«No estoy cayendo
Ya he tocado el suelo
Vivo en la oscuridad
Porque nadie quiere
Ser mi luz»
Se prohibe cualquier copia o adaptación del libro. Es completamente de mi propiedad. Obra registrada en Safe Creative bajo el código: 1908251767712
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Merecía un premio por estar manteniendo tanto la calma durante esa conversación.
-Él me amenazaba con decírselo a mi madre –Continué. Kyler me miraba sorprendido-. Yo me levantaba por las mañanas y lo veía abrazarla por la cintura. Sentía que iba a vomitar en cualquier momento, te lo aseguro. Pero ella se veía feliz –Mi voz se iba perdiendo pero tosí para que se recompusiese cuanto antes-. Ella es todo lo que yo tenía después de que mi padre se fuese con su otra mujer. Ella tuvo dos trabajos para que yo tuviese un techo y un plato caliente cada día en la mesa. Venía de las citas diciendo que había encontrado al hombre perfecto. No lo era, ni de cerca. Pero yo la veía feliz, y no me importaba el precio.
Kyler me abrazó con fuerza. Repartía caricias por mi brazo derecho y besaba mi cabeza repetidas veces.
-Eres la persona más valiente que he conocido en la vida, Skyler. Creo que cualquiera de tus novios universitarios debería haber llevado tu mano con orgullo y no dejarte por no querer tener sexo. Eso es una parte del amor. El resto es mucho mayor.
-¿Entonces no...?
Ky me cortó en el instante.
-Lo haremos cuando estés preparada. Será completamente especial, te lo aseguro. No tenemos prisa –Pegó su frente a la mía-. Aun nos queda toda la vida.
Puse mi mano en su mejilla y me incliné para besarle con pasión, dejando que su lengua invadiese mi boca, sintiendo corrientes eléctricas cuando su mano acarició la parte de mi piel a la vista que dejaba entrevé mi camiseta y disfrutando del contracto de sus labios contra los míos.
Lento, reconfortante y magnífico.
Cuando se separó dio un par de besos cortos y se volvió a reclinar en el asiento. No dudé ni un segundo en sentarme en su regazo, algo que lo hizo sonreír. Dejó una de sus manos en mi muslo y comenzó a hacer círculos ahí.
-Lo que aun no comprendo es por qué Mackenzie es tan sobreprotectora.
-Ella fue la primera en saberlo –Le comenté y él asintió-. Ella me invitaba a su casa a dormir o se venía a la mía para que él no hiciese nada, me llevaba ropa porque él me la rompía a veces. Fue mi hombro de lágrimas junto a Alice. Ella fue la que pateó a los chicos de la universidad, la que ayudó a Alice a difundir falsos rumores sobre ellos para que no se les acercase ninguna chica. Incluso cuando ella estaba mal y yo necesitaba hablar, Mackenzie estuvo para mí. Sé que todo lo que hace es por mi bien.
-Creo que ella también merece una disculpa. ¿Hay algo que pueda hacer por ella?
-No tengo ni idea. Ya te diré –Ky asintió sin dudar. Miré a la libreta azul de cuero que había sobre la mesa de café-. ¿Y eso? ¿Has compuesto algo?
Él negó. Se inclinó mientras sujetaba con fuerza mi cintura para que no me cayese y la agarró.
-Aquí es donde compongo. Antes de que vinieses estuve revisando algunas canciones descartadas.