Después de firmar todo el papeleo y de despedirse de sus abuelos, Kellin se dirigió a su habitación.
Todo el recinto estaba repleto de pequeñas cabañas individuales donde convivían dos o tres chicos de su misma edad. Le pareció extraño que compartiera dormitorio con una sola persona. Al llegar más tarde, lo más lógico hubiera sido haberle metido en una habitación con otros dos chicos, no con uno que estaba solo.
Sin darle mayor importancia a este detalle, la encontró. La habitación 27. Era ligeramente más grande que las demás y parecía algo más lujosa.
Entró dentro usando la llave que le había proporcionado la chica de recepción. Se asombró de la amplitud que tenía en el interior.
El dormitorio consistía en dos camas de un tamaño considerable separadas por una mesita de noche dispuesta en el centro de la habitación. En una esquina había un pequeño baño sin ducha y en la otra una diminuta cocina. Pese a no tener cosas electrónicas, era muy funcional.
Se acercó a una de las camas y observó que estaba intacta, mientras que la otra tenía marcas de que alguien había dormido ahí hacía no mucho.
Comenzó a sacar su ropa y a meterla en una pequeña cajonera al lado del baño. Quiso abrir el armario principal, sin embargo, éste estaba ocupado por la ropa de su compañero de habitación.
No tardó mucho ya que no tenía gran cantidad de prendas así que, cansado del viaje, se tumbó en su cama a descansar.
Llevaba cerca de diez minutos en plena tranquilidad hasta que oyó la puerta de la cabaña abrirse.
— ¿Quién eres tú y qué haces en mi cama? — preguntó un chico moreno con cara de enfado.
— So-soy tu nuevo compañero. En-encantando — se levantó de la cama extendiendo su mano para saludarle.
— ¿Eres tartamudo o simplemente tonto? Apártate de mi camino, niño — rechazó su mano y lo empujó hacia un lado para poder soltar las llaves en la mesita.
— N-no entiendo. ¿Eres Vic Fuentes, no? — preguntó inseguro Kellin. Se suponía que iban a estar un mes juntos.
— El mismo, así que creo que te equivocas de habitación. Yo duermo solo aquí, largo — se tumbó en la cama que estaba algo más deshecha y comenzó a jugar con sus cabellos.
— La recepcionista me dijo que ésta era mi habitación, la número 27. Yo mismo firmé junto a tu nombre, no creo que sea un error.
— No sé qué parte de pírate no has entendido, pero hazlo ya si no quieres que te eche yo.
— ¿Cómo?
— Ya me has hartado, ven — se levantó rápido de la cama y agarró a Kellin fuerte del brazo. El chico se asustó, por lo que no se resistió a avanzar hasta la puerta.
— ¿Qué vas a hacer, Vic? — cuestionó el pelinegro una vez estuvo fuera de la cabaña.
— Yo dormiré un rato, lo que hagas tú me da igual mientras no me molestes y no armes mucho escándalo — cerró la puerta en su cara dejándolo en la intemperie. Asustado comenzó a golpearla para que le hiciera caso, pero sin mucho éxito.
Fantástica primera media hora — pensó.
No fue a avisar a recepción, ni llamó a ningún monitor. Simplemente esperaba que fuese una pequeña novatada por haber llegado, aunque no estuviera muy seguro de ello.
Temía que lo dejaran de lado, pero nunca se imaginó ningún escenario de este tipo.
¿Qué le ocurría a Vic?
¿Tan molesta era su presencia como para que no le diera tiempo ni a instalarse? Entendía que le gustara dormir solo, pero si estaba aquí se tendría que acostumbrar a la compañía.
¿Serían todos los chicos del campamento como él? Si se tratase de eso, no sobreviviría. Kellin era demasiado inocente y tímido para convivir con gente así, además que la ansiedad no ayudaba.
Comenzó a sufrir ataques de pánico por la ansiedad desde que su padre se marchó. Había aprendido a vivir con ello, mas necesitaba pastillas habitualmente.
Agradeció que Vic no se metiera con él físicamente. Lo hizo con los tartamudeos, sí, pero éstos eran ocasionados por los nervios.
A pesar del mal trato que le había dado, Kellin no pudo evitar fijarse en el chico. Era realmente atractivo. Su cuerpo ligeramente musculado compensaba su baja estatura, pero tenía un rostro realmente bonito con esos ojos marrones y ese pelo largo castaño.
Kellin sabía que sentir atracción por su compañero de habitación no era agradable, pero era involuntario.
(...)
Tras cerca de una hora sentado de espaldas a la puerta, oyó movimiento dentro de la cabaña y de repente vio a Vic en su campo de visión.
Se alegró porque creía que había cambiado de opinión y le dejaría entrar, aunque al ver la cara seria del moreno descartó la idea.
Se levantó de su sitio para entrar, no obstante Vic puso una mano sobre su pecho para evitar cualquier movimiento.
— No sé cómo te las apañarás pero aquí no vas a dormir. Te sugiero que cojas tus cosas y busques otro sitio antes de que se haga tarde.
— ¿Tarde a qué? — preguntó atemorizado Kellin. La seriedad del muchacho le aterraba y lo que decía no ayudaba para calmar sus nervios.
— Cerca del anochecer haremos actividades y normalmente son en pareja, así que si quieres tener a alguien con quien poder hacerlas, vete a buscar amigos.
— Pe-pero Vic.
— No hay peros que valgan, recoge tu ropa y vete de mi cabaña. Es mía, no la comparto, ¿queda claro?
— S-sí — después de que Vic le diera permiso a entrar, guardó todas sus cosas en la maleta y salió en busca de la recepcionista tras un portazo por parte del moreno.
.
.
.
¡Holi!
Sí, soy consciente de lo repelente que es Vic aquí. Ya entenderéis más adelante el porqué, jeje.
Pobre Kellin, no le hacen caso :c
Besis de fresi para todes 💞
Att: Yaiza
ESTÁS LEYENDO
Summer Camp |Kellic|
FanfictionPese a sus 17 años, Kellin es mandado a un campamento de verano donde pasará alrededor de un mes. Aunque parezca una situación de lo más cotidiana, allí conocerá a una persona que le hará dar un giro en su vida y con quien afrontará unas circunstanc...
