Capítulo XXXI

409 52 1
                                        

Qué diría su madre ahora que se encontraba haciendo el amor con un hombre, posiblemente lo castigaría, le obligaría a bajarse los pantalones y ponerse en cuatro para ser golpeado hasta sangrar. Su hermano siempre lo miraba con dolor, con la frustración que no podía hacer nada por él, pero tal vez también era su castigo solo observar.

Le gustaba hacerse daño así mismo, desde tan tierna edad, le gustaba golpearse con las paredes y le gustaba desgarrar su piel con la uñas. Su madre lo sabía y lo despreciaba por arruinar ese bonito que cuerpo que ella con tanto esfuerzo había traído al mundo, ahora le daba lo mismo seguir rompiéndolo, igual Saga ya estaba manchado.

- Eres un sucio niñito, nadie te va a querer y te quedarás solo por siempre, quién va a querer a un enfermo como tú...

Pero mamá siempre tenía razón, no era como Kanon, era un anormal y nadie, se suponía que nadie lo iba a querer. Hasta que apareció Aioros y todos esos instintos tan bajos, empezaron a nacer.

Saga nunca se autolesionaba por qué se sentía triste o quería morirse, lo hacía para controlarse, mamá lo iba a odiar más si se enteraba de las cosas que pensaba, por eso se odiaba por qué el ego era peligroso para personas como Saga, las cosas ahí sí se saldrían de control.

- ¿Estuve bien? - preguntó inseguro, esa sensación de interioridad lo hacía no abalanzarse y tomarlo de nuevo, sin delicadeza, sin cariño, solo un deseo de autosatisfacerse.

- Estuviste más que perfecto - Aioros acunó su rostro en su pecho maternalmente.

Pero esa acción no era una muestra amor, muchas acciones se disfrazan y te mienten diciéndote que es amor pero no lo son, por qué ambos tenían que protegerse de sí mismos y siempre lo supieron, pero desconocieron cuánto.

-

Gracias por las 200 🌟 me hace muy feliz 😸😃

Moth (Saint Seiya)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora