De nuevo el mismo sueño.
Cogiéndose a sí mismo, tratando de salir a la luz. Es empujado por unas manos a ese lago imperturbable de sus pesadillas.
GRITA.
Grita dentro de este otro mundo pues sabe lo que le va a tocar.
La misma tortura.
Cae sin poder hacer nada, no patalea, no llora, no hace nada. Se resigna a que no se salvará.
Las manos congeadas lo tiran al fondo, hacia un mundo al cual nunca llega pero siempre está a centímetros de hacerlo.
De nuevo tiene miedo. Miedo porque no quiere hundirse y grita haciendo que el aire de sus pulmones escape en forma de burbujas.
Sus padres siguen mirándolo desde la superficie. Matthew está llorando.
Levanta una mano hacia ellos.
AYUDA.
¡Ayúdenme por favor, yo también soy su hijo!
Pero ellos no le van a salvar.
No respira, se ahoga, se retuerce y se angustia. Las manos oscuras se aferran a su cuello, incrustando sus sucias garras en él.
Su madre se larga a reír. Disfruta de su dolor.
"No puedes contra nosotros"
Patalea dentro del agua. Quiere soltarse y escapar. Subir a la superficie.
"No eres lo suficientemente fuerte"
El chillido dentro de su cabeza lo aterra, los monstruos se meten en su cerebro, descubriendo cada uno de sus secretos y burlándose.
Se marea. No hay más burbujas de aire. Su pelo azulado por el agua se desliza en corrientes, arrastrando la estela de su esencia.
No puede. No puede contra ellos. Se debe hundir.
Matthew reniega con la cabeza, mirándole con reprobación.
Y Alfred sonríe con frustración. Cierra los ojos. Quiere llorar.
Por favor, que alguien lo salve.
Los chillidos se hacen más fuertes y las bestias se transforman en cuchillos y sangre.
Rojo. Todo se tiñe de sangre. El agua se vuelve violeta.
Ayuda.
Lo están matando. Y no hay nadie que lo salve.
Matthew sigue llorando, pero ahora se da vuelta. Puede ver apenas su espalda.
Él en tanto, sigue con su mano alzada, intentando un imposible.
Su familia desaparece y dos flashes verdes son lo último que ve. La mano blanca tirándole de súbito, recorriendo todos los kilómetros de profundidad en segundos.
Respira aire con desesperación.
Sale del agua y con eso, también del sueño.
Se levanta sobresaltado, con el sudor corriendo sobre él, empapándolo. Su cuerpo se retuerce incómodo ante el recuerdo de la tortura reciente. Está despierto. Está vivo. No hay oscuridad más que la misma de la noche. No hay manos negras tomándolo. No hay sangre. No hay nada. Sólo él mismo en su habitación.
Suspira y se apoya en el respaldo de la cama. No soporta más. No soporta la misma pesadilla de todos los días. No puede con ella.
Matthew está en la pieza contigua, durmiendo como si nada. Sus pequeños ronquidos lo delatan. Porque para él no es nada. No sabe de las pesadillas. No entiende su miedo. Su dolor. Su simple agonía. Quiere fumarse un cigarrillo.
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A tres pasos de ahorcarte
FanfictionAlfred deseó con todo su corazón proteger a Matthew, no importando cuánto dolor implique. En este pozo de violencia donde estuvo por años, alguien más se hundió para elevarlo: Arthur. Ahora están en una lucha de poder, de deseos de escapar y ser lib...
