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La familia Kirkland era muy feliz.
Clarisse se ríe, escuchando las diabluras de sus gemelos. Ryan y Dylan planean hacerle una broma pesada a Scott. Una venganza contra el tirano, como le dicen. La dulce mujer niega con la cabeza, no detendrá nada. Las cosas de los niños son de los niños, y no importa si los gemelos tienen quince y Scott diecinueve. Para ella, ellos serán siempre sus pequeños que apenas y ayer comenzaron a caminar.
Pica las patatas y las zanahorias, sus manos blancas y frías se mueven con cuidado de no hacer suficiente ruido para así poder escuchar la conversación de sus hijos. Claro, las cosas de niños son de los niños pero tampoco quiere que Scott termine con un cuadro de urticaria grave o con Dylan y Ryan en el hospital por pasarse de la raya.
— ¿Y si le colocamos huevo en su shampoo? — Dylan expone su punto de vista. Ryan, el gemelo mayor no está convencido.
— El envase de plástico es transparente y el shampoo azul, notará al instante si ve que se pone verde... además ¿Qué malo hay en eso? Le quedará el pelo más brillante al maldito.
Dylan arruga la nariz. Tiene razón.
— ¿Y si le damos maní molido? — Scott es alérgico al maní. Ryan asiente pensativo. Clarisse alza una ceja ¿Acaso lo quiere matar? Hace cuatro años, Scott en una fiesta comió un puñado de maní japonés y terminó en cuidados intensivos por dos días.
— Buena idea...
— O colóquenle hielo en la espalda mientras duerme, prefiero un hijo resfriado antes de uno muerto— Se acerca a buscar la pimienta. Los adolescentes se miran nerviosos.
— No le dirás a Scott ¿Verdad? — Dylan se ve temeroso.
— ¡Se lo merece, ayer me robó mis CD's de Iron Maiden y los rayó! — Ryan. Clarisse suspira, Scott jamás ha tenido respeto alguno a las cosas ajenas, no lo puede negar.
— ¡Y a mí me hizo un calzón chino frente a mis amigos! ¡Es un idiota! — Dylan. Tampoco su hijo tiene gran respeto por su demás hermanos. La madre tapa su frente, como si pensara una decisión difícil.
— Nada que lo deje en el hospital...— Toma la pimienta y la sal, se da media vuelta, negando tras escuchar las risas de sus hijos.
— ¡Mamá eres la mejor!
— Cállense antes de que me arrepienta...— Inhala, preguntándose si acaso abrió la caja de Pandora.
Una figura alta y delgada aparece de la puerta abierta.
— Mamá, te traje el libro que me pediste— Una agradable voz de tenor. Los gemelos lo miraron unos momentos, parecían preguntarse por telepatía si valía la pena metar a Will en su plan. Aunque seguramente no sería la mejor idea, eran como una especie de aliados.
— ¿Te costó mucho? Dime para pagártelo y que sea con intereses— Su pelo corto, ondulado y rubio se movió al negar con la cabeza.
— Mamá, tómalo como un regalo— Clarisse frunció la boca.
— Mi niño, no puedo hacerte gastar el dinero así como así... además necesitas ese dinero ahora que entrarás a la Universidad— William, con sus calificaciones excelentes y su asombrosa inteligencia, había sido adelantado un año. Tras salir de la escuela, quiso darse un año sabático, lo que fue aceptado por sus padres sin rechistar. Algo que se quejaban los gemelos, que deseosos de descansar de los aburridos estudios, insistían en que ellos también se merecían un año libre.
— Trabajo, deja de preocuparte— Bostezó y se sentó en una banca junto a ella. Los gemelos negaron. Dylan se levantó y Ryan se quedó en la mesa, aguardando con cautela de que madre no dijera nada.
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A tres pasos de ahorcarte
FanfictionAlfred deseó con todo su corazón proteger a Matthew, no importando cuánto dolor implique. En este pozo de violencia donde estuvo por años, alguien más se hundió para elevarlo: Arthur. Ahora están en una lucha de poder, de deseos de escapar y ser lib...
