Capítulo 24: "EL DE CORAZÓN IRROMPIBLE"

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La cena ha sido bastante tranquila. En verdad, tranquilidad es un eufemismo para mortalmente silenciosa. Feliciano remueve su plato de comida, incómodo. Sus ojos dorados, casualmente abiertos, se fijan de reojo, mirando hacia arriba a su hermano mayor.

Lovino traga un trozo de carne, sin quitar los ojos de su plato. Se ve hundido en otro mundo.

Ocasionalmente sucede que tuvo algún problema en el trabajo, algún cliente gruñón o una nueva discusión con Marco, como ha sucedido otras veces.

El problema erradica en que hoy Lovino no trabajó y ya hace más de una semana que está así, a Feliciano le preocupa.

Feliciano se hace el idiota, porque realmente, no tiene un pelo. Pero seguirá con esa máscara paciente por Lovino.

Hoy es día feriado, por lo tanto el restaurante está cerrado, así que por fin tienen un día para ellos. O eso era lo que esperaba el menor, en vez de eso, están encerrados en silencio, Feliciano viendo frente a él a un robot.

No se atreve a preguntarle que le sucede, sabe que a Lovino no le gusta decirle sus problemas personales. Y eso al menor le duele, demasiado.

Feliciano sabe que Lovino es su única familia, aparte de su abuelo, pero este último no puede contar mucho. Abuelo está ocupado con su trabajo, además ya mucho ha hecho por ellos dándole una beca a él y Lovino, aunque él no lo haya aceptado, por querer quedarse trabajando en el restaurante de papá y mamá y así mantener a ambos por su propio esfuerzo.

Feliciano sabe que su abuelo habría sido capaz de mantenerlos y darles educación sin la necesidad de que Lovino se sacrificase hasta tal punto de haber dejado la escuela y ponerse a trabajar.

Pero Feliciano también sabe que su hermano es un chico que tiene mucho dolor acumulado, y que ve a todo el mundo como potenciales enemigos. Incluso a su abuelo.

Y el hermano menor no es capaz de abandonarlo, pase lo que pase.

Son gemelos, y por esa misma razón, mucha gente dice que tienen una conexión especial. Feliciano difiere en ese punto. Sabe que siendo gemelos o no, tendrían la misma conexión y que seguiría a Lovino a donde fuese.

Porque, sencillamente, son familia.

El menor se pregunta si acaso Lovino está triste por papá o mamá, quizá sea eso. Lo entiende.

A él también le da pena acordarse de ellos, los necesita tanto. Los abrazos cálidos de mamá, la risa poderosa y atronadora de papá, el cariño empalagoso de ella, ese mismo que él ha sacado. Los consejos de papá. Los ojos brillantes y verdes de su padre que siempre sonreía, no importaba qué pasase.

Lovino tiene los mismos ojos que papá, pero Lovino nunca sonríe. No desde el accidente. A Feliciano le duele que ni todo el cariño que siente por su hermano lo consiguiese curar.

Antonio, el amigo de Lovi, busca el mismo objetivo que él. Lo notó desde el mismo momento en que lo vio al lado de su hermano mayor.

Y por esa misma razón, Feliciano le dio la bienvenida con los brazos abiertos.

La pasta que queda en plato ha comenzado a enfriarse, Feliciano juega un poco con ella.

― ¿Qué tal tu amigo Antonio, Lovi? No lo he visto hace mucho tiempo por aquí, ¿Te gustaría que hiciésemos un viernes de paella y pizza?

Lovino alza los ojos de golpe, asustándolo.

― Feliciano, si él te saluda o te habla, ignóralo y huye. Hablo en serio.

― ¿Por qué dices eso, si Antonio es tan buena persona? ― Feliciano pestañeó, perplejo. La mirada de Lovino se acentuó y oscureció, tomando el verde del aceite de oliva al fondo de los barriles.

A tres pasos de ahorcarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora