban siempre alerta.
La misma sensación que da un animal herido que desea escapar de su inminente muerte, aunque en el caso de las Choi tal vez no sea la muerte de lo que escapaban.
-¿YongSun?- La joven dragón salió de su pequeño mundo para observar a ambas mellizas que ocupaban sus pensamientos, la estaban mirando a los ojos a una distancia demasiado imprudente invadiendo deliberadamente su espacio personal.
-Díganme-estaba empezando a reír solo de nerviosismo, su timidez estaba saliendo nuevamente e inevitablemente se refugio detrás de Seo.
-Tu hermana, le agrada a nuestra Unnie- habían empezado nuevamente con las voces al unísono, Mientras sus manos se entrelazaban, parecido a una conexión entre ambas mellizas.
Yong solo pudo sonreír ante el gesto de amor entre las hermanas, era algo tierno demostrar su amor de esa manera, estando siempre juntas.
-Su hermana es algo extraña- YongSun no era como su hermana se había dado cuenta en una fracción de segundo que la chica mas alta del grupo detestaba todo lo relacionado con las personas.
-Todas las Choi lo somos, no solo Unnie-Sun las miro fijamente luego de esa frase, obviamente había sonado extraña y llena de amargura.
Luego de unos segundos ambas empezaron a reír con todo lo que pasaba, habiendo que la conversación quedara en un segundo plano debido al ambiente que ahora estaban creando.
-¡Cuidado!-YongSun no supo en que momento Amber le había gritado, tampoco quien la empujo, pero si supo que alguien la había salvado de la caída de las escaleras, mas bien había cubierto con su cuerpo el peligro que llegara a pasarle.
-¡Dios!-JinRi estaba gritando y al parecer algo estaba sucediendo fuera de lo que era Yong y su extraño salvador-¡Amber!
Se levanto de un tirón empujando un poco el cuerpo que la abrazaba, era una chica, tenia el cabello teñido en un gris que resaltaba sus facciones y unos ojos castaños que me miraban desde el suelo, mientras sonreía arrugando cómicamente la nariz.
-¿Estas bien?- era una suerte que hubiera estado por allí, sino YongSun se hubiera llevado un golpe demasiado feo.
Yong estaba por responder, tenia los labios abiertos y una afirmación iba a salir de sus labios, pero no podía pronunciar nada, la mirada sobre ella la congelaba e inclusive había borrado de su mente la pregunta que recientemente iba a responder.
JooHyun paso corriendo por su lado dejando los libros tirados cerca de ella, parecía completamente desesperada y eso dejo a Yong con la semilla de la duda en su interior.
-¡AMBER!-No alcanzo a responder cuando salió echa un bólido hasta arriba de las escaleras, JinRi no se veía y Amber estaba metida entre cuatro tipos mientras arrojaba golpes y patadas.
Seguía escuchando los gritos de JinRi desde algún lugar, pero no era capaz de diferenciar donde, habían varias puertas juntas y parecía que todos confabularon para que el ruido de fuera ocultara los gritos desesperados de la joven encerrada.
-¿YongSun? ¿Estas bien?- Amber la había visto de reojo mientras le lanzaba un puñetazo a uno de los matones, sus fuerzas eran pocas y aunque podía golpear a uno el otro le devolvía el golpe con mas fuerza aun.
-¿Amber? Dios, voy por ayuda- Yong no alcanzo a bajar mas de dos escalones cuando la mayor de las Choi paso corriendo por su lado luego de subir echa un bólido la escalera, sintió algo diferente de ella, no la sensación de calma que antes daba, ahora mismo le daba tanto terror como esos chicos.
Su Unnie llego al mismo tiempo que ella bajaba a auxiliar a la joven que la había salvado, SeoHyun empujaba la silla mientras jadeaba intentando recuperar el aire.
4 minutos antes
Sunny había dejado de llorar luego de un tiempo, mantenía su rostro escondido en el hombro de SooYoung mientras esta la envolvía con sus delgados pero fuertes brazos, se mantenía sobando su espalda y susurrando palabras que a simple audición no dicen nada, pero que para Sunny eran realmente alentadoras.
-¿Mejor?- llevaban un tiempo en silencio, silencio roto por la mas grande.
-Si, muchas gracias- a pesar de tener los ojos rojos e hinchados la pequeña estaba sonriendo gracias a la preocupación que parecía mostrar la chica frente a ella.
Pese a los ojos hinchados, y el color rojizo alrededor de ellos, que su voz aun estaba quebrada y Que tenia el labio partido a la Choi esa imagen, donde Sunny estaba sonriendo luego de llorar le pareció lo mas hermoso que había visto.
-¿Ya?- Soo la miro detenidamente unos segundos y se volteo lista para irse, pero la delgada mano de la otra chica la detuvo de inmediato.
-Falta la mejilla- Sunny había comprendido que Soo quería irse antes de que terminara, tal vez para evitar volverla hacer llorar.
Estuvieron tranquilas durante el tiempo que duro la sutura de la mejilla, Sunny estaba en el lavado con los pies colgando y trazando con su mano izquierda la mandíbula de la morena evitando que esta se moviera y evitara mirarla a los ojos, mientras colocaba sobre su mejilla una ligera gasa que cubriera la sutura.
Ambas manos de Soo estaban en el lavado apoyándose del cerámico al lado de las caderas de la pequeña y la miraba totalmente encerrada en su mundo, sin ponerse la camisa escolar que estaba remojándose en el lavado.
Llevaban varios minutos en esa posición inclusive cuando ya habían dejado de curarla solo se mantenían mirándose a los ojos, se sentían cómodas entre si, no les importo el jaleo que podría montarse si entraran y vieran a alguien semidesnuda en esa posición, simplemente nada importaba.
-¡Encuéntrala ya!- La voz de Chen resonó por todo el pasillo e inevitablemente sobresalto a Sunny, el entraría al lavabo, no le importaba que fuera de damas.
Sunny se aferro a SooYoung temblando mientras intentaba reprimir las lagrimas que saldrían de sus ojos.
-Tranquila- Soo se alejo de ella mientras plegaba la silla y la dejaba apoyada a lado de la puerta principal, se acerco nuevamente a ella y acaricio su rostro con cuidado.
-Es el- ya no podía llorar, sus acciones correspondían a las de la morena que la miraba con seguridad a los ojos transmitiéndole paz.
-Proteger- Sunny se conmovió debido al gesto de la chica, no conocía el terror que sentía en esos momentos y aun así la estaba calmando, jurando protegerla siempre.
Cuando la puerta se abrió Sunny se congelo, sentía la respiración de Soo en sus labios y su mano izquierda en su nuca, estaba fingiendo besarla para que Chen no fuera capaz de ver su rostro.
-Malditas lesbianas- Escucho el ruido nuevamente y sintió un vacío al ver a Soo alejarse de ella, pero lo disimulo con éxito o la morena no fue capaz de darse cuenta de su sonrojo.
-¿Quién?- Estaba desplegando la silla cuando Sunny escucho su voz, la pregunta que le hiso temblar.
-Otro día te diré- no paso desapercibido para Soo que ella lo dijo con el tono melancólico que normalmente utilizaba YooJung.
-¿Vamos?- agradeció internamente que Soo no preguntara mas, incluso también que la abrazara y que la pusiera en su silla con el torso aun desnudo dejándola sentir su calidez corporal.
La camisa manchada de sangre estaba tirada, probablemente inutilizable por la sangre seca, inclusive habían quitado algo con agua y aun estaba mojada, de todas maneras Soo se la puso sin problemas luego de estrujarla un poco y mientras cerraba los botones uno por uno la puerta del baño se abrió.

Perfecta ImperfecciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora