2 de septiembre del 2003
Ellos eran como dos florecillas... Pero Aioros no se podía decidir si se veían más hermosas de lejos o arrancadas y preservadas para él, como aquellas flores que colocas en un libro y las ves secar bellamente.
Pasó por una florería y compró margaritas de distintos colores. Les haría una visita a medianoche. Para él no era un crimen, solo era un gesto de amor, tenía su cámara e iban hacer los mejores recuerdos juntos...
Esperó... y cuando el puntero del reloj llegó a las 12, salió del coche. Había falsificado la llave, así podía entrar sin problemas. Conocía el lugar, amaba ese olor a velas y aceite con esencia a sándalo.
Las luces estaban apagadas, sabía dónde estaba la habitación, empujó la puerta, estaban suspirando entre sueños. Dormían abrazados, no se podía esperar menos de una pareja así de perfecta.
Cada paso que se acercaba, lo hacía lentamente para que ningún sonido se escapara del piso de madera. Pero crujió y rompió la serenidad de la noche.
Shaka se levantó confundido, haciendo un quejido. Aioros empezó a ponerse nervioso, qué tenía que hacer. No lo pensó dos veces y decidió hacerlo.
Su piel se reflejaba con las luces de la calle. Se abalanzó a él y presionó su cuello con las manos, Shaka se retorcía por la falta oxígeno. Mu se despertó al instante...
Empezó a gritar y a golpearlo por la espalda, tratando que parara y no le hiciera daño a su esposo, pero nadie podía detenerlo, incluso Aioros no sentía dolor, el llanto de Mu era lejano hasta que escuchó el cuello de Shaka romperse, un sonido sordo y seco.
Hubo silencio.
Miró a Mu, estaba asustado, trató de retroceder, pero era inútil. Lo había agarrado del brazo, su delgado cuerpo fue aprisionado sin problemas. Mu pedía ayuda, las lágrimas salían y su cuerpo se agitaba por la desesperación.
De igual manera apretó su cuello, solo que ahora podía ver las facciones de su víctima, cómo se deformaba, la lengua salía de manera grotesca y la piel se ponía morada. Presionó más hasta hasta que se rompiera, había muerto con los ojos abiertos, mirando a la nada, vacíos. Cerró sus párpados para que tenga esa facción de estar dormido plácidamente.
Por un segundo no supo que hacer...
Los acomodó en la cama, uno al lado del otro, colocó sus manos como si estuvieran rezando, la misma postura que tenía su madre al enterrarla.
Los miró de lejos, tenía una vista panorámica de lo que había hecho, de su obra de arte. Ahí fue cuando los desnudó y con las flores que había comprado, empezó a trenzarles el cabello con las margaritas.
Sus cuerpos estaban rodeado de flores. Sacó su camera y empezó a tomar fotos. Foto, tras fotos, capturaba como ahora dormían, al final tenía razón, estaban más hermosos que nunca.
Y en ese preciso momento, decidió acompañarlos, se colocó en el medio, rozando sus hombros con sus dos florecillas transformadas. Estiró los brazos y con las puntas de sus dedos, acarició sus piernas, que ahora ya estaban frías y pálidas. Pero la textura seguía siendo igual de suave. Era tal y como lo había imaginado. No era cálido, era gélido, pero se sentía bien...
Esa sensación se parecía cuando...
Era la misma cuando...
Antes de irse, cortó un mechón de cabello de recuerdo de ambos, nunca los iba a olvidar, fueron los primeros...
Al día siguiente, tuvo miedo.
La próxima vez no podía ser tan descuidado...
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Saludos! 😃
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Moth (Saint Seiya)
Fanfiction(Saint Seiya - AU) Aioros siempre ha sido un chico solitario. Poseedor de una soledad que ni las víctimas que carga han podido satisfacer, ni el amor más sincero lo va a poder salvar. Pero el amor tiene muchas formas igual que los deseos más humanos...
