«No estoy cayendo
Ya he tocado el suelo
Vivo en la oscuridad
Porque nadie quiere
Ser mi luz»
Se prohibe cualquier copia o adaptación del libro. Es completamente de mi propiedad. Obra registrada en Safe Creative bajo el código: 1908251767712
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Carta 1
Yo no debería estar escribiendo esto.
Yo debería estar escuchándote quejarte del ruido de la calle, del frío o política.
Pero aquí estoy.
Hace un mes que duermo solo. Que lloro en el estudio y que no soy capaz de cantar un solo verso. Es de madrugada, el sol está por salir. De nuevo, no podía dormir. Me estaba ahogando en recuerdos y lágrimas en esa cama que compartimos tanto tiempo.
"Si no puedes entenderme, si hay tanto que te molesta de mí, tal vez no me quieras como dices". Maldita sea, por supuesto que no te quiero. Estaba preparándome mentalmente para decirte que te amaba.
Ahora solo escucho eso. ¿Cómo demonios sabes que quieres a alguien? Yo creo que es cuando ves a alguien y simplemente empiezas a sonreír por el simple hecho de que esté respirando. Mierda, todo lo que hacías me encantaba. Hasta encontré tu punto sexy cuando discutíamos.
¿Te puedes creer que hablo solo? A veces llego a casa, miro tu foto –Esa con cara rara que tanto te molestaba que tuviese en el móvil y que Marshall utilizaba para molestarte- y te contaba mi día. Sonreía solo con imaginarme tus respuestas, Syd. Ahora me dirías que estoy enfermo. Y coincido, el amor es una horrible enfermedad crónica.
No sé qué hacer para que vuelvas, Syd. Te he mandado correos electrónicos, hablado con tu madre, pedido a Sadlers que te hablen... Mierda, Syd. No puedes desaparecer del puto mundo. No puedes. No puedes irte. Dijiste que nunca te irías y te fuiste en cuanto viste la primera puerta. Joder, tus cajones siguen vacíos para cuando vuelvas. Sigo sin tocar tu lado de la cama.
Te vas y no vuelves. Te vas. Te fuiste. Y no volviste.
Joder.
Carta 3
Me digo que te he olvidado a diario, pero sí de verdad lo hubiese hecho no tendría que repetírmelo.
Llevo una rutina diario, la cual consiste en no mirar a nada que me haga recordarte. No como mucho en casa, abrieron una bonita cafetería a doce manzanas de aquí llamada Sylvia's. La gente es agradable y las camareras ya me dicen "¿lo de siempre?". La dueña es un amor, aunque no se llama Sylvia. No comprendo entonces el nombre. Mis amigos se turnan para que pase tardes con ellos. Marshall a veces me deja quedarme en su casa solo cuando está con Deanna. Hacen una bonita pareja, aunque Deanna parece un poco pesada. No se lo digas a las Sadlers, están locas con ellos dos saliendo. He traído más guitarras a casa. Ya tengo tres. Toco mucho. Melodías lentas. A veces, tras el café, suenan hasta alegres. Me siento mal por no estar feliz a tu lado. Por no saber de ti en dos meses. Por no hallar tus huellas en tu camino de huída.